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Los drones suman cada vez más usos en la actividad petrolera

Cuáles son las tareas en las que se utilizan aviones no tripulados en el sector. “No sólo es más barato mandar un robot, también te permite cuidar vidas humanas”, contó Pablo Bongiovanni, referente de Drones NQN.

La explotación de petróleo y gas no convoca sólo a geólogos e ingenieros en torno a los pozos de Vaca Muerta. Entre otros profesionales, los pilotos matriculados de drones también encontraron un nicho laboral, que les permite reducir la exposición de los operarios a los riesgos a través de detección remota de fallas, así como reducir costos paras las empresas gracias a la topografía que se realiza antes de desarrollar una nueva locación.

En Neuquén hay aproximadamente unos 20 pilotos con licencia de la Administración Nacional de Aviacion Civil Argentina (ANAC), pero no todos se dedican a las tareas que demandan las petroleras. Muchos trabajan en filmación o fotografía, pero otros son convocados por las firmas de oil & gas para realizar tareas específicas para la actividad petrolera.

Pablo Bongiovanni es referente de Drones NQN y uno de los pilotos más experimentados en Vaca Muerta. Según detalló, las empresas son cada vez más exigentes con la necesidad de que los pilotos que contratan tengan la licencia de la ANAC y que sus equipos estén habilitados por el mismo organismo, ya que hay muchas personas que poseen estos aviones no tripulados, pero no todos cumplen con los requisitos legales para hacerlos volar.

La alta demanda de este tipo de servicios motivó a muchas empresas del rubro a adquirir sus propios drones y capacitar a su personal para que obtengan la licencia de la ANAC, lo que redujo visiblemente el trabajo de los pilotos independientes, que pedían tarifas disímiles por el trabajo. Aunque una jornada se cobra cerca de 14 mil pesos, el costo puede variar, sobre todo, según el tipo de equipo que el piloto va a utilizar.

“El precio que se cobra es por el riesgo de que se dañe el equipo, a veces volamos con drones de 5000 dólares y solamente renovar la batería cuesta unos 40 mil pesos”, expresó Bongiovanni. Sin embargo, aclaró que cuentan con mucha competencia de los pilotos de Buenos Aires u otras ciudades, que suelen cobrar un costo inferior al estándar por el mismo trabajo.

Además del alto costo de los equipos, la tecnología de los drones se actualiza de manera permanente y cada seis meses aparecen en el mercado nuevos dispositivos con mejoras con respecto a la edición anterior. Eso obliga a los pilotos a invertir de manera constante en tecnología y contar con distintos tipos de aparatos según el uso que les darán, ya que algunos pueden llevar cámaras de video y otros llevan cámaras térmicas.

Entre los principales usos que se les dan a los drones a Vaca Muerta se cuentan, por un lado, el de fotografía y filmación para el área de comunicación de las compañías. Otro uso muy común es el de topografía, con drones especiales que dibujan una cuadrícula en el aire y van tomando fotografías que luego conocen para generar una imagen de gran nitidez de todo el terreno.

Bongiovani: “Si uno la amplía, puede ver hasta una moneda en el suelo”.

“Pueden ser superficies de 5 a 500 hectáreas y, si uno la amplía, puede ver hasta una moneda en el suelo”, dijo Bongiovanni. Y agregó: “Eso permite ver si hay una grieta, un arroyo o cualquier obstáculo en el terreno donde van a montar un yacimiento, un camino o un gasoducto”.

El tercer uso más frecuente de los drones es para los equipos que incorporan cámaras térmicas, que pueden detectar fugas de calor o de gas sin necesidad de exponer a un operario a que revise posibles fallas en el sistema. Pueden hacer inspecciones de pozos o de líneas de alta tensión para detectar posibles problemas. “Son drones blindados al magnetismo y con cámaras especiales”, aclaró el piloto.

Una de los principales impactos que tiene esta nueva tendencia es la reducción de riesgos para los operarios. “No sólo es más barato mandar un robot, también te permite cuidar vidas humanas”, expresó el referente de Drones NQN. Eso motivó a que más empresas compren sus propios equipos y dejen de contratar a los pilotos independientes.

Otra aplicación que se les da a estos aviones no tripulados es el de seguimiento de obras. A través de su sistema de GPS, se puede diagramar el vuelo del drone para que haga el mismo recorrido cada 15 días y capture las imágenes desde el mismo ángulo que en el viaje anterior. De esa manera, pueden comparar los cambios que se dan en la construcción de un yacimiento en el lapso de dos semanas y tomar decisiones al respecto de los avances futuros.

La incorporación cada vez más frecuente de esta tecnología fomenta usos antes impensados. “A veces viene el CEO de una empresa y se instala en un tráiler desde donde mira un streaming en vivo que va recorriendo los pozos”, relató Bongiovanni. “De ahí, él ordena qué quiere que muestre la imagen y supervisa todo de forma remota”, aclaró.

Otro de los usos se centra en los parques eólicos. Además de hacer la topografía previa la construcción de los parques, los drones pueden hacer el seguimiento del armado de los molinos e inspecciones posteriores para detectar si las aspas se quiebran, ya que los equipos se pueden acercar a muy poca distancia de la infraestructura eólica.