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Falsos mitos sobre la salud cardiovascular femenina

El número de muertes que se producen en Europa por enfermedad cardiovascular es mayor en la mujer que en el hombre: cada año hay 2.2 millones de fallecimientos en mujeres, mientras que el número de muertes por enfermedad cardiovascular en la población masculina es de 1.8 millones. España no es una excepción, y también en nuestro país la enfermedad cardiovascular es más letal en la mujer: en 2017 se produjeron 66286 fallecimientos en ellas por los 56180 del colectivo masculino.

Sin embargo, aunque este escenario se repita cada año, existe la creencia de que la enfermedad cardiovascular solo afecta a los hombres, o al menos lo hace en mayor medida. Con la ayuda de la cardióloga Antonia Sambola, coordinadora del Grupo de Trabajo de Mujeres en Cardiología de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), desmontamos este y otros falsos mitos sobre la enfermedad cardiovascular femenina:

– Las mujeres no se ven afectadas por las enfermedades cardiovasculares tanto como los hombres
A pesar de que la enfermedad cardiaca se ha asociado popularmente en mayor medida a los hombres, la realidad es que en nuestro país mueren anualmente 10.000 mujeres más que hombres por esta causa, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Fue una de las razones de la puesta en marcha de la campaña Mujeres por el Corazón, que tiene entre sus objetivos concienciar a la población femenina de que ellas también pueden sufrir enfermedad cardiovascular, el primer paso para poder prevenirla.

Lo que sí es cierto es que la enfermedad cardiovascular suele afectar a la mujer algo más tarde, en torno a unos 10 años después que a los hombres, debido a que los estrógenos la protegen en parte, especialmente de la cardiopatía isquémica. Sin embargo, con la llegada de la menopausia tienen lugar una serie de cambios en el organismo femenino ante los cuales debemos estar alerta, ya que aumentan la probabilidad de que la enfermedad cardiaca aparezca.

– Las mujeres no mueren de infarto
El infarto es la tercera causa de muerte por enfermedad cardiovascular en las mujeres después del ictus y la insuficiencia cardiaca. En concreto, entre el 28 y el 30% de los infartos ocurren en mujeres, solo que generalmente tienen lugar a una edad más tardía que en los hombres.

En cualquier caso, ese dato no quiere decir que las mujeres jóvenes no puedan sufrir un infarto. También lo padecen, y en ellas la mortalidad suele ser mayor. “Parece una paradoja, pero lo cierto es que en las mujeres jóvenes ocurre que suelen consultar más tarde porque no creen que puedan tener un infarto. Además, los profesionales sanitarios, tampoco piensan en la posibilidad de que tengan un infarto, por lo que muchas veces los síntomas son atribuidos a ansiedad y de ahí el retraso en la atención y su repercusión sobre la mortalidad”, explica la doctora Sambola, quien añade que otro falso mito sobre el infarto femenino es que las mujeres suelen presentar síntomas diferentes a los típicos del infarto y eso hace más difícil su diagnóstico. “En un 90% de casos, las mujeres tienen dolor en el pecho igual que los hombres. Sin embargo, lo que ocurre con frecuencia es que cuando acuden al hospital en muchos casos el infarto ya está avanzado, por lo que el dolor ha desaparecido y lo que presentan son signos de insuficiencia cardiaca: dificultad al respirar y palpitaciones”, señala.

Aunque la mortalidad por infarto ha disminuido en las últimas dos décadas tanto en los hombres como en la mujeres, esta reducción es menor en la mujeres por distintas causas, entre las que destacan que las mujeres tienen más factores de riesgo cardiovascular y están peor controladas; las terapias que pueden ser beneficiosas y que han demostrado tener evidencia científica suelen aplicarse menos en mujeres, como han demostrado diversos estudios; las mujeres jóvenes y de edad mediana consultan menos al médico, y cuando acuden por un infarto lo hacen más tarde, por lo que se benefician menos del tratamiento y presentan más complicaciones; y por último, en algunos casos el primer diagnóstico es erróneo porque se puede atribuir el dolor torácico a ansiedad o artrosis.

– Las patologías cardiovasculares que sufren las mujeres son distintas a las de los hombres
Las principales patologías de la enfermedad cardiovascular tanto en el hombre como en la mujer son el accidente cerebrovascular o ictus, la insuficiencia cardíaca y la cardiopatía isquémica (angina e infarto de miocardio). Sin embargo, el orden en que afectan a hombres y mujeres es distinto: en mujeres es más frecuente el ictus, en segundo lugar la insuficiencia cardiaca y en tercero, la cardiopatía isquémica. Mientras que los hombres se ven más afectados por el infarto, en segundo lugar, por la insuficiencia cardiaca, y en tercero, por el ictus.

– Los controles médicos no son necesarios
La herramienta más eficaz contra la enfermedad cardiovascular es la prevención, y para poder llevarla a cabo se recomienda a las mujeres hacerse un chequeo general anual, no sólo ginecológico sino también cardiovascular, para poder evitar su principal causa de muerte. La aparición de la enfermedad cardiovascular está ligada a la existencia de factores de riesgo cardiovasculares como el tabaquismo, la hipertensión arterial, la dislipemia, la diabetes y la obesidad, además de a los antecedentes familiares de determinadas enfermedades. cardiacas, como la cardiopatía isquémica.

Éstos factores de riesgo pueden existir a cualquier edad, por lo que se recomienda no fumar y realizarse una toma de presión arterial, y analítica con glucosa y colesterol una vez al año a partir de los 30 años. Además, es fundamental practicar ejercicio con regularidad y controlar el peso, al igual que aprender a controlar el estrés y la ansiedad. “Es muy importante aprender a autocuidarse y anteponer su autocuidado al de los demás miembros de su familia a los que tiene a cargo. Sin ellas, nada funciona”, asegura la doctora Antonia Sambola.