Home / opinión / Que dijo Monseñor Gabriel Bernardo Barba, obispo de San Luis al finalizar la Caravana2Vidas

Que dijo Monseñor Gabriel Bernardo Barba, obispo de San Luis al finalizar la Caravana2Vidas

Hoy, el mensaje ¡ya fue dado…!
El mensaje fueron ustedes…, fuimos nosotros en la calles…
El mensaje fueron los cientos, y miles de autos en caravana. Y quienes se manifestaron como pudieron.
San Luis, se acaba de manifestar en toda su extensión.
El mensaje fue contundente.
Cientos y miles de personas diciendo:
¡SI A LA VIDA!
¡NO A LA LEY DEL ABORTO…!
Y nosotros somos apenas una parte pequeña…, una parte de un todo: LA ARGENTINA…, donde millones de argentinos también se han manifestado.
Haciéndonos visibles. Expresándonos democráticamente. Haciéndonos escuchar.
Ojalá todos los medios reflejen la VERDAD COMPLETA de lo que hemos dicho.
Este mensaje multitudinario tiene un destinatario concreto: nuestros legisladores.
Están allí por nosotros y queremos que nos representen. Por eso queremos que nos escuchen.
Decimos con fuerza:
-HAY QUE CUIDAR LA VIDA
-HAY QUE PRESERVAR TODA VIDA. Porque: VALE TODA VIDA.
Sobre todo, si es indefensa, necesita de especial cuidado y protección. Ellos no tienen voz y nosotros estamos por ellos. Porque cada argentino cuenta. Y Ninguno sobra.
Somos hijos de esta Patria, que nunca tuvo una ley que permitió matar. Y queremos que así siga siendo. No queremos pasar ese límite. Esa raya…
Atravesar esa puerta, es abrirla luego, para las muertes siguientes…, para justificar nuevos descartes.
Solo será cuestión de tiempo…; lo demuestra la historia de “los países económicamente desarrollados”.
La madre vela por sus hijos.
Cuida y protege a sus hijos.
Nuestra Patria debe ser esa Madre que cuide a cada uno de sus hijos…
Por eso decimos NO A LA LEY DEL ABORTO.
Los derechos fundamentales, como el derecho a la vida, tienen su fuente: no en las decisiones de los poderes legislativos de la época, sino en la estructura misma del ser humano y del justo orden que debe reinar en la convivencia social. Por esta razón, respecto al reconocimiento de estos derechos, significa también, reconocer que existe un orden objetivo de las relaciones humanas fundadas en el orden natural.
Quien tiene vida humana es persona humana.
Por eso, la esencia de los derechos fundamentales de la persona humana y en particular, el derecho a la vida, constituyen un hecho que no puede ser concedido ni derogado por ningún acto o poder humano, porque estos derechos tienen su fundamento no en un acto de la voluntad humana, sino en la misma naturaleza y dignidad de la persona.
Heráclito y Sófocles, hablan de leyes no escritas y universales que provienen de la misma naturaleza del hombre. Cicerón destaca que existe una verdadera ley que surge de la recta razón. Esta es conforme a la naturaleza humana y se reencuentra en todos los hombres; es inmutable y eterna.
La vida tiene una historia muy larga, pero cada individuo tiene un comienzo muy preciso que es el momento de la concepción, que hoy ya pocos cuestionan con seriedad científica. El tema no es solo
metafísico o filosófico. El tema es también científico. Desde el mismo instante que existe un ser con vida humana, surge el derecho a la vida.
Lo cierto desde el punto de vista cientí􀃶co, es que la nueva vida comienza con la fecundación, o sea, cuando de las dos realidades diferentes, óvulo y espermatozoide, surge una tercera, el cigoto, el nuevo ser con vida única, diferente, con todos los caracteres de su humanidad, y que lo único que le
falta es desarrollo.
La ciencia marca como realidad probable ante una simple prueba de ADN que la vida humana comienza con la fusión de dos células diferenciadas. El cigoto no necesitará ninguna otra información para su desarrollo, por lo cual desde la fecundación está determinada su individualización.
La ciencia es clara y precisa. No hay lugar a dudas.
Por otra parte, si hay una exigencia fundamental y primera del deber del Estado, es la de proteger y garantizar el derecho de sus ciudadanos. Y para ello cuenta también con el apoyo y el deber del Derecho Internacional, el que, en un desarrollo muy claro y definido, obliga a los estados y la sociedad en función de la defensa de la familia y la persona humana, en particular de los más débiles.
Apoyado por los convenios internacionales, podemos ver así, a modo rápido:
– Los artículos 2 y 6 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos recogen expresamente este tipo de obligaciones ya previstas en el Preámbulo de la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948.
– Lo mismo en la Convención Sobre los Derechos del Niño de 1989 (art. 6); en el Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales de 1953 (art. 14); la Carta Africana de Derechos del Hombre y de los Pueblos de 1981 (art.1); la Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José de Costa Rica) de 1969 (arts. 1 y 2); y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (art. 2).
– El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y su Artículo 6.1 cuando determina: “El derecho a la vida es inherente a la persona humana… Nadie podrá ser privado de la vida arbitrariamente…”.
– Artículo I de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, y en el Artículo 4 de la Convención Americana de Derechos Humanos, nuestra Carta Magna Regional incorporada como parte de la Constitución Nacional para la cual, la vida tiene comienzo en la concepción.
– De la Constitución de la Nación Argentina, como adelante, así citamos el Artículo 75 inciso 22, en tanto introduce el llamado Bloque Federal de Leyes a través del cual tenemos pleno reconocimiento de institutos, principios y estándares de la firma de pactos internacionales tales como el Pacto de San
José de Costa Rica o la Convención Sobre los Derechos del Niño, nos obligamos a “dictar un régimen de seguridad social especial e integral en protección del niño en situación de desamparo, desde el embarazo hasta la finalización del período de enseñanza elemental, y de la madre durante el
embarazo y el tiempo de lactancia”.
– Para Argentina reiteramos, a raíz de la reserva a incluir la Convención Sobre los Derechos del Niño, se es persona desde la concepción, y niño hasta los 18 años. Convenimos que los tratados se incorporan a nuestro derecho “en las condiciones de su vigencia” (art. 75, inc. 22 de la CN).
No hay ninguna duda de que la Convención Sobre los Derechos del Niño en nuestro país está incorporada con el concepto de que se es persona desde la concepción. Ya todo eso podemos citar el artículo 19 del Código Civil y Comercial (recientemente reformado – 2015), que alude a la vida
humana a partir de la concepción.
Queda claro que no hay amparo de justicia en lo que se pretende debatir. Tiene un problema de injusticia en su propia raíz.
Creo que son ya suficientes los argumentos científicos y jurídicos. No sigo ampliando. No es una cuestión de fe. Es una cuestión de humanidad y de derechos innatos a respetar. Como se cita en libros de especialistas: “los derechos humanos, son deberes de estado, antes atribuidos de las personas, finalmente no son referencias personales o grupales, ni menos aún, tendencias temporales gestadas en sociedad, son valores de encuentro que nos obligan” (tesis doctoral Dr. Carlos Romano).
Por eso, solo pedimos que, respeten la naturaleza. Respeten la ciencia. Respeten la justicia: respeten la vida.
Por estas razones, nos manifestamos para hacer visible el sentir de muchos argentinos/as (me atrevo decir… la mayoría de…) que no estamos de acuerdo con el proyecto de ley llevado para su tratamiento al Congreso Nacional.
Y como los legisladores están allí en representación nuestra, queremos hacer visible que deben seguir representándonos y para ello le hacemos ver nuestra clara e innegociable posición, porque la vida humana no se negocia.
No tenemos fondos que nos sostengan como sí los tienen los colectivos a favor del aborto y, aunque claramente sean minorías, sin embargo, tienen económicamente la chance de hacerse más visibles imponiéndose como si representaran números que no los avalan. Desde esta desproporción
económica y de poder…, pero asistidos din duda por LA VERDAD estamos aquí manifestándonos.
Evidentemente, las presiones internacionales obligan a no dar por terminado un tema que ya había sido definido, pero claro…, no resolvió según lo que se nos quiere imponer desde fuera. Desde el poder mundial.
La asignación Universal por hijos reconoce a las mujeres embarazadas… y protege los derechos del niño y resulta que, con este proyecto de ley se propicia directamente eliminarlos. ¡Cuánta contradicción…!
El Papa Francisco, en reiteradas ocasiones nos recuerda que debemos estar atentos contra la cultura del descarte…
¿Vamos a abrir las puertas siguiendo el mal ejemplo del llamado primer mundo y países prósperos…?
Que van “limpiando” su humanidad de enfermedades y realidades que se descartan antes de nacer. A fin de “no molestar, de no gastar innecesariamente”.
A fin de no cargar con pesadas cargas. Y entonces no se ven por esas tierras, niños con síndrome de Down o bien, enfermedades complejas que no cuentan con especialistas, dado que ya no nacen con esas patologías…, porque se descartaron antes de nacer…
¿Ese es el camino a seguir? ¿Ese el país que queremos construir?
Claramente para eso estamos aquí, para decir: ¡ESO NO QUEREMOS PARA NUESTRA ARGENTINA…!
En la pandemia aprendimos que debemos cuidarnos entre todos. De lo contrario, no salimos adelante. Este proyecto de ley deja afuera de la vida a quienes no pueden defenderse. Justificando un supuesto bien. No es propio de la salud pública matar la vida. Interrumpir el embarazo no es otra cosa,
más que matar la vida humana indefensa.
Señores legisladores: ¡vean… escuchen…!
Escuchen el grito sagrado de la mayoría de los argentinos. ¡Represéntennos por favor…!
Hoy tengo la suerte de ser orador en esta marcha…, pero no hablo por mí…
Quiero plasmar lo que llevamos tantos y tantas argentinos/as.
Por eso les invito a los presentes que terminemos juntos con estas palabras finales…
Todos nosotros queremos decir y gritar fuerte:
¡SÍ A LA VIDA! ¡SÍ A LA VIDA! ¡SÍ A LA VIDA!