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La Dirección de Arquitectura, una repartición clave en el desarrollo urbano y patrimonial de Mendoza

A lo largo de los años creció en su estructura y complejidad y hoy es fundamental para comprender su impronta en el tejido urbano de la provincia. También contribuyó al crecimiento profesional de los arquitectos y a su incorporación en la función pública. Muchos de ellos, destacados profesionales que construyeron una identidad que trasciende su tiempo.

La Dirección de Arquitectura de Mendoza, hoy dentro del organigrama del Ministerio de Planificación e Infraestructura Pública, es una repartición clave en el desarrollo urbano en nuestra provincia. Pero a lo largo de su existencia su estructura técnico-administrativa fue objeto de diversos cambios que estuvieron sujetos a la visión de las distintas autoridades del gobierno de turno. En un escrito minucioso y enriquecedor, el arquitecto Miguel Ángel Guisasola detalla todos estos pasos trascendentales que la describen hasta el momento en que dejó su cargo como Subdirector.

Orígenes

Para comenzar a entender su importancia, tenemos que remontarnos a comienzos del siglo XX. En un principio sólo había una Sección de Arquitectura muy limitada en el ámbito del Gobierno provincial. En 1907 se creó el Ministerio de Industrias y Obras Públicas, y un año más tarde aparece la Sección Arquitectura en el organigrama, creada por la Ley de Presupuesto Nº 435.

Ese fue el puntapié para que el Estado provincial empezara a tener sus propios equipos técnicos para la proyección y ejecución de obras arquitectónicas. De esa época surgieron algunos edificios como la antigua escuela Bartolomé Mitre y los hospitales Emilio Civit y Néstor Lencinas.

Uno de los grandes profesionales que estuvo a cargo de la Sección Arquitectura fue Raúl Álvarez, quien fue el primer mendocino recibido de arquitecto.

Álvarez tuvo a cargo la remodelación de la Legislatura en 1923, el trazado del Rosedal del Parque General San Martín (1919) y el diseño del Hospital Lencinas (1919-1924), entre otras importantes obras.

En los 30

En la década del 30 se incorporan los arquitectos Manuel y Arturo Civit a la ya conformada Dirección de Arquitectura. Ambos tomaron tendencias de Europa en un momento clave del desarrollo del modernismo y fueron artífices de las casas colectivas, conocidas hoy como barrio Guillermo Cano; del Hogar de la Madre Obrera (1935); el Hospital Central (1937), de hoteles, centros de salud y de varios edificios para escuelas urbanas y rurales en toda la provincia. Los hermanos Civit adoptaron un concepto racionalista muy riguroso y de excelente calidad.

Entre los 40 y 50

En los años 50 se privilegió un lenguaje ecléctico con reminiscencias clásicas y una carga de monumentalidad. Algunos ejemplos son los edificios de la Casa de Gobierno y el Palacio de Justicia que fueron iniciados a finales de los años 40.

En aquellos años la Dirección de Arquitectura se complejizó y creció el plantel de profesionales con distintas especialidades como inspectores de obra y calculistas, entre otros.

Durante este período, la Dirección de Arquitectura se ocupó principalmente de la edificación y equipamiento de escuelas urbanas y rurales, de comisarías, hoteles, hospitales y salas de primeros auxilios.

Desarrollo y consolidación

Ya en la década de los sesenta, con la llegada de profesionales provenientes de las facultades de Arquitectura de Córdoba, Buenos Aires y La Plata, se afianza un proceso técnico profesional que consolida a la repartición a través de las décadas siguientes. Hay un importante desarrollo de obras en todo el territorio mendocino en las áreas de educación, salud, administración, justicia, seguridad, cultura y turismo. De este período, que se prolonga hasta los 80, se pueden mencionar el Edificio Central de la Policía y la Terminal de Ómnibus.

Investigación proyectual y tipológica

Este desarrollo generó una conceptualización de cómo debe ser la arquitectura que construye Mendoza para proveer de los servicios esenciales que le son propios y generó una mayor especialización y pericia de los arquitectos, ingenieros y técnicos de la repartición.

También empezaron a analizarse firmemente las particularidades zonales. El carácter de zona sísmica imprime a la obra pública otro ingrediente propio y particular, tanto en los aspectos proyectuales como en la intensa vigilancia que debe ejercerse durante la ejecución de los trabajos. Se aplicaron los criterios y normas antisísmicas más avanzadas cuando aún no estaban en vigencia para las obras privadas en la mayoría de los municipios.

Por otra parte, la extensión geográfica y variedad de climas en la provincia exigían la adecuación de los diseños a situaciones muy disímiles.

Particularidades zonales

En la década de los 90, se introdujeron nuevos conceptos y técnicas avanzadas en los aspectos climáticos, térmicos y lumínicos a través de la transferencia de las investigaciones científicas llevadas adelante por el Laboratorio del Ambiente Humano del Centro Regional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de Mendoza (CRICYT).

Estos estudios estaban referidos a la conciencia ecológica y a la sustentabilidad con el aprovechamiento de las energías eólica y solar, la eficiencia energética y la hermeticidad. Casi 30 años después estas cuestiones están bien arraigadas en la sociedad.


Impulso académico

A lo largo de los años, la Dirección de Arquitectura contribuyó al posicionamiento de los arquitectos en la función pública como un aspecto positivo. Además, fue la base para la creación de otras organizaciones como la Sociedad de Arquitectos de Mendoza (1953) y la Facultad de Arquitectura (1961), e incluso de la Dirección de Obras de la Universidad Nacional de Cuyo (1960). Luego, con estas entidades logró una interacción con una influencia recíproca en aspectos urbanísticos y arquitectónicos locales y en la formación de nuevos profesionales.

De esta destacada trayectoria es testimonio el archivo documental que la Dirección ha atesorado por años resguardando planos y dibujos que reconstruyen la historia del dibujo técnico arquitectónico a lo largo del tiempo.

Desde hace años este archivo comenzó a digitalizarse y es uno de los ejes de trabajo de esta gestión su sistematización y archivo definitivo y la difusión de su valioso contenido a toda la ciudadanía.

* Fragmentos del texto original del arquitecto Miguel Ángel Guisasola.