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La UNCUYO participa de estudio clave para evitar que pacientes con COVID-19 lleguen a terapia intensiva

Walter Manucha, docente e investigador de la Universidad y de CONICET, lidera un equipo que estudia los efectos del suministro de altas dosis de Vitamina D en pacientes infectados. Recibirán financiamiento de Nación para avanzar en las pruebas que tendrían impacto directo en el sistema de salud.

“Ensayo controlado con vitamina D en altas dosis versus placebo para prevenir las complicaciones evolutivas de pacientes infectados por COVID-19” es el nombre de uno de los proyectos seleccionados por la Agencia de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i). Cuenta con intervención de la UNCUYO y los resultados podrían ser de impacto para el sistema sanitario nacional. Los efectos del estudio traerían beneficios no solo a nivel preventivo, sino terapéutico, mejorando el pronóstico de quien contrajo el virus, evitando que requiera de asistencia respiratoria mecánica y de atención en terapia intensiva.

El equipo que encara la investigación está integrado por Walter Manucha, docente de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad e investigador del IMBECU (Instituto de Medicina y Biología Experimental de Cuyo CCT Mendoza), de CONICET; Carlos Tajer y Javier Mariani, del Hospital El Cruce de Florencio Varela (Buenos Aires); y Felipe Inserra y León Ferder, de la Universidad Maimónides de la Ciudad de Buenos Aires.

Uno de los fundamentos que alentaron a los especialistas a vincularlo a las necesidades en el marco de la Emergencia Sanitaria por la pandemia fue que la Vitamina D, además de tener bondades ya reconocidas en relación a la estructura ósea, sobre todo en la población mayor, puede participar activamente en el proceso inmunológico. Esto ya se está estudiando a nivel mundial y local.

“Buscamos canalizar todo ese bagaje de conocimientos en los que ya trabajábamos sobre la respuesta inflamatoria ya que la Vitamina D se opone a eso y que es lo que termina lastimando cruelmente a los pacientes y que lleva a que requieran de un respirador mecánico asistido. Por eso desarrollamos un protocolo muy sencillo, desde la estructura pero sobre todo para la aplicación: concreto, que puede estar disponible en un corto período de tiempo  y a bajo costo si funciona” adelantó Manucha, detallando que en un principio lo pensaron a través de cuatro protocolos de actuación específicos. Estos abarcaban la prevención comunitaria; en geriátricos; del personal sanitario en contacto con pacientes infectados y en los que ya tienen iniciado el proceso inflamatorio y que no son terminales. Es decir, en estadías iniciales e intermedias en las que todavía pueden intervenir. Ahora, trabajarán específicamente en el último público objetivo.  

Con respecto al impacto, el investigador comentó que a nivel local aún no sería crucial, por la baja cantidad de reportes positivos, pero sí a nivel nacional. De comprobarse la hipótesis, esto podría evitar el colapso del sistema sanitario en cuanto a recursos humanos y técnicos, ya que algunos pacientes evolucionarían prescindiendo de la respiración mecánica y de la terapia intensiva.

“Se trata de un aporte práctico, contundente, que es de efecto coadyuvante, ya que eleva las defensas del paciente y el efecto de los fármacos que va a seguir recibiendo”, comentó.

¿Cómo se desarrollará el estudio?

El estudio requiere de 200 pacientes, en un principio, y escalarlo luego a 1200 para que tenga significancia estadística y epidemiológica. Por esto, explicaron, se hará en la Ciudad de Buenos Aires ya que la logística demanda que les llegue a esos pacientes la droga y el placebo. Ya hay 25 centros hospitalarios donde se hará el estudio.

En cuanto al financiamiento (100 mil dólares), dijeron que servirá para esta logística y para la realización de los placebos que son “como una droga sin la droga”. Técnicamente, se trata de un estudio multicéntrico, controlado, doble ciego, prospectivo.

En cuanto a efectividad, son completamente optimistas. “Que se compruebe y aplique es muy posible. La construcción de la hipótesis tiene muchos datos porque ya hay resultados positivos en Dengue, en Influenza. Esto que nosotros desarrollamos en Argentina ya se está inscribiendo a nivel mundial y estamos, así, a la par de otros países”, agregó el docente de la UNCUYO.

A largo plazo, advirtieron también que servirá como antecedente para otro tipo de patologías. “Ahora ya se utiliza en concentraciones mucho menores. Lo que queremos desde este mecanismo con dosis semanales es que rápidamente las concentraciones plasmáticas estén por encima de lo mínimo que deberíamos tener en sangre para estar inmunológicamente protegidos”, dijo.

Sobre la convocatoria

La convocatoria fue impulsada desde la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i), perteneciente al Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación. Se trata de un llamado especial a investigadores de todo el país, orientado a mejorar la capacidad nacional para dar respuesta a la pandemia en Argentina. La iniciativa fue difundida entre la totalidad de la comunidad de investigadores de la UNCUYO, quienes presentaron postulaciones.

Como resultado fueron 64 proyectos de investigación los seleccionados, entre las 900 propuestas recibidas. Cada una de las ideas accederá a una suma de hasta US$ 100.000. Las propuestas enviadas desde todo el país abordan temas diversos, correspondientes a múltiples disciplinas y cuentan con la participación de diferentes actores del sector científico y productivo.

 La UNCUYO, en un estudio clave para evitar la terapia intensiva a pacientes con COVID-19