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Los años felices de Obras Sanitarias

24 de setiembre de 1983: Ante 6.000 personas que colmaron su estadio, Obras Sanitarias se impuso en el juego decisivo al Cantú de Italia 89-76 y obtuvo la Copa Renato William Jones.el único título intercontinental de clubes conseguido por un equipo argentino en la historia de nuestro básquet.

Una de las virtudes de Obras Sanitarias se llamó Flor Meléndez, el hombre que diseñó el equipo que resultaría campeón, y que tenía la enorme responsabilidad de reemplazar en el cargo nada menos que a Ranko Zeravica, el yugoslavo que llevó a su nación al oro en los Juegos Olímpicos de Moscú en 1980.

El técnico puertorriqueño, que contó como asistente a un joven Guillermo Vecchio, armó un quinteto ideal muy fuerte con Eduardo Cadillac, Carlos Raffaelli, Esteban Camisassa, Rolando Frazer y Mario Butler, quedando en el banco relevos de categoría como Norton Barnhill, Vicente Pellegrino, Gabriel Milovich, Héctor Campana, Alejandro Gallardo, Ricardo de Cecco y Javier Tilatti.

Los nombres impresionan con solo nombrarlos para los que vivieron esa época. Es más, si los transportáramos en el tiempo y los situáramos en el contexto actual, no hay dudas que serían candidatos en cualquier torneo.

Los equipos que arribaron a Buenos Aires para disputar la copa fueron los italianos Jolly Colombani Cantú y Simac Olimpia Milano, campeón y subcampeón europeo respectivamente; Peñarol de Uruguay y Monte Líbano de Brasil, campeón y subcampeón sudamericano; y la Universidad de Oregon State, equipo invitado por la ABAUSA-

Entre las figuras que le dieron brillo al torneo hay que destacar a Pierluigi Marzorati y Antonello Riva (Cantú), Dino Meneghin, Roberto Premier y Mike D´Antoni, actual entrenador de Los Angeles Lakers (Milano), Maury, André, Israel y Cadum (Monte Líbano), A.C. Green y Charlie Sitton (Oregon State), y Hebert Nuñez, Bo Jackson y Thomas Glenn (Peñarol).

Ese sábado 24 de setiembre de 1983, Obras Sanitarias inscribió la página más rica de su historia, y logró alcanzar el máximo galardón de un equipo argentino en el contexto internacional.

Lo hizo en un tiempo que competir contra los mejores del mundo era una empresa muy compleja, y con escasas posibilidades de éxito. Argentina afrontaba los últimos años de un básquet centralizado y sin posibilidades de crecer, mientras tanto la Liga Nacional era una criatura en gestación, pero aún no había podido ver la luz. Por eso, a cuarenta y pico de años de aquella consagración, el título de Obras cobra mucha más importancia de la que tuvo en ese momento.

Los equipos que arribaron a Buenos Aires para disputar la copa fueron los italianos Jolly Colombani Cantú y Simac Olimpia Milano, campeón y subcampeón europeo respectivamente; Peñarol de Uruguay y Monte Líbano de Brasil, campeón y subcampeón sudamericano; y la Universidad de Oregon State, equipo invitado por la ABAUSA.