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La verdad sobre el GNC

El pasado 10 de mayo tomó notoriedad la difusión pública de una versión que anunciaba de manera apocalíptica el fin del GNC como combustible popular, citando aseveraciones del propio Ministro de Energía, Juan José Aranguren. Pocas horas más tarde el mismo ministerio fue el encargado de desconocer cualquier plan de desaliento al consumo de este combustible alternativo.

“El Ministerio de Energía y Minería de la Nación reconoce el importante desarrollo del Gas Natural Comprimido en Argentina. Nuestro país es uno de los líderes mundiales en el sector y ha sido exportador de tecnología y modelo de desarrollo.La situación actual del mercado de gas natural es muy diferente a la que existía al inicio del uso del GNC como combustible automotor. En aquel momento el gas natural era abundante, barato y se exportaba. Hoy es escaso, caro y se importa, situación que nos proponemos revertir, especialmente con el desarrollo de la explotación no convencional en Vaca Muerta y en otros yacimientos. Sí dijo que el precio de los combustibles sustitutos deben tener en cuenta el costo diferencial de producción (determinado a su vez por el precio diferencial de los insumos que lo constituyen), el costo diferencial de elaboración y transporte, el diferencial de consumo específico de los mismos determinado por su poder calorífico, el mayor o menor impacto ambiental que su combustión genera y, por último, el nivel de carga impositiva que los distintos combustibles sobrellevan. (…) Tenemos confianza en que el GNC encontrará su participación de equilibrio en la oferta energética local y generaremos las condiciones para el desarrollo sostenible del sector vinculado al GNC en nuestro país”, comunicaron desde la cartera de Aranguren.

Según Hugo Lamy, presidente de la Cámara Argentina de Productores de Equipos Completos y Afines (CAPEC), con una realidad inventada se pretendió instaurar, con un accionar articulado, coordinado y certero, de tamaña irresponsabilidad que no midió el impacto en los casi dos millones de usuarios que sintieron amenazados por el aumento de sus gastos mensuales. Sin contar la incertidumbre que generó en los trabajadores de un sistema que emplea más de 40 mil puestos de trabajo en su cadena de valor.

Pero aclaró “la realidad es otra y afortunadamente opuesta a la que unos pocos quisieron viralizar”. La Argentina es la tercera reserva de gas más grande del mundo. Además, el GNC es naturalmente económico, amigable con el medioambiente y permite a sus usuarios ahorrar un 50% en comparación con la nafta súper. Otro factor no menor es que ya está definido el precio del gas natural y sus respectivas tarifas de transporte y distribución hasta 2019, lo que aleja cualquier fantasma respecto a que el GNC podría valer lo mismo que las naftas, ya que si se aplicara hoy la ecuación de incrementos proyectados se advertiría que el incremento del m3 en 2019 sería cercano a $1,70.

El propietario de Cervantes Gas explica “El m3 de gas tiene un costo $ 3,84 + IVA para el estacionero, con el incremento que se estima para el 2019, llegaría a $ 5,54 + IVA” cabe aclarar que este es el costo del producto en sí, de allí en más está el costo de compresión y expendio. Actualmente se está analizando abandonar la escala fijada para los aumentos ya que más temprano de lo pensado el país va a alcanzar su autoabastecimiento y con eso se va a producir una baja en el precio del millón de BTU que es la medida usada internacionalmente para medir el gas.

Pero si hablamos del valor de venta del m3 , nos lleva a analizar la dispersión de precios como el ministro Aranguren denominó, en Buenos Aires el m3 se puede conseguir a $ 7,59; en Córdoba el promedio es de $ 10,99; en San Juan $ 9,50 y en Mendoza se puede encontrar desde $ 9,80 a $ 12,95. El gobierno debería regular el precio de venta del GNC, para reducir la disparidad de precios, que oscila en un 55% aproximadamente.

Volviendo al análisis macroeconómico, surge que las resoluciones vigentes fijan un horizonte de precios y tarifas que, junto al mecanismo de compra directa a productores, garantiza un costo del gas natural destinado a GNC que permite asegurar su atractivo diferencial respecto a los combustibles líquidos. “Es importante comprender que detrás de cada surtidor está presente una industria de 34 años de historia, que es ejemplar en su modelo de desarrollo y crecimiento, que supo conquistar al mundo y posicionar a la Argentina como ícono de tecnología propia y calidad reconocida”, destaca Hugo Lamy.

Para concluir, el comunicado oficial enfatizó “el ministro Juan José Aranguren nunca expresó ni cree que el GNC tiene que valer lo mismo que la nafta súper”, tal como refirieron a comienzos de mayo la Cámara de Empresarios de Combustibles de Córdoba (CECC) al alertar sobre lo que denominaron como “el fin del GNC en la Argentina”.

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