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Aquella pelea del mendocino Mario Diaz con Kid Gavilán

Un 16 de agosto de 1952 el boxeador mendocino Mario Diaz enfrenta en Bs As al campeón mundial welter, Kid Gavilàn. Charlie Johnston, un viejo hombre de ring de Estados Unidos y contacto de la empresa Luna Park, le ofreció en 1952 una excursión por la Argentina. Se trataba de tres peleas y no tuvo que forzar demasiado sus argumentos para convencerlo. En el mismo momento que Johnston le dijo que la paga sería buena y que tendría el apoyo del gobierno de Juan Perón para lo que quisiese, el cubano Kid Gavilán, un amante de la buena vida, hizo sus valijas y voló con destino a Ezeiza.En esos días, agosto de 1952, el país seguía llorando el luto por la muerte de Evita y el ánimo popular se desentumecía luego de semanas de inédito dolor. El sábado 16, Gavilán, pantalones blancos con vivos negros, subió al ring para enfrentar a Mario Díaz, un mendocino astuto que le había ganado dos veces a Eduardo Lausse por puntos y que era cultor de un estilo raro, sin técnica pero repleto de calidad. Quienes la vieron, recuerdan que fue una pelea entre zorros. Y que Gavilán, sin exigirse a fondo, desequilibró a base de estilo. Esa noche, su silueta alta y morena, la plasticidad de su andar por el cuadrilátero y sus puños vigorosos cautivaron a la muchedumbre. Fuera del boxeo, todo le salió mal. Se hizo testigo de Jehová y Fidel Castro mandó a encarcelarlo seis veces, acusándolo de colar mensajes antirrevolucionarios en sus sermones. En 1968, sin un dólar en los bolsillos, se hartó y se fue a Miami donde amigos de otrora le dieron vuelta la cara. Los años y los golpes lo dejaron ciego de su ojo derecho y el mal de Parkinson, el Alzheimer y tres infartos se confabularon para hacer un martirio de los últimos años de su vida. En el 2000, lo invitaron al Hall de la Fama del Boxeo de Canastota, en las afueras de Nueva York. Pero ya no sabía quién era ni por qué estaba donde estaba.

Osvaldo Príncipi, el último periodista argentino que lo entrevistó, apenas si pudo entenderle algunas palabras. Recuerda que le dijo: “Mándele saludos a mi amigo, el General Perón”. Después siguió sumido en el sopor del que sólo lo rescató la muerte. Pero el boxeo tiene historias cinematografica, y no le va en zaga lo de Mario Diaz, el boxeador mendocino, en un convoy de 38 vagones que llegaba desde Cuyo a Bs As, descubrieron a un “polizòn” fue sacado medio desvanecido de hambre aunque en el vagon habia mercaderias, esto compadecio a uno de los empleados que le dio medio pan con salame. Trasladado a la comisarìa dice tener 15 años,ser de Mendoza y de trabajar en las viñas… hasta que confiesa… es el campeón mendocino de box amateur y quiere probar suerte en Bs As. Pero nos quedamos cortos… promesa de seguir hablando de Mario Diaz…

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