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San Luis: la detuvieron y apareció muerta y ahora descubren que tenía marcas de autodefensa

Florencia Magalí Morales, de 39 años nacida en Mendoza fue detenida por violar la cuarentena el pasado domingo 5 de abril en una comisaría de Santa Rosa del Conlara a unos 200 km de la capital de San Luis. Horas más tarde la encontraron ahorcada en su celda. Ahora la investigación apunta a un homicidio porque encontraron marcas de autodefensa.

Morales había sido detenida por circular en contramano en bicicleta en plena cuarentena por el coronavirus. Diez horas después la encontraron muerta en una celda de Comisaría 25 de Santa Rosa del Conlara, donde estaba alojada.

El hecho ocurrió el pasado domingo cerca de las 9 de la mañana cuando la mujer iba en su bicicleta por una avenida y fue interceptada por un efectivo de la policía. Como su DNI tenía terminación impar y según las disposiciones locales vigentes no estaba habilitada para estar en la calle ese día, le informaron que iban a abrirle una causa. Allí comienzan las versiones contrapuestas. El parte policial habla de que al ser notificada de la imputación intentó fugarse y se resistió, provocando lesiones a los uniformados. Y unas horas más tarde aparece muerta por asfixia en su celda. En un primer momento dijeron que se había ahorcado con el cordón de su buzo.

La investigación por la muerte de Morales, que en primera instancia fue caratulada como suicidio, toma una nuevo rumbo con la ampliación de la autopsia, que determinó que tenía “signos compatibles con autodefensa”.

De acuerdo a la conclusión de los forenses, se supo que Morales presentaba una herida en la muñeca, hematomas en el antebrazo derecho y debajo de las rodillas que no figuraban en el primer informe.

“Surgen estas nuevas lesiones de las que no teníamos constancia. En un primer momento se apuntaba a la posibilidad de que estas lesiones, según el informe forense, sean por un arresto o resistencia a la autoridad, pero también puede tratarse de un gesto de autodefensa de ella, sobre todo el antebrazo, que es un signo bastante típico de autoprotección”, sostuvo el abogado de la familia Santiago Calderón Salomón, a medios locales.

Tanto el forense como el perito de criminalística que actuaron el día de la muerte coincidieron en que al llegar encontraron a la mujer en el suelo y boca arriba, no colgada. En este sentido, si efectivamente se ahorcó, alguien tuvo que mover el cuerpo de su posición original.

Otro de los datos llamativos que surgieron en la causa es que la soga con la que supuestamente se ahorcó Morales mide cerca de 1,80 m y tiene un grosor importante, características poco comunes para cordones de zapatillas o de la capucha de un buzo.

Tampoco eran tres o cuatro efectivos los que estaban de guardia el domingo que encontraron muerta a la víctima, sino que ahora se sabe que eran entre 8 y 10. “Dados estos antecedentes, no se puede descartar que estemos ante un abuso sexual, un suicidio inducido y/o un femicidio”, remarcó el abogado Calderón Salomón.

La familia de la mujer desconfió de la primera versión y pidió desde un primer momento que se investigara como homicidio. Andrea Morales, su hermana, en las redes sociales señaló por su posible responsabilidad a un agente de la comisaría donde la tenían detenida y lo acusó de encubrir lo que ocurrió. “Pobrecita mi hermana, todo lo que debe haber sufrido, quiero que vayan presos los policías”, reclamó desde Mendoza, donde vive con su familia.

Fuente: TN