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Coronavirus en Argentina: cuatro provincias habilitaron las piletas

Los efectos terapéuticos del agua y la necesidad de los deportistas federados de volver a entrenar, impulsaron la apertura de piscinas de clubes y gimnasios.

Ir a la pileta climatizada en invierno, en medio de la pandemia de coronavirus, puede parecer una actividad arriesgada. En algunas provincias, como Mendoza, Santa Fe, Misiones y San Luis​, fueron habilitados los natatorios en la etapa de apertura de los deportes individuales. En todos los casos, el principal argumento fue el beneficio terapéutico del agua en la rehabilitación de enfermedades y la continuidad del entrenamiento de los deportistas federados.

¿Es riesgoso ir a una piscina con el virus circulando? La respuesta médica es que no hay riesgo de contagio al nadar en agua clorada, pero sí puede haber contagio en los espacios de tránsito común y alrededor de la piscina. “El Covid muere con 0,3 miligramos de cloro por litro de agua, y cualquier pileta tiene entre 2 0 3 miligramos de cloro, es decir 10 veces más”, dijo el doctor Daniel López Rosetti​. Aclaró que en el mar y en la arena de la playa tampoco persiste el virus porque “tienen sodio, sumado a que los rayos ultravioletas, matan al bicho”.

El mayor problema de las piscinas, como en las playas, son las aglomeraciones. El virus viaja en las pequeñas gotas de saliva que expulsamos al hablar, estornudar o toser. “Hay que mantener las distancias de seguridad entre los grupos que están sentados en el césped, en mesas o alrededor de la piscina, y usar mascarilla en los vestuarios o si te acercas a saludar a un conocido”, dice a la publicación Muy Interesante, Joan Grimalt, investigador del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua de España.

En Argentina son pocas las provincias que han autorizado la reapertura de natatorios. “No entendemos por qué otras actividades comerciales, con un ambiente más peligroso, pueden trabajar y nosotros no. El cloro en el agua y el vapor de cloro en el ambiente matan a este virus imposibilitando el contagio y creando un sitio seguro”, afirman en un video viral los dueños de gimnasios y clubes que integran la Cámara Cordobesa de Natatorios. En Córdoba no están habilitadas las piscinas de clubes y gimnasios.

En el Gran Mendoza, que vive un brote con más de 100 casos diarios, los natatorios fueron autorizados el 13 de julio, un mes más tarde que otros deportes individuales como golf, running y tenis. Sin embargo, en una de las comunas del Este mendocino, en San Martín, las piscinas abrieron antes, el 9 de junio. En ese momento, el municipio no tenía casos de Covid-19 y la decisión de habilitar las piscinas fue del intendente y médico Raúl Rufeil.

“Exigimos un protocolo sanitario con limitaciones de dos personas por andarivel, control de temperatura y la imposibilidad de utilizar duchas y vestuarios compartidos”, dijo el intendente. Recordó que muchos vecinos le pedían concurrir a una pileta por prescripción médica para la rehabilitación de enfermedades, como la fibromialgia o dolencias en la cadera, columna vertebral y las articulaciones. “La secreción de endorfinas y las relajación muscular son beneficios directos que aporta la natación”, dice Rufeil.

Los nadadores federados de Mendoza han podido volver a entrenar, aunque todavía no han conseguido que muchos clubes abran sus piletas por la nula rentabilidad que significa reducir a grupos de 10 nadadores por turno. “El costo mensual de funcionamiento de una pileta de 25 metros de largo varía entre 300 mil y 500 mil pesos, y para muchos clubes no ha sido conveniente abrir”, dice Vanina Giorgio, presidente de la Federación Mendocina de Deportes Acuáticos.

Muchos deportistas del Gran Mendoza, tuvieron que trasladarse cada día 50 kilómetros para practicar natación en el municipio de San Martín. “El medio acuático es único y no puede ser reemplazado por otra actividad”, afirma Giorgio.

El club Azul, el principal natatorio del municipio de San Martín, lleva 45 días funcionando, de 7 a 23 horas, como lo hacía antes de la pandemia. “Los que realmente sienten la necesidad por razones de salud, han vuelto”, dice la propietaria, la profesora Susana Mercado. Y comenta que el turno de las 7 de la mañana sigue siendo el más demandando, donde concurren profesionales y empleados que practican natación antes de ir al trabajo.

Este club mendocino aplicó mayores medidas de higiene y normas de circulación y permanencia para reducir el riesgo de contagio: “La entrada y la salida deben hacerse por distintas puertas. Tomamos la temperatura a todos los que concurren y es obligatorio el uso del barbijo antes y después de la natación. Los alumnos deben llenar una declaración jurada en la que manifiestan no tener síntomas del virus yvenir con la malla puesta desde sus casas. Al dejar la piscina no pueden ducharse y solo está permitido utilizar los camarines en compartimientos individuales”, detalla Mercado. Al concluir cada clase se realiza una desinfección del borde de la pileta con pulverizadores con amonio cuaternario. Hay alfombras sanitizantes en cada portal de acceso y está prohibido ingresar a la piscina con el mismo calzado que se trae de la calle.

Puede haber hasta el 50% de la ocupación que tenía la pileta antes de la pandemia. “Antes eran cuatro alumnos por andarivel. Ahora son dos, uno en cada extremo de la piscina, para no tocarse”, dice la dueña del Club Azul.

Además de la práctica deportiva, la actividad de las piletas tiene importancia para aquellos pacientes de distintas patologías que utilizan el agua para fines terapéuticos y para rehabilitación. Mercado recuerda que, después de estar tres meses cerrados por la pandemia, la apertura se vivió como una fiesta. Fueron sus alumnos de las clases de las 18 horas, personas de entre 50 y 70 años que realizan hidroterapia, las que más agradecieron la apertura. “Fue emocionante escuchar que habían conseguido relajarse, dejar de sentir ciertos dolores o volver a dormir bien luego de practicar natación”, explica Mercado. Y resalta que la natación disminuye el estrés, la ansiedad y la depresión.

“La cuarentena está haciendo más daño que la pandemia. La enfermedad cardiovascular es la principal causa de muerte en el mundo y la natación es la principal herramienta para su rehabilitación”, insiste el grupo de propietarios de natatorios de Córdoba.

“El problema es que algunos clubes no pueden abrir sus piletas porque tienen poco federados y se necesitan 200 personas para cumplir los costos”, comentó el entrenador de Mendoza de Regatas, Claudio Cappezone. En este club, el más concurrido del parque General San Martín, acaban de anunciar que la semana próxima los socios podrán volver a disfrutar el placer de tirarse a la pileta.

Fuente: San Juan 8