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De la basura en las calles al reciclaje inclusivo, Guaymallén tiene su propio Centro Verde

El departamento de Guaymallén se suma a la Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos y apuesta por la inserción de los trabajadores informales.  El municipio dio a conocer su primer Centro Verde departamental, un precedente importante en materia de cuidado del ambiente y de las personas vinculadas a la gestión de residuos. Está ubicado en calle 9 de Julio al 2000, a la altura del distrito Jesús Nazareno. El encuentro permitió recorrer el espacio, conocer su estructura y su funcionamiento; además de disfrutar de la excelente propuesta musical del Ensamble de Guitarras formado por Cristian Gómez y Ricardo Bazán.

Junto al intendente de la comuna, estuvieron presentes el secretario de Ambiente y Ordenamiento Territorial de la Provincia, Humberto Mignorance; el intendente de la Ciudad de Mendoza, Rodolfo Suárez; el representante de la Fundación Avina, Gonzalo Roque; y los recuperadores urbanos de Guaymallén.

Se trata de una planta de tratamiento de residuos secos separados en origen, que se constituye a la vez como un espacio educativo con una importante función de promoción ambiental. Tiene una capacidad de procesamiento de 500 toneladas y permite el acopio de materiales en las condiciones que los requiere la industria recicladora, alcanzando parámetros de calidad y cantidad superiores, fortaleciendo la frecuencia de venta y aumentando el poder de negociación. A este polo ambiental, se suma una huerta agroecológica modelo.

La acción fue promovida junto al grupo Danone y la IRR (Iniciativa Regional para el Reciclaje Inclusivo), una plataforma creada en el año 2011 por la División de Agua y Saneamiento del Banco Interamericano de Desarrollo, BID LAB, Coca-Cola Latinoamérica, PepsiCo Latinoamérica, la Red Latinoamericana y del Caribe de Recicladores y la Fundación Avina. Además, se enmarca en el cierre progresivo del vertedero que funciona en Puente de Hierro y apunta a consolidar un cambio ético y cultural. Esto marca un antes y un después en el Gran Mendoza, ya que no hay antecedentes referidos a la erradicación de este tipo de basurales con un abordaje integral.

 

Uno de los puntos más importantes que abarca es el factor humano, ya que permite la reinserción de los trabajadores informales, incluyendo y promoviendo la participación ciudadana. Fue a partir de un censo realizado por la Universidad Nacional de Cuyo, que surgió la necesidad de generar cooperativas de trabajo para contener a los 330 recuperadores locales. Ya se ha conformado un grupo con 47 recicladores de base y se estima que para fin de año el 50% estén incluidos en la GIRSU. Los integrantes han recibido capacitaciones sobre temáticas como organización del trabajo colectivo, valores del trabajo cooperativo, manejo de herramientas y maquinarias, promoción ambiental y recolección domiciliaria de residuos.

El programa se extenderá progresivamente por todo el territorio departamental, informando sobre los materiales que deben separarse y los horarios en que los recuperadores realizarán la recolección diferenciada de residuos. Aquí toma importancia otro concepto, el de los puntos verdes móviles. Estos espacios se habilitarán próximamente para que los vecinos acerquen materiales reciclables con destino al Centro Verde departamental.

“Un sueño compartido”

Así lo definió Marcelino Iglesias durante la presentación, agradeció la presencia de los recuperadores locales y manifestó con orgullo: “Llegar a hoy es un gustazo, por ver que soñar vale la pena. Estamos muy contentos, es un proyecto que trabajamos en silencio, fiel a nuestro estilo, para no crear expectativas. El municipio tuvo que invertir mucho, y lo bueno del proceso fue que gran parte del camino lo hicimos juntos”. Seguidamente, el mandatario se refirió a la importancia de brindar condiciones seguras de trabajo y al salto de calidad que representa esta acción para los trabajadores informales: “Si bien es sustancial desde el punto de vista ambiental, lo más importante es la inclusión. Ahora todo lo que se recaude va a ser para los recuperadores, el municipio no va a recibir ninguna comisión sino que va a apoyar, guiar y auditar. Cuando asumimos, la basura estaba en las calles. Hicimos todo el esfuerzo para llevarla al basural, pero allí trabajaba y trabaja gente haciendo cirujeo sin condiciones de salubridad ni de higiene. Esto es la inclusión, brindar una alternativa que dignifique la calidad de vida de la gente y que sea útil para la sociedad. Acá mostramos cómo es Guaymallén de cara al futuro, es un paso gigantesco y es un orgullo no sólo para mí sino para todos los habitantes del departamento”.

Como parte de la Fundación Avina, Gonzalo Roque se sumó a los agradecimientos y afirmó: “La verdad es que ha sido un trabajo increíble, hoy es un día muy importante para los que creemos que el reciclaje inclusivo es un camino para entender nuestra relación con los residuos y valorizar y reconocer el trabajo de millones de personas. La combinación de un municipio comprometido con un grupo de trabajadores que se organizan es imbatible. Tenemos muchísimas expectativas por lo que viene, es un punto de llegada de un proceso que empezó hace unos años pero también, un punto de partida”.

 

Una nueva etapa

Hasta el año 2015, el circuito comenzaba con el depósito de la bolsa de residuos en la vía pública, que luego el camión recolector trasladaba hacia un vertedero no controlado. De esa “montaña” de residuos, cientos de personas recuperaban materiales reciclables y/o reutilizables de manera informal practicando el “cirujeo”, el trabajo infantil, el maltrato animal, la exposición a toda clase de alimañas y olores nauseabundos. Así, no sólo crecía la exclusión sino también la contaminación ambiental.

Fue en 2016 cuando esta situación comenzó a cambiar de la mano de un nuevo concepto: la Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos (GIRSU). Y fue entonces cuando el municipio encaró un arduo trabajo para crear el Programa de Separación en Origen. Por ello, primero se incorporaron contenedores para que los vecinos dejaran allí sus residuos y los recolectores no tuvieran contacto directo con la basura. Luego vino la etapa de equipamiento de la nueva planta para acondicionar material reciclable, que cuenta con dos líneas de separación de material, una báscula para pesar camiones, autoelevador para carga y descarga, zorras pesadoras, enfardadora de doble cajón y máquina para moler vidrio. Luego se incorporó también un camión para llevar los materiales hasta el Centro Verde que cuenta con plataforma hidraúlica para la carga de bolsones y balanza para pesar y una aplicación para realizar el registro del generador y el peso.