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Ingresar a San Luis, el calvario de Chela

Luego de 7 rechazos en 5 meses para ingresar a San Luis, al hacer pública la situación, Celia Segura, renueva la esperanza de poder llegar y abrazar a su padre de 93 años que padece una enfermedad terminal y la espera.

“No veo las horas de estar ahí, mi padre me pregunta que cuando voy a estar con él, él me espera”.

Oscar Segura tiene 93 años, vive hace muchos años en San Luis, es diabético y tiene cáncer en estado terminal, su hija Chela, como la llaman todos sus seres queridos, está atravesando un calvario para poder reencontrarse con él.

Chela quedó varada en Mendoza a mediados de marzo y espera hace más de 5 meses poder llegar a San Luis a cuidar a su padre que está muy delicado de salud por su enfermedad terminal y le rechazaron 7 veces el ingreso a la Provincia.

Ella vive en Buenos Aires y su padre en San Luis, en marzo vino a realizarse una cirugía de cataratas en Mendoza para luego irse a la vecina provincia y quedarse acompañando y cuidando a su padre, pero quedó atrapada por la cuarentena.

En diálogo con CuyoNoticias Chela con vos suave, calmada y cargada de emoción dice: “luchamos y no sabés de donde sacás las fuerzas para seguir pero vamos al frente”, no sabe cuanto tiempo le queda a su papá de vida pero esperanzada en que al hacer pública su situación alguien de San Luis la escuchara y le permitiera tramitar el ingreso a la provincia, decidió contar las peripecias que significa conseguir el permiso.

No han sido fáciles estos 5 meses, por suerte Celia tiene un familiar en Mendoza que la ha estado ayudando no sólo con lo que significa quedarse varada en una provincia y ciudad donde no reside, sino también en los pedidos de autorización que pacientemente hizo de acuerdo a lo establecido y que le fueron negados en reiteradas ocasiones, 7 en total.

Celia sufre la angustia del padre de Solange Musse que no pudo despedir a su hija en Córdoba o de las hijas de Martín Garay que no llegaron a despedir a su padre en Quines – San Luis y padece la misma burocracia que llevó a Pablo, Victoria y Antonella a gritar y pedir humanidad, sensibilidad ante estas situaciones extremas donde la muerte acecha y el dolor infinito de no poder estar cerca los destroza.

El reclamo de estas familias unidas en el dolor llevó a Chela tomar la decisión de hacerse oir y contar públicamente que ella también está en la misma situación y que sólo pide que la dejen llegar a tiempo, no tiene inconvenientes en hacer la cuarentena y hacer los trámites correspondientes, sólo quiere poder llegar y abrazar a su padre que la espera.

El mismo día que Chela contó su angustiante situación recibió un llamado de San Luis y ahora todo se encamina a que pronto pueda reencontrarse con su padre.

Ojalá para Celia no sea tarde.