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La salida de los boliches: otro problema para el transporte

Vecinos de las zonas de boliches viven los fines de semana verdaderas odiseas para tomar los colectivos. Cientos de jóvenes que abordan las unidades alcoholizados, se niegan a pagar boleto, molestan a los pasajeros y producen daños a los micros. Damnificados: los clientes, trabajadores.

La problemática de la seguridad en el transporte de pasajeros de la provincia ha sumado un nuevo elemento de conflicto: la salida de los jóvenes de los boliches los fines de semana.

Cada vez son más los inconvenientes que surgen para el transporte cuando cientos de jóvenes, en su mayoría alcoholizados, abordan las unidades se niegan a pagar el boleto (son fondos públicos), molestan al resto de los pasajeros y por si fuera poco,  cometen todo tipo de destrozos en los vehículos.

Una de las mayores preocupaciones pasa por establecer de qué modo ejercer un control sobre los jóvenes que concurren los fines de semana a los boliches a divertirse.

La problemática no es nueva y entendemos que no tiene un responsable único. Los Padres, la provincia, la policía, los dueños de los boliches y los municipios tienen obligaciones compartidas ante esta situación.

Semanalmente, la Mesa de Seguridad, integrada por la Secretaría de Transporte, Policía de Mendoza, AUTAM y SIPEMON, analiza estos casos y se realizan operativos para atemperar el efecto de dicha conducta, pero hay actores que ajenos a este accionar, deben asumir sus obligaciones, como lo son padres, Municipios y dueños de boliches.

Los padres porque deben ser los principales interesados en saber de sus hijos.
Los municipios,  porque son quienes autorizan y habilitan estos comercios de diversión nocturna. Deberían exigir otros cuidados con los jóvenes y responsabilizar a sus dueños también por lo que ocurre una vez que dejan los locales bailables. Esto debe ser forzosamente considerado en los Estudios de Impacto Ambiental por los cuales se autorizan estos comercios, hecho que actualmente no se evalúa bajo las normativas ambientales  vigentes. Si bien las autorizaciones municipales para funcionamiento existen, esta denuncia pública de hechos vandálicos obliga a replantear y ampliar las responsabilidades de los permisionarios de  locales de diversión nocturna

Los dueños de los boliches,  porque son sus clientes quienes luego de ingerir altas cantidades de alcohol en su interior producen desmanes en la calle. La responsabilidad no puede terminar solo porque se cruza una puerta y pretender que otros se hagan cargo cuando buena parte de esa responsabilidad está en quienes venden alcohol sin importar la salud de los jóvenes.

Los vecinos de las zonas de boliches viven los fines de semana verdaderas odiseas para tomar los colectivos. Los perjudicados son fundamentalmente gente que va o viene de sus trabajos en horas en que la mayoría de la población duerme. No puede ser que por culpa de algunos inadaptados se esté perjudicando a gente que debe ser nuestra razón de ser: el vecino,  el verdadero cliente.

Los choferes son agredidos y las unidades sufren destrozos, sin que se pueda asegurar  la calidad del transporte que aspira la sociedad mendocina.

Fuente: AUTAM