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Avances en el tratamiento de la arteritis de células gigantes

Es una enfermedad poco frecuente que afecta principalmente a personas mayores de 50 años y, si no se la trata, puede provocar ceguera, accidente cerebrovascular o aneurismas aórticos.

El tratamiento vigente exponía a los pacientes a efectos secundarios relacionados con el uso prolongado de esteroides como cataratas, diabetes, fracturas e hipertensión.

En 50 años no se habían presentado alternativas terapéuticas para este grupo de pacientes, quienes ahora disponen de un tratamiento que demostró alcanzar una remisión sostenida a lo largo de un año de manera más efectiva.

En el marco del evento de educación médica llevada a cabo el pasado 30 de mayo en la provincia de Tucumán, el Dr. Sebastian Unizony, Assistant Professor of Medicine en Harvard Medical School, presentó una nueva alternativa terapéutica para la arteritis de células gigantes (ACG) luego de 50 años sin avances en su tratamiento. La ACG o arteritis temporal es la vasculitis sistémica más frecuente del adulto, y su incidencia pudo haber aumentado en los últimos años. En Argentina, un estudio realizado en el Hospital Italiano de Buenos Aires mostró que su incidencia es de 8.6 casos de ACG cada 100.000 habitantes mayores de 50 años.

La arteritis de células gigantes es una vasculitis de grandes vasos, una condición en la que las arterias, generalmente en la cabeza pero también la aorta y sus ramificaciones, se inflaman. Se trata de una patología difícil de diagnosticar y cuya incidencia se incrementa con la edad, afectando principalmente a personas mayores de 50 años. Esta enfermedad produce síntomas como severos dolores de cabeza, pérdida de la visión, claudicación mandibular y, si no se trata, puede provocar ceguera, accidente cerebrovascular o aneurismas aórticos. Aproximadamente, el 30% de quienes la padecen enfrentan problemas de visión y cerca de un 15% la pierde por completo.

La Dra. Marina Scolnik (MN 116647), médica reumatóloga del Hospital Italiano de Buenos Aires y miembro del Grupo de Estudio de Vasculitis de la Sociedad Argentina de Reumatología, explicó “la complicación más temida de la enfermedad es la ceguera. Ésta se produce por arteritis de las ramas oftálmicas de la carótida interna y se ha reportado su ocurrencia en uno de cada seis pacientes con ACG. La pérdida de la visión es un evento temprano en la enfermedad, irreversible, que generalmente suele ocurrir antes del diagnóstico o dentro de la primera semana del mismo. Suele ser monocular, pero sin recibir tratamiento puede llegar a afectar ambos ojos.”

Hasta el momento la única alternativa para el tratamiento de los pacientes con esta enfermedad era el uso de esteroides. Sin embargo un 80% puede experimentar efectos secundarios relacionados con su uso tales como cataratas, diabetes, fracturas e hipertensión, afectando gravemente su calidad de vida.

Por más de 50 años estos pacientes no contaron con otra opción terapéutica hasta la reciente aprobación en el país de una terapia combinada de tocilizumab con un régimen inicial de seis meses de glucocorticoide que demostró alcanzar una remisión sostenida a lo largo de un año, de manera más más efectiva que un régimen de 6 o 12 meses solo de esteroides en personas con diagnóstico reciente y recurrente de arteritis de células gigantes.

“La aprobación de tocilizumab para el tratamiento de ACG agrega un fármaco target específico en lograr remisión de la actividad de la enfermedad, que permite ahorrar uso de dosis y tiempo de exposición a esteroides y las posibles lesiones secuelares de la propia enfermedad o por toxicidad terapéutica”, detalló la Dra. Mariana Espíndola Echazú (MN 108971), presidente de la Sociedad de Reumatología de Tucumán. “El estudio GiACTA demostró efectividad del uso de tocilizumab en pacientes con ACG, observando que el 56 % de los pacientes tratados con tocilizumab alcanzaron una remisio´n de la enfermedad sin administracio´n de corticoesteroides al cabo de un an~o”, concluyó la Dra. Espíndola Echazú. Se trató del ensayo clínico más grande realizado para esta enfermedad y el primero en usar regímenes de esteroides (glucocorticoides) de dosis y duración variable del que participaron 251 pacientes.

“Estos resultados son alentadores para pacientes con esta enfermedad poco frecuente, para la cual no habían existido nuevos tratamientos por más de 50 años”, expresó Sandra Horning, MD, Chief Medical Officer y Head of Global Product Development en Roche. “El tratamiento principal para arteritis de células gigantes se basaba en administrar altas dosis de esteroides por un tiempo prolongado pudiendo causar serios efectos adversos. Con esta aprobación, tocilizumab proveerá una alternativa importante al uso prolongado de esteroides para pacientes con esta enfermedad”, concluyó Horning.

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