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Punto final a los intendentes eternos: comienza otra etapa en Mendoza

El pasado viernes la Corte provincial ratificó la legalidad del decreto que publicara el gobernador Cornejo en noviembre, limitando a un período la reelección de los jefes comunales de la provincia, basándose en la enmienda votada por la ciudadanía en 2009.

No fueron meses sencillos. Inevitablemente el debate institucional se mezcló con el clima de campaña: hubo quienes lo hicieron con altura y quienes eligieron pararse del lado del oportunismo y las chicanas baratas. Pero creo que, conforme avanzaba el año e independientemente de la situación particular de los municipios cuyos intendentes reclamaron la inconstitucionalidad del decreto, cada vez más mendocinos y mendocinas comprendieron la importancia de limitar la reelección de los intendentes.

Para poner blanco sobre negro: lo que se votó en 2009 y fue tantas veces refrendado en la Legislatura antes de que la gestión actual publicara el decreto, es la confirmación de que la alternancia en los cargos públicos es tan importante como el derecho a votar. Nadie, absolutamente nadie es tan indispensable en una democracia como para eternizarse en el poder. Lo que hace fuerte y previsible a una democracia son reglas de juego claras, no personas clavadas a un sillón.

La consigna esbozada por los intendentes del PJ de que “solamente los vecinos de su departamento pueden decidir cuándo dejarán el poder” es tan débil e irrisoria que la categoría de argumento le queda enorme. ¿Por qué digo esto? Porque en el juego democrático deben prevalecer los proyectos y las ideas que transforman la vida cotidiana de la gente; las mujeres y los hombres que los lideran son actores de reparto en una película que los supera. Los vecinos siempre tendrán la posibilidad de votar la continuidad de una gestión, de una forma de hacer política, por eso no hay proscripción ni nada que se le parezca. La democracia sin alternancia no es democracia. Así de simple.

La interpretación de la Corte sobre los términos “votantes efectivos” y “empadronados” abre la puerta definitivamente a una reforma de la Constitución, que fue de avanzada ¡hace 100 años! Cuestiones de género, derecho ambiental, funcionamiento moderno del Estado son algunos de los puntos que nuestra Carta Magna debe incorporar a la brevedad.

El punto final a la reelección ilimitada de los intendentes será uno de los legados más importantes de esta gestión que volvió a poner en marcha a Mendoza. El saneamiento institucional que nos propusimos desde el primer día, con la transparencia como bandera, es coronado con una noticia que habla de la madurez de funcionarios públicos valientes y conscientes de los tiempos que vivimos.

Ojalá lo que ocurrió aquí funcione como estímulo para que en otras provincias los defensores de una democracia limpia y moderna se animen a creer que, pese a todos nuestros problemas, es posible avanzar en reformas progresistas que fortalezcan la vida republicana.

 

Claudia Najul

Diputada Nacional

Unión Cívica Radical