Home / sociedad / Crisis hídrica en Mendoza: sequía, cambio climático y glaciares que se derriten

Crisis hídrica en Mendoza: sequía, cambio climático y glaciares que se derriten

La escasez de nieve, unido a otros factores como la falta de lluvias y el cambio climático hacen que la situación de emergencia hídrica en Mendoza sea cada vez más complicada.

Eso nos pone de cara a una situación sin antecedentes, porque los diques están en el orden del 25 por ciento de su capacidad señalan desde el Departamento General de Irrigación.

“Arrancamos la temporada 2019 el 28 de agosto con el afán de que los embalses tuvieran mayor recupero. Tanto en El Nihuil como en Valle Grande se arrancó con 70 por ciento de capacidad. A partir de allí realizamos una planificación minuciosa en torno a la cantidad de turnos con las inspecciones de cauce. Luego, en octubre y noviembre se procedió a seccionar el sistema, es decir a dividir para que no hagan riego al mismo tiempo”

Desde el organismo del agua, trabajan desde hace mucho tiempo en distintas campañas para que los mendocinos tomemos conciencia sobre el uso racional del agua.

Durante muchos años, las precipitaciones y la nieve abastecieron de agua a nuestra provincia. Sin embargo, cuando hay escasez, el derretimiento de los glaciares contribuye, peligrosamente, al caudal de los ríos. Con esta premisa, un estudio realizado por científicos del Conicet, de la Universidad de Toulouse e investigadores de Chile recopiló, durante 18 años, el retroceso de los glaciares en la Cordillera de los Andes. En este marco, la región de Cuyo es una de las más afectadas.

Luego de Santa Cruz, Mendoza posee la segunda reserva de glaciares más importante del país. Sin embargo, durante los últimos 10 años, ha sido una de las provincias con mayor riesgo debido a una sequía sin precedentes históricos, que genera que los glaciares pierdan aún más volumen.

“Lo que estamos viendo en el caso de esta región en particular es que esta sequía ha sido increíblemente persistente. Los registros meteorológicos llevan unos 100 años en la Cordillera y, si bien hubo años específicos como 1968, que fue un año muy seco, una sequía de tantos años como la de ahora no tiene antecedentes en el registro histórico que tenemos. Estas se han producido pocas veces en el último milenio”, indicó a Unidiversidad Pierre Pitte, geógrafo y glaciólogo del Ianigla.

De esta manera, la situación de Mendoza es crítica, ya que si no llueve y nieva poco, el adelgazamiento de los glaciares genera que los caudales se llenen del agua que proviene de ellos, es decir, se realiza a expensa de estas “reservas” de agua dulce, que van disminuyendo con el correr de los años.