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Polémica por la muerte de una turista en el complejo de Los Horcones

Muchas quejas en las redes sociales e impotencia y dolor causó la muerte de Marcela Paoloni (49), una cordobesa que murió la semana pasada en el complejo fronterizo de Los Horcones, en Mendoza. La mujer sufrió una descompensación cuando retornaba de un viaje a Chile, y pese a ser atendida por un médico particular, que estaba en el lugar como turista, perdió la vida.

“Si hubiera habido un botellón de oxígeno la señora podría estar ahora con ustedes”, le habría confiado el facultativo a Ariel Paoloni, el desconsolado esposo de Marcela. Ese elemento que cuesta cerca de 4.000 pesos podría haber evitado el deceso.

“En el complejo fronterizo de Los Horcones, a 181 kilómetros de la capital, sobre la Ruta Nacional 7, funciona el Complejo Ingeniero Roque Carranza, donde tienen lugar los controles migratorios integrados de Argentina y Chile. También funcionan en este complejo los controles de Aduana (AFIP), fitosanitario y Gendarmería (Escuadrón 27 de Punta de Vacas) por parte de Argentina, junto a Policía Internacional, Secretaría de Agricultura y Ganadería por parte de Chile. Cuenta con oficinas de información turística y cambio de moneda, así como comunicaciones y asistencia sanitaria”, indica la página web informativa.

Ariel Paoloni, esposo de Marcela, no se cansó de repetir palabras de incredulidad al no haber disponible en el complejo aduanero de Los Horcones, “simples elementos, pero indispensables para un paraje de alta montaña como son un médico u ambulancia, un botellón de oxígeno y un desfibrilador”.

“Es una vergüenza, esto no debe suceder. Escuché una nota que le hicieron al funcionario (el subsecretario de salud Oscar Sagás) y no tiene justificativo. Fue inhumano el destrato que tuvo la gente de Gendarmería. A nadie le importó nada. Lo único que hicieron fue mirar cómo se moría mi señora.

En pleno viaje de regreso a su hogar, en Marcos Juárez, Córdoba, Ariel, esposo de la fallecida contó cómo sucedieron los hechos en Los Horcones: “Veníamos de vuelta de Chile. Ya habíamos hecho los papeles (aduana), y cuando voy a subir al auto le pregunto a mi hija: ¿mami donde está?, y ella me dijo que se había bajado al baño”, recordó con dolor el cordobés.

“Puse al auto a un costadito -siempre dentro del cobertizo- y aproveché para ir yo también al baño. Cuando me acerco al baño de las mujeres veo que está arrodillada en el piso, al lado de un auto, intenté socorrerla y se desplomó”, relató Ariel.

Desesperado Paoloni pidió un doctor, y “vino a ayudar un médico que estaba de turista, retirado, vecino de Villa María. Le preguntó a los gendarmes si alguno sabía hacer RCP (reanimación cardiopulmonar) y ninguno sabía. Llamaron a una ambulancia que nunca llegaba. Ya está viniendo me decían, y resulta que tardó casi una hora, cerca de 50 minutos”, se quejó amargamente y agregó: “Tampoco había desfibrilador, no había oxígeno, que era lo que pedía el médico que nos ayudó. Él bajó de su auto un maletín, le hizo los primeros auxilios, por dos veces la reanimaron, pero la tercera vez ya no la pudieron sacar adelante. El médico me explicó en la intimidad que si había un tubo de oxígeno, hoy mi señora podría estar con nosotros”, aseguró Ariel.

Paoloni aclaró que su esposa tenía “49 años, y gozaba de buena salud, era un roble y el centro de la familia. Yo soy insulino dependiente y con diez mil problemas. Ella nada, nunca tuvo antecedentes cardíacos”, dijo.

“Hoy le pasó a mi señora; le puede pasar mañana a cualquiera. No tengo consuelo; tengo mucha bronca. Es muy doloroso lo que hemos pasado con mi hija más chica, de 13 años, y ahora llevamos a mi esposa en un cajón cerrado. Mis otros hijos no la van a poder ver. Espero que por lo menos esto marque un precedente y no vuelva a ocurrir”, cerró el padre de tres hijos, que lloran desconsolados por su madre fallecida en un corto viaje de un par de días.

El análisis del Ministerio de Salud
Por su parte, la ministra de la cartera de salud de la provincia, Elizabeth Crescitelli, no quiso deslindar responsabilidades, habló de una análisis conjunto de la situación y mencionó que hubo una “fatalidad” referida a que “justo en ese momento” había bajado a Uspallata a cargar combustible la ambulancia que pertenece al ministerio, y de ahí la demora en llegar de vuelta a Los Horcones.

“Quiero poner en valor todos los operativos que hemos hecho en alta montaña los 365 días del año con el puesto y con todo lo que hicimos en Horcones, poniendo a disposición una ambulancia de alta complejidad, con todo el equipamiento. Puntualmente (sobre el caso Paoloni) me dijo la doctora Inés Valencia (SEC), que es la responsable, y sus dichos están aclarados y acreditados, que la ambulancia bajó a Uspallata para cargar combustible, lo que le demora unos 30 minutos, y justo se dio esta fatalidad. Una terrible coincidencia. Pero hay que aclarar que ahí debe haber un equipamiento y ambulancia que tiene que ver con la parte de Gendarmería”, explicó la ministra.

La funcionaria quiso aclarar sobre las críticas referidas a la falta de elementos en el momento de la descompensación de la turista. “Ahí (en Los Horcones) se reparten los recursos. Por un lado está el equipamiento que es de Gendarmería, y por otra parte está el del Ministerio de Salud. La parte nuestra, la tenemos sobre la ambulancia, totalmente equipada. Si bien no estuvo en ese momento, debería haber actuado la parte de Gendarmería”, dijo.

Para finalizar Crescitelli habló de una evaluación de lo acontecido. “El sistema de salud es algo sumamente complejo. Hay que estar las 24 horas y los 365 días del año, y cada situación hace que a cada minuto replanteemos el sistema. Creo que con los dispositivos que hemos puesto estamos tranquilos para cumplir en alta montaña, pero igual analizaremos para ver como se pueden evitar estas fatalidades”, cerró.

Nota y fuente: Diario Uno