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A 6 años de una muerte absurda, una madre pide justicia

Un 13 de junio de 2014, un joven de 20 años perdió la vida por un disparo en la cabeza, en un control de gendarmería. Su madre no olvida y pide justicia para lo que considera es un caso más de “gatillo fácil”.

Andrés García Campoy tenía 20 años y estudiaba Licenciatura en Higiene y seguridad Industrial, en la Universidad del Aconcagua. El 13 de junio de 2014 salió en su Peugeot 504. Llevaba consigo un arma de colección una carabina modelo 1860 que quería vender. Tomo la ruta 7 de Luján de Cuyo (Mendoza) con destino a la Destilería pero nunca llegó porque a tres km fue detenido en un control de gendarmería.

“Andrés llevaba toda la documentación al día, no sé qué pasó en ese control… Pero Andrés termina con un tiro en la parte de atrás de su cabeza y su cuerpo en el asiento trasero del auto. Cuando llega el fiscal provincial Jorge Calle, lo carátula como homicidio agravado por fuerza de seguridad. Están implicados los gendarmes Maximiliano Alfonso Cruz y Corazón de Jesús Velázquez. Nunca quedaron detenidos y siguen en funciones”, contó la mamá de Andrés, Mónica Campoy.

“El arma de Andrés era de colección y no funcionaba estaba arrumbrada. El aparece con un tiro en la nuca y me quieren hacer creer que Andrés se suicidó. Una vez que muere, los gendarmes llamaron a la ambulancia, pero nunca le dijeron que era con un tiro”, relata Mónica.

La causa está caratulada como homicidio agravado y los implicados son dos gendarmes. Cuando pasó a manos de la Justicia Federal, los efectivos quedaron en libertad.

Su mamá se refiere a esto como un encubrimiento: “la causa pasó a manos del juez federal Walter Bento, que se encargó de no investigar nada. Andrés no tenía pólvora en las manos y en la ropa. Nunca pudieron abrir el celular ni en Mendoza ni en Buenos Aires. No hay salpicaduras dentro del auto, sino de arrastre. A Andrés le hicieron un test post muerte, y dijeron que no había indicios de que hubiera querido quitarse la vida”.

“Andrés era un chico alegre, tenía planes, era muy servicial. Tenía valores. Era hermoso por dentro y por fuera. Este 13 de junio se cumplen 6 años de su muerte, y lo único que conseguí es que le hicieran la pericia al arma. Pero con la pandemia no tengo los resultados. Lo que pido, como mamá, es exhumar el cuerpo de Andrés y que se le haga una nueva autopsia, por otros especialistas”, afirma. “Pido al Sr presidente de la Nación si me puede ayudar a aclarar la muerte de mi hijo, ya que se ha ocultado y embarrado todo. Basta de tanta impunidad . Los asesinos tiene que estar presos. Nunca las fuerzas de seguridad van presos. Siempre los defienden y los cambian de provincia.

“El gendarme Maximiliano Alonso Cruz está en Campo de Mayo y Jesús Velázquez estaba refugiado en Jesús María, en Córdoba”, finaliza Mónica Campoy, con bronca, en un incansable reclamo de justicia.

Ambos gendarmes quedaron en libertad por falta de pruebas, según dijo la Justicia.