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Viñateros sanjuaninos solicitaron audiencia al gobernador Uñac con una agenda de puntos urgentes

A través de una nota, los representantes de la Federación de Viñateros de San Juan y la Asociación de Viñateros Independientes de San Juan solicitaron una audiencia con el primer mandatario con una agenda de temas que son importantes para el sector.

Este es el texto presentado:
Al Sr. Gobernador de la provincia de San Juan
Dr. Sergio Uñac
Presente

De nuestra mayor consideración:

Tenemos el agrado de dirigirnos a Usted en representación de la Federación de Viñateros de San Juan y de la Asociación de Viñateros Independientes de San Juan a los efectos de solicitarle audiencia para tratar los siguientes puntos:

1-Que la fecha de liberación de los vinos nuevos de la cosecha 2020 se establezca en forma inmediata para el 31 de agosto del mismo año.

2- Modificar la Resolución que establece que un 65% de vino de uva tinta sea comercializado como vino tinto, llevándolo al 100% de vino tinto proveniente de uva tinta.

3- Implementar una norma que impida la ampliación en el país de la superficie implantada con viñedos permitiendo sólo la reconversión de los mismos.

Fundamentos para postergar la liberación de vinos de la presente cosecha al 31 de Agosto
Por muchos años, el mercado de vinos fraccionados se ha debido regular por el oligopolio existente en la comercialización final. En los últimos tiempos, esta concentración económica ha aumentado a un punto tal que tres empresas dominan el 65% del fraccionamiento de vino en todo el país.

Este oligopolio ya fue denunciado ante el Tribunal de la Competencia por los viñateros en el año 1998 y se determinó el poder dominante de unas pocas empresas. En función de ello, es que al no existir un mercado de libre oferta y demanda, la ley nacional de la Competencia obliga al Estado a intervenir en salvaguarda de los intereses de los afectados.

Es por ello que los Gobiernos establecieron distintas regulaciones en la comercialización tales como la fecha de liberación, prorrateos y porcentajes con destino a mosto.

La fecha de liberación de los vinos nuevos se aplica en la vitivinicultura hace más de 50 años. Antes de los años ´90 era el 1º de Agosto pero hubo épocas que llegó a establecerse el 1º de Octubre.

Anterior a los años ´60 era un mecanismo que indicaba la fecha cuando los vinos ya estaban enológicamente aptos para el consumo. A partir de esa década, debido a la aparición de excedentes se comienza a usar como un elemento regulador del mercado de vinos, más aún con la aparición de la maquila.

Estas regulaciones de fecha de liberación y prorrateo, como así también el establecimiento de precios acordados en la Secretaría de Comercio de la Nación entre industriales y productores, en la época del Gobierno de Perón (Camus, gobernador de San Juan) y Alfonsín (Bravo, gobernador de San Juan) no lograban todo el efecto esperado porque no había un sistema de control adecuado de los vinos de los viñateros, cuya propiedad en muchos casos pasaba sin que lo supiera a manos de la bodega depositaria.

Pero a pesar de todo en el Gobierno de Camus, al productor se le fijaba un precio equivalente al 50% del precio del vino en planchada a la salida de la industria fraccionadora y en la época de Alfonsín era de 40%. Hoy el productor percibe menos del 5% del precio final.

En el año 1994, los gobernadores de Mendoza y de San Juan, Rodolfo Gabrielli y Juan Carlos Rojas firmaron el decreto Nº 2773 “Acuerdo para destinar anualmente un porcentaje de la producción de uva que ingresa a bodega a mosto “jugo de uva”, en el que quedó enunciado en el artículo 15, inciso 2 la orden de: “exhortar al Poder Ejecutivo de la Nación para que instruya al Instituto Nacional de Vitivinicultura a fin de que libere los vinos al consumo a partir del primero de agosto de cada año”

En el año 2002, se fijó como fecha de liberación de los vinos el 1º de Julio en lugar del 1º de Junio debido a los bajos precios que pagaban los industriales por los vinos de traslado. Y allí también las provincias de San Juan y Mendoza transfirieron el control de la propiedad que sobre el vino del maquilero al INV y es así que hoy esa entidad tiene no solo el control de la genuinidad del vino sino también el de la propiedad. De esta manera se evita que el industrial pueda disponer de un producto que no es propio ya que para modificar en los registros del INV esa situación debe contar con la factura que emite el viñatero.

En ese año, se produce un efecto inmediato sobre los precios del vino de traslado. El entonces senador Ing. José Luis Gioja participó en la Casa Rosada de diferentes reuniones realizadas en Febrero del 2002 con el ministro del Interior, Rodolfo Gabrielli, los gobiernos de San Juan y de Mendoza y el presidente del INV, para modificar la situación de precios ya que el vino de traslado valía $0.07, el litro y el costo de cosecha y acarreo, también el mismo valor, lo que hacía imposible levantar la cosecha.

Como resultado de estos encuentros se dispuso la modificación de la fecha de liberación y el control de los vinos de los viñateros por parte del INV. La consecuencia fue un incremento inmediato en los precios.

Esto ocurrió con una cosecha resultante de 2240 millones de kilos que es una cantidad similar a la que se va a obtener en la actual vendimia.

El año 2002 que se inició con el desaliento absoluto de los productores porque parecía que no iban a poder levantar la cosecha se transformó, como tituló Diario de Cuyo (copia que se adjunta), en “El año del vino”. El vino había subido entre Enero y Diciembre un 400% y así siguió sucesivamente hasta enero del 2004. El exgobernador José Luis Gioja recibió en distintas oportunidades a nuestras entidades viñateras que le pedían que no aceptara el pedido de los grandes industriales fraccionadores de adelantar la fecha de liberación, situación que lamentablemente ocurrió.

Es así que en el 2004, la fecha se retrotrajo al 17 de Mayo y en el 2005, se volvió al 1º de Junio. Esto motivó, primero, que el precio del vino detuviera la escala ascendente y a posteriori, con cosecha de mayor magnitud, provocó que se pierda valor en el precio de la uva y el vino. De haberse mantenido una fecha de liberación que estuviese acorde con el stock técnico de tres meses de despacho, los productores habrían percibido a monto actual el equivalente a más de dos cosechas ya que hubieran percibido, en promedio, un 20% más por año por kilo de uva o litro de vino elaborado. Ese dinero quedó en manos de los grandes comercializadores.

Situación actual
De acuerdo a los datos del INV, al 1º de junio tendríamos un sobrestock de 730 millones de litros equivalente a 7 y ½ meses de despacho. Es decir, que tenemos vino hasta enero del año próximo y si a eso le sumamos los poco más de 1100 millones producidos en esta cosecha; el 1º de junio tendremos una oferta de más de 1800 millones de litros para un consumo mensual de aproximadamente 100 millones de litros.

Esta sobreoferta impedirá la recuperación de los precios actuales del vino y del mosto (que se ve arrastrado por el precio del vino) que están en $7, el litro en promedio, lo que no cubre ni el 30% del costo de producción del vino y en consecuencia de la uva.

Si se modifica la fecha de liberación al 31 de agosto, la industria fraccionadora requerirá de 300 millones de litros para cubrir la demanda, activando el mercado de vinos, impactando en los precios del vino de traslado.

Cuáles son los argumentos que esgrimen los representantes del oligopolio: Primero, se oponen y expresan que “esto es pan para hoy y hambre para mañana”. Nosotros demostramos que el productor tendría más de dos cosechas ahorradas si se hubiera mantenido el mercado equilibrado y no hubiesen desaparecido en los últimos diez años el 25% de los viñateros de San Juan.

Segundo, dicen también que San Juan no tiene excedentes de vino; saben que el mercado vitivinícola es único y si no vale el vino en Mendoza, no vale en San Juan. Entonces si el excedente está en Mendoza, el vino de esa provincia no va a valer ni tampoco el de San Juan, como ocurre actualmente.

Tercero, los productores chicos no pueden esperar a Agosto para vender su vino. Esto es si han elaborado a maquila, pero eso tampoco es verdad porque el productor puede vender en cualquier momento su vino una vez que lo ha elaborado, si así lo requiere. La restricción es para el fraccionador, que no lo puede hacer hasta la fecha de liberación.

Cuarto, la ley de desregulación de la época de Menem del año `90 está vigente para la vitivinicultura. Ella estableció que el vino debe liberarse cuando está enológicamente apto. Pero esta ley en la práctica quedó en desuso porque la fecha de liberación, como dijimos, desde esa época fue modificada en varias oportunidades y porque esa misma norma de desregulación impedía al INV participar en órganos de promoción y lo está haciendo al integrar la COVIAR. También le impedía ser órgano recaudador y lo está haciendo con la COVIAR y con el convenio de corresponsabilidad gremial para los cosechadores de uva.

Justificación de la medida exigiendo que el 100% del vino tinto sea de uva tinta
1-De acuerdo con el informe dado por el INV, el excedente de vino tinto al 1º de junio es de 544.760.000 litros equivalente a 7,6 meses de sobrestock superando el sobrestock de vino blanco que es de 7 meses. Por lo tanto, no se justifica que el 65% del vino tinto sea de uva tinta cuando está sobrando más vino tinto que blanco.

2-De tomarse esta medida, se recuperará la demanda y los precios de la uva tinta, cuyo valor se mantiene desde hace dos años a pesar de la hiperinflación. En San Juan hay varias bodegas que no le han recibido la uva tinta a los productores o solo lo han hecho en una parte.

3-El consumidor tendrá mejor calidad de vino tinto al consumir un producto genuino de uva tinta.

Regulación de la plantación de viñedos
No se puede permitir la plantación indiscriminada de viñedos con el consiguiente aumento de superficie como ha ocurrido en los últimos años, cuando tenemos un mercado cuyo consumo de vino va cayendo permanentemente.

Por ello, es que solicitamos que no se aumente la superficie implantada, pero sí la reconversión por ejemplo a uva para pasa que sí tiene demanda y un precio medianamente aceptable para el productor.

Modificar la fecha de liberación de los vinos nuevos para el 31 de Agosto y que el INV disponga que el 100% del vino tinto sea de uva tinta (y no el 65% como es ahora) permitirá mejorar sustancialmente los precios del mercado de traslado y los precios de la uva de la próxima cosecha.

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