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Piden que el Pozo de las Ánimas sea área natural protegida

El senador Armando Camerucci pidió la declaración de  Área Natural Protegida en el marco de la Ley N°  6.045 con la categoría de Monumento Natural al predio denominado Pozo de las Ánimas y su zona circundante, ubicada en el Departamento Malargüe.

El Pozo de las Ánimas se encuentra a 6 kilómetros del Valle de Los Molles, sobre la Ruta Provincial N° 222, cerca del arroyo Las Amarillas, lo que lo hace sumamente accesible para quienes deseen visitarlo, en cualquier época del año.

Fundamentos del Proyecto de Ley
Se  trata de dos grandes cavidades con espejos de agua dulce, el primer pozo se ubica frente al acceso, es una cavidad enorme con su proceso de erosión detenido, en cuyas paredes se han ido fijando distintos vegetales. Su fondo está cubierto de agua y se pueden observar los constantes cambios de nivel del líquido a juzgar por las marcas que quedan impresas.
El segundo pozo resulta aún más impresionante, no sólo por su tamaño, sino principalmente por los derrumbes regulares que se suceden. Sus paredes están cortadas casi a pique y dejan ver grandes piedras apenas colgadas y a punto de caer en las heladas aguas que cubren el lecho del pozo, donde es posible observar algunos patos, que parecen sólo puntos debido a la profundidad.
El 19 de diciembre de 1.981 un equipo dirigido por Rodolfo Rogelio Rocha, realizó un estudio en el lugar, determinado que el diámetro del pozo mayor, es de aproximadamente 200 metros, la profundidad hasta el agua es de unos 80 metros y la profundidad del agua alrededor de 21 metros desde el nivel de agua y el fondo del cono.
Esta formación geológica (técnicamente denominada dolina) se explica por los diferentes procesos por los que pasaron los depósitos subterráneos de yeso, que por los efectos de las filtraciones y napas freáticas, dieron forma a grandes cavernas a un nivel por debajo de la superficie. Además, con el tiempo los terrenos se van hundiendo lentamente, originando un constante crecimiento de los característicos conos. El avance que ha experimentado en los últimos tiempos la dolina, se puede distinguir a través de la valla de contención que fue colocada para evitar accidentes y que en la actualidad se encuentra prácticamente en el filo mismo de la dolina.
La leyenda del lugar cuenta que dos pueblos que habitaban de uno y otro lado de la Cordillera de los Andes, mantenían una relación tensa cuando, en una ocasión, el pueblo del lado chileno (de costumbres aguerridas) estaba persiguiendo a un reducido número de pobladores de la zona de Los Molles.
La noche fue extendiendo su manto y ya en plena oscuridad los perseguidos advirtieron que no se oían mas los gritos de sus enemigos, luego de tomar recaudos, por si se trataba de una treta de sus rivales, retornaron  hasta sus moradas, dando algunos rodeos.
Al día siguiente, con las primeras luces, volvieron al lugar hasta donde había finalizado la persecución y retomaron sobre sus pasos del día anterior, a poco de andar comenzaron a oír algunos sonidos de lamentos que les llamó la atención. Con cautela continuaron avanzando y con gran sorpresa se encontraron con dos enormes pozos que se habían hundido bajo los pies de sus perseguidores, en el fondo se encontraba los cuerpos moribundos de sus enemigos.
Sus gritos, que surgían de las profundidades, asustaron a los observadores quienes desde ese momento veneraron la formación que los había salvado dándole el nombre de “lugar en que lloran las ánimas”. Además la tradición regional sostiene que a este lugar van a rezar y llorar las almas que andan en pena por las montañas.