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El día después de la tarde de furia

Mi tour de compras mañanero – tarea que cumplo desde que me jubilé- incluyó carnicería, verdulería y almacén, lo del trámite del banco tuve que dejarlo para mañana porque estaba cerrado. El tema obligado de charla eran los sucesos violentos ocurridos en la tarde del lunes en el Congreso. Comprobé que ocurría lo mismo que había visto muy temprano a través de las redes sociales. Era mucha más la gente que condenaba la violencia que quienes la avalaban. Un preventista cincuentón sumado a una de las conversaciones decía: En el Congreso el oficialismo no tiene mayoría ni en el Senado ni en Diputados, pero la ley contó con la aprobación de ambas cámaras, obviamente que lo consiguió con los votos de legisladores de otros partidos…. a ellos habria que pedirle rendición de cuentas, pero es antidemocrático tratar de impedir una sesión. Los legisladores, explicaba a un auditorio que escuchaba en silencio, no surgen de un hongo, son representantes del pueblo por el voto popular, más aún con lo sabio que es la representatividad de mayorías y minorías, claramente lo dice la Constitución, los legisladores son los representantes del pueblo sino sería una anarquia que cada sector quisiera hacer lo que quiera, y bueno tambien la división de los poderes, aunque algunos descrean de él y piensen que el judicial y el legislativo es apenas un apéndice del Ejecutivo.

Pude comprobar que la letra chica del proyecto de ley previsional no era materia que tuviera expertos para explicarla, tampoco es obligación ser un erudito, muchos repiten lo que les gusta escuchar, la charla derivó más en los hechos vandálicos y la crítica hacia quienes veían como un acto heroico que se atacara a policías desarmados, o el vandalismo de romper todo lo que hubiera a su paso para demostrar su disconformidad, dejando en claro que toda manifestación es lícita mientras se desarrolle sin violencia.

Obvio que la grieta es cada vez más ancha, lo escuchábamos y veíamos en los diferentes discursos en la acalorada sesión, pero sí que la violencia no es el camino para dirimir diferencias, mal o bien, con todas sus fallas, debemos apuntalar la democracia, premiar o castigar con el voto pero de ninguna manera a traves de hechos violentos.

 

Oscar Zavala

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