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Hoy me tocó despedir a un amigo

Hace tan sólo unas horas tuvimos que despedir a Leandro Despouy, allí en la sede de la Auditoria General de la Nación. El ‘Chungo“, como le decimos los puntanos, que nos sentimos orgullosos de nuestro principal Embajador en el país y en el mundo. Orgullosos también como Radicales, porque en su vida ha dado testimonio de ejercer kos mejores valores y principios de nuestro partido, la Unión Cívica Radical. Pero además de puntano y radical, en todos los años que me tocó trabajar con él, tanto en el ámbito de Naciones Unidas como en la Auditoria General de la Nación, siempre y por sobre todo lo vi y él también se sintió un hombre de Estado, es decir una persona dedicada al servicio público en favor de la Nación, por encima de los intereses partidarios y de los intereses particulares. De allí los saludos y las palabras que de todo el arco político.
Nos deja un legado de honestidad, trabajo y vocación pública. Su lucha por los Derechos Humanos y contra la corrupción lo convierte en un estandarte de la decencia, la dignidad y la coherencia, valores que no son fáciles de encontrar.
Comenzó siendo docente, actividad que lo acompañó durante toda su vida. Cada conferencia, o intervención fue un aprendizaje para cada persona que tuvo el placer de escucharlo.
Perseguido por la Triple A, tiempo antes de la dictadura, tuvo que exiliarse en Francia. Denunció en el segundo Tribunal Russell -con la valentía que siempre lo caracterizó- la persecución, la tortura y la muerte. El motivo era simple, defendió a quiénes no podían hacerlo por su cuenta, con decenas de “habeas corpus”. En aquella época oscura de nuestra Nación, fue uno de los pocos que defendió la vida por sobre la muerte y por eso tuvo que marcharse de la tierra que lo vio nacer.
El regreso de la democracia lo convirtió en un protagonista clave. Desde la Dirección de Derechos Humanos de la Cancillería, trabajó en convocar a testigos que residían en el extranjero a dar su testimonio en los juicios a las juntas militares. Fue ganando prestigio a nivel internacional y en el ámbito de los organismos internacionales.
Su entrega fue incondicional. Le tocó desempeñarse como embajador plenipotenciario de nuestra República, así como también desempeñar múltiples mandatos como relator especial de Naciones Unidas en la defensa de los Derechos Humanos en nuestro país y en el mundo. Llegó a ser Presidente de la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas.
En el año 2002, tan difícil para nuestra patria, nuestro ex presidente Raúl Alfonsín lo llamó y convocó a desempeñarse como presidente de la Auditoria General de la Nación en representación del partido político opositor con mayor número de bancas en el Congreso en ese entonces que era la Unión Cívica Radical. Le dijo en esa oportunidad: “Leandro te llamo para desempeñar esta tarea porque se necesita custodiar la honradez la República” y eso fue lo que hizo, controlar, promover la transparencia, custodiar la honradez en la administración de los fondos públicos y ese es el legado que nos deja, el de una persona absolutamente comprometida con el desempeño de nuestro país, con la democracia, los derechos humanos y en eso siento que todos estamos agradecidos para con él.
Durante todos estos años se convirtió en un referente ineludible en la lucha contra la corrupción. Ejerció el control del sector público como marca la Constitución Nacional, custodiando y promoviendo la transparencia y la decencia en los fondos en los fondos públicos.
Fue un gran ser humano. En circunstancias donde la política se ve salpicada por escándalos de corrupción, denuncias y falta de institucionalidad, ¿cómo no admirar a un defensor de las buenas prácticas, la decencia y la honestidad?
Tuve el orgullo de ser uno de sus asesores mientras presidió la Auditoría General de la Nación y acompañarlo en su tarea en Naciones Unidas. Ha sido para mí un mentor, un maestro y un gran amigo, como para otros también, a partir de su gran entrega y generosidad con los demás.
Nunca le faltó valentía para enfrentar la corrupción ni a aquellos que violaron Derechos Humanos. Se fue un grande a quien siempre vamos a recordar.

Dr. Alejandro Cacace
Diputado Nacional
(San Luis)