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Bernardo Houssey premio Nobel de Medicina y verdugo de River en el amateurismo

Bernardo Houssey el verdugo de River
Investigación: Roberto Durán

Argentina Association Football League. Tercera División (divisional dirigida a menores de 17 años)
RIVER 2 – FACULTAD DE MEDICINA 3 (30/04/1905) Campeonato 1905 (Tercera Liga)
– Partido 1 Argentine Football Association
RIVER: S. Zanni; Damián Ceballos, L. Tarrico; Leopoldo Bard (cap), P. Moltedo, E. Juanich; J. Kitzler, Pedro Martínez, E. Rolón, L. Flores, Enrique Zanni.
F. MEDICINA: A. Villa; B. A. Mariotti, E. Duvini; M. Espina, Tomás. González, Roque Coulín; Julio González Lelong, N. Tagliavache, T. Martini, J. Bellido, P. Esperoni.
GOLES: Julio González Lelong (FM), Julio González Lelong (FM), gol en contra (FM), no hay registro de los autores de los goles de River.
ARBITRO: A. Ratto. JUEZ DE LÍNEA POR RIVER: – JUEZ DE LÍNEA POR F.M.: Bernardo Houssay
CANCHA: River (Dársena Sur). COMENTARIO: River Plate, conformado por ciudadanos nativos, debutó en el campeonato de tercera el 30 de abril de 1905 jugando en su campo de la Dársena Sud contra Facultad de Medicina por el que fue derrotado por 3 a 2. El juez de línea del equipo facultativo (en esa época cada team presentaba su linesman) fue un Bernardo Houssay de 18 años, quien en 1947 recibió el Premio Nobel de Medicina.FACULTAD DE MEDICINA 3 – RIVER 2 (04/06/1905)

Campeonato 1905 (Tercera Liga) – Partido 7

Argentine Football Association

F. MEDICINA: A. Villa, B. A. Mariotti, E. Duvini, M. Espina, Tomás González, Roque Coulín, Julio González Lelong, N. Tagliavache, T. Martini, B. Houssay y P. Esperoni.

RIVER: S. Zanni, Damián Ceballos, L. Tarrico, Leopoldo Bard (cap), P. Moltedo, E. Juanich, J. Kitzler, Pedro Martínez, E. Rolón, L. Flores y Enrique Zanni.

GOLES: Bernardo Houssay (2) (FM), Martini (FM).

ARBITRO: –

CANCHA: River (Dársena Sur) (Local Facultad de Medicina).

COMENTARIO: River volvió a jugar y perder 3-2 con Facultad de Medicina. Ese día jugó Bernardo Houssay, quien además de realizar una brillante carrera como médico, fue un gran deportista y tuvo una importante participación en los inicios del rugby. Leopoldo Bard, en “La Historia de River” de 1958, evoca: “Era un equipo poderoso y yo tenía que cuidar a Houssay, que era velocísimo”.

El Campeonato de Tercera División 1905 fue el Sexto campeonato de la Tercera categoría del fútbol argentino, antecesor de la actual Primera C (hoy en el Cuarto nivel). Fue organizado por la Argentine Association Football League, y disputado en su mayoría por juveniles de equipos que competían en divisiones superiores.

El campeón fue el Estudiantes (BA) IV, que no ascendió a la Segunda categoría, ya que por aquella época no existía un sistema de ascensos y descensos, y los clubes elegían en qué división jugar.

El Equipo de Houssay

El equipo de la Facultad de Medicina tal vez no tenga en su palmarés un torneo Apertura, una Copa Libertadores o una Supercopa. Tampoco siquiera un torneo de ascenso. Lo que sí ostenta, y no sabemos si otro club en el mundo puede hacerlo, es haber conseguido un Premio Nobel. Sí, el mismo que el señor de los “veintidós tipos corriendo detrás de la pelota” no pudo conseguir.

Así es: Bernardo Alberto Houssay, Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1947 por sus trabajos sobre el papel de la hipófisis en la regulación de la concentración de glucosa en la sangre (algo importante para el conocimiento de la enfermedad vulgarmente conocida como “diabeti”), jugó en el equipo de la facultad en los comienzos del siglo pasado, en los albores del fútbol argentino.

Evidentemente este muchacho no perdía el tiempo. Recibido de bachiller a los 13 años, a los 17 ya era farmacéutico y a los 23, médico. Y se ve que era no de esos a los que les costaba estudiar y se llevaban muchas materias a diciembre, porque además se hacía tiempo para jugar al fútbol.

Nacido en 1887, cuatro años antes de la disputa del primer campeonato oficial argentino, tuvo su momento de gloria futbolística a principios del siglo XX. Corría 1905 y el pequeño River Plate, con sólo cuatro años de vida, daba sus primeros pasos en la tercera categoría del fútbol argentino. Su debut absoluto fue ante el equipo de la Facultad de Medicina. Y fue derrotado 3-2. Así comenzó la historia de River Plate.

Pero lo importante fue que en el partido de vuelta jugó de delantero un entonces desconocido estudiante de Medicina, el Bernie Houssay. El 4 de junio de 1905 quedó en su memoria con mucha más fuerza que el 10 de diciembre de 1947, día en el que le fue entregado el prestigioso galardón sueco. Así lo recordó el mismo Houssay en una entrevista concedida al diario El Mundo en 1967: “El fútbol es un deporte maravilloso. Ahora hace muchos años que no veo un partido. Pero yo he jugado para el equipo de mi facultad, recuerdo”.

Ese día, la precisión de ese hombre acostumbrado a mirar por el microscopio le permitió marcarle dos goles al equipo que con el tiempo sería el más ganador del fútbol argentino a nivel local. Fue un pionero de los médicos que aplicaron sus conocimientos al fútbol. Años más tarde, el doctor Bilardo los utilizaría para intentar envenenar a un rival en un Mundial (según versiones, se habría ausentado el día del Juramento Hipocrático por una simbólica gastroenterocolitis). Y más contemporáneamente un rústico defensor, el doctor Herbella (*con paso por Godoy Cruz Antonio Tomba en 2006/2007), entendió la importancia que tiene para su función el conocimiento preciso de todas las inserciones ligamentarias de sus potenciales rivales.

En definitiva, las dos conquistas de Houssay ayudaron a que su equipo volviera a derrotar a uno de los dos más grandes de Argentina, otra vez por 3 a 2, marcando una paternidad sobre los millonarios que pocos pueden exhibir.

Fue su día de gloria, sólo igualado más de 40 años después cuando en la fría Estocolmo consiguió el Premio Nobel para el equipo de la Facultad de Medicina. Ese día se volvió a escuchar el cantito creado en 1905 por la hinchada con guardapolvo blanco como camiseta, que revoleando los estetoscopios entonó: “Y ya lo ve, y ya lo ve, es el equipo de Houssay”.

Fragmento del libro “Pequeños gigantes”