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El 2% de la población infantil padece incontinencia fecal

Los padres suelen asociarla únicamente a causas emocionales desconociendo que esta condición suele o puede encontrarse relacionada a algún factor físico.

La incontinencia fecal infantil más conocida como encopresis, es una condición médica que se caracteriza por la ausencia del control en la defecación después de los cuatro años de edad. Afecta al 2 % de la población infantil. Es más frecuente en varones que en nenas.

“Los padres suelen asociarla únicamente a causas emocionales desconociendo que esta condición suele o puede encontrarse relacionada a algún factor físico. Según vemos en las consultas recibidas en el Centro de Incontinencia Urinaria y Fecal infantil del Hospital Italiano, el hecho de pensar que es psicológico, como así también la vergüenza, los conduce a ocultar el síntoma al pediatra y no darle la importancia que requiere”, comenta la Dra. Edurne Ormaechea MN: 97666, Uróloga infantil del Hospital Italiano a cargo del CIUFI (Centro de Incontinencia Urinaria y Fecal infantil).

Para evitar la situación incómoda que produce el síntoma, algunos padres manifiestan que “evitan que  el niño realice diversas actividades como juegos al aire libre o campamentos”.

“Una de las causas más frecuente de la incontinencia fecal es el resultado de una constipación crónica. Debido a la acumulación de las heces fecales, se provoca el estiramiento excesivo de los tejidos del colon, lo que hace que los nervios receptores no capten determinadas señales que deben enviar para que los músculos puedan contraerse expulsando los residuos del intestino sin que el niño lo pueda controlar”, agrega la Dra. Ormaechea.

La alimentación es clave para evitar la constipación
Según varios estudios, la constipación se produce debido a malos hábitos alimenticios en el hogar, como por ejemplo bajo o nulo consumo de fibras, ingerir cantidades excesivas de productos lácteos, chocolates y otros alimentos astringentes.

No obstante, no es condición para que se manifieste en todos los hogares donde existen estos hábitos de alimentación. Por lo que los médicos especialistas señalan que este trastorno es producto no sólo de la constipación, sino también de la falta de control de los esfínteres (los músculos circulares que cierran y abren un orificio natural) y de factores emocionales.

“En algunos casos, existen otros factores biológicos, que si bien se manifiestan con menor frecuencia en la incontinencia fecal, suelen ser causales, como una fisura anal dolorosa, diarreas crónicas provocadas por la intolerancia a ciertos alimentos, y gastroenteritis o colitis ulcerosa. Estas condiciones médicas pueden dificultar el movimiento espontáneo de los intestinos, crear o agravar la constipación, y afectar el control del esfínter y los músculos anales”, concluyó la Dra. Ormaechea.

Según estudios médicos, la entrada a la escuela pueden resultar desencadenante de la incontinencia fecal. La integración al nuevo ambiente y comportamiento escolar, conjuntamente con el reducido tiempo que puede permanecer un niño en el baño de la escuela o el temor a ser visto por otros, podrían colaborar con la aparición de la condición. Por otro lado, el ingreso a la escuela implica de alguna manera una variación en el régimen de vida, que hace que el niño permanezca más tiempo dentro del aula y limite muchas veces la actividad física, lo que podría ocasionar pereza intestinal y constipación.

¿Qué pueden hacer los padres al respecto?
A continuación se detallan los pasos que son recomendables que los padres realicen:
Muy importante consultar con el médico pediatra para que éste proceda en principio a ordenar los exámenes médicos necesarios para el niño. Éstos pueden incluir los rayos X del abdomen y el recto, análisis de laboratorio para descartar agentes bacterianos o parásitos, y la intolerancia a determinados alimentos.

Reeducar al niño con relación al control del esfínter anal (en caso de que se haya diagnosticado incontinencia fecal)

Crear en el niño el hábito de ir al baño. Con este fin, se intentará que el niño evacue sus intestinos dos veces al día, durante 10 minutos en períodos fijos.

Consultar con el médico para que indique al niño una dieta estricta, rica en fibras (con la adición de algún aceite mineral o compuesto, que propicie la evacuación de los intestinos).

Hablar el tema en la escuela de manera adecuada, para que el niño no se vea expuesto, en especial, a la hora de manejar las reacciones de los demás niños ante los accidentes y episodios de incontinencia.

“El apoyo y la comprensión son necesarios para enfrentar la encopresis. No deje de consultar al médico porque es la mejor manera y la más adecuada de poder ayudar a su hijo”, cerró la Dra. Ormaechea.