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Cierra el Instituto Jorba de Funes y trasladan a los pacientes a microhogares en Mendoza

El proceso, que ya está en la etapa final, comenzó hace unos años. Desde el Ministerio de Salud, Desarrollo Social y Deportes indicaron que responde a un nuevo paradigma de la discapacidad y de los derechos humanos.

El Instituto Concepción Jorba de Funes, dependiente de la Dirección de Atención a la Persona con Discapacidad, completa un proceso de reestructuración con la apertura del tercer microhogar. El nuevo espacio albergará a personas que hasta hoy estaban alojadas en el edificio ubicado detrás del Hospital El Sauce. De esta manera, los 27 internados serán distribuidos, de acuerdo con sus discapacidades, en tres viviendas ubicadas en departamentos del Gran Mendoza.

Esta tarea de adaptación comenzó hace unos años y está relacionada con el nuevo paradigma de la discapacidad y de los derechos humanos. El objetivo es pasar de un modelo centrado en el individuo aislado de su contexto, a uno que ubica a la persona con discapacidad en un marco más inclusivo y que tiene como eje central la familia y la comunidad.

Es decir, el eje del nuevo paradigma es poner la mirada en la persona y su entorno. Por ello estos sitios están insertos en la comunidad y proporcionarán una atención personalizada, lo que redundará en una mayor calidad de vida.

En este contexto se inició el proceso de reestructuración institucional a fin de realizar el cambio de macrohogar a microhogar. Esto, para que las personas que viven en el instituto puedan habitar una casa de barrio, con un centro de salud cercano, un polideportivo al que puedan asistir, para permitir una mejor inserción con el entorno.
Así estaba el lugar:

Al respecto, la ministra Elisabeth Crescitelli señaló: “En el antiguo macrohogar no existía un concepto de diferenciación de la dependencia de mayor o menor grado que podían tener. Cuando llegamos a la gestión, junto a la actual diputada Marcela Fernández trabajamos fuertemente en el cambio de paradigma, que implica el paso del macrohogar al microhogar, experiencia que hicimos también con la DINAF. Hoy cerramos un ciclo, ya que con el alquiler de una tercera casa en Godoy Cruz no van a quedar más personas albergadas en el Jorba de Funes”.

Asimismo, la ministra subrayó: “Ha sido un proceso largo, desde el alquiler de la primera casa ubicada en Capital, que hoy aloja a 8 personas y lleva el nombre de un paciente que ingresó con 11 años y hoy vive allí con 76 años de edad. La segunda casa está en Las Heras y alberga a 12 personas que cuentan con talleres y alguna reinserción en la comunidad. En la última casa, en Godoy cruz, se alojarán personas absolutamente abandonadas por sus familias, que dependen de otra persona para comer, higienizarse y ser atendidas”.

Para finalizar, Crescitelli manifestó: “Puedo decir con mucho orgullo que hemos cerrado la etapa del Instituto Jorba de Funes, y abrimos tres casas con el recurso humano calificado, con vocación de servicio, con mejor calidad de vida para todos, algo que nos costó mucho pero que lo hemos logrado”.

Microhogares
Con la apertura del tercer hogar para personas con discapacidad, el antiguo Instituto Concepción Jorba de Funes queda dividido en los siguientes tres hogares:

Microhogar Jalif Ali: emplazado en Videla Castillo 2634 de Capital, 4ª sección, con 8 personas albergadas.
Microhogar Ilda Siri: funciona en Colón 3613 de La Cieneguita, Las Heras, con 12 albergados
Microhogar Lorenzo Bordón: funciona en Elena de Raffo 2502, barrio Bella Vista, Godoy Cruz, con 13 albergados.

Así quedaron las refacciones en estos lugares donde se alojará a los internos:

Historia y características
El instituto fundado en 1943 comenzó siendo un hogar para la atención de niños y adolescentes y durante su desarrollo se fue orientando a la atención de personas con discapacidad. Es un hogar de albergue y cuidado de personas con discapacidades múltiples: intelectual, motriz, visceral y sensorial (auditiva y visual), que carecen de un grupo familiar y no cuentan con cobertura social. Se les brinda alojamiento, alimentación, higiene, atención médica, enfermería, cuidados y contención.

Desde su creación y hasta 1985 se le conocieron distintos nombres, edificios y dependencias. Hasta que en ese año se sancionó el “Régimen de Protección de las Personas Discapacitadas” (Ley 5041), que en su artículo 5 pone “bajo la jurisdicción de la Dirección Provincial de Asistencia Integral del Discapacitado el funcionamiento del Instituto Concepción Jorba de Funes, como unidad de alojamiento, internación y albergue, para personas con discapacidad mental moderada y profunda”.

Desde esa fecha, el instituto fue trasladado de su lugar de origen, en Álvarez Condarco, a la localidad de Chacras de Coria. En 1987, al predio del Hospital El Sauce, en el departamento de Guaymallén, siempre pensado como estructura de macrohogar.

Los albergados son de familias con escasos recursos y presentan discapacidades múltiples con retrasos mentales graves o profundos, dificultades en la comunicación, no autoválidos para el sostenimiento de las actividades de la vida diaria y situaciones de comportamiento complejas y, en algunos casos, violentas.

Por ello, en el imaginario social existe una segregación hacia este sector que se hace efectiva, también, en el sentido geográfico, ya que el Jorba de Funes se encuentra lo suficientemente alejado del centro de la Ciudad de Mendoza, a fin de que no se altere el orden social. Asimismo, en su historia el instituto cuenta con algunas denuncias por mal estado de las instalaciones, descuido de la higiene, malos tratos y aislamiento de pacientes, entre otros puntos. Esas denuncias derivan en intervenciones que desde 2014 lleva adelante de la Defensoría del Discapacitado.

Al comienzo de la actual gestión, en diciembre de 2015, la población albergada era de 42 personas con discapacidad.

Con el fin lograr garantizar los derechos de salud, rehabilitación, privacidad, integración social y familiar, la preservación de la integridad moral y psíquica, comienzan una serie de medidas. Entre ellas, incorporación de personal, apertura de talleres, trabajo con otros organismos como universidades y hospitales, externación de personas a otras instituciones e inserción paulatina en la comunidad.

Este camino, que implica una mejora de la calidad de vida tanto de los alojados como de los trabajadores, concluye con el traslado de todos los internos del Jorba de Funes a tres microhogares del Gran Mendoza.