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Neonatología: “se deben erradicar los horarios de visita y el uso innecesario de oxígeno”

Así lo dice Augusto Sola, neonatólogo argentino radicado en Estados Unidos que visitará Córdoba el 27 y 28 de agosto para disertar sobre este tema en las Jornadas Internacionales de Actualización en Neonatología que organiza la Clínica y Maternidad del Sol. “La erradicación de ésta y otras prácticas se debe a la necesidad de evitar enfermedades en la vida adulta de los bebés prematuros”, asegura.

“En neonatología hay un uso excesivo de oxígeno en el cuidado del recién nacido. El oxígeno por demás es nocivo para el bebé”, confiesa augusto Sola. Este médico fue uno de los pioneros mundiales en hacer referencia e investigar este tema para intentar que se modifique la práctica clínica y se eviten daños. Además dio más de 200 conferencias y talleres clínicos para médicos y enfermeros en hospitales de USA, Canadá y diversos países de Latinoamérica, Europa, y Asia.

“En relación al exceso de oxígeno y estrés oxidativo, de no tratarse de manera adecuada pueden provocar alteraciones de la visión y ceguera de por vida, aumento del riesgo de alteraciones del neurodesarrollo, aumento del riesgo de cáncer, entre otras”, agregó.

Sola también admite que existen otras prácticas neonatológicas que se deben erradicar en la Neo, como la malnutrición durante la internación, es decir inadecuados aportes en cantidad de energía, proteína y sustancias nutricionales esenciales; el déficit en la calidad de nutrientes (mala relación energía calórica/proteínas); el exceso de agua durante los primeros días o semanas de vida del bebé; el uso de medicamentos con grave riesgo potencial para el sistema nervioso en desarrollo (corticoides, sedantes como el midazolam, diuréticos y otros); el no uso de citrato de cafeína para prevenir o tratar las denominadas apneas del recién nacido prematuro; el uso excesivo e innecesario de antibióticos; la disminución o aumento de la PaCO2 en la sangre, con daños asociados a largo plazo; y el no cuidado del medio ambiente (pinchazos innecesarios, dolor, estrés, ruido, impedir ciclos normales del sueño, malas posiciones, no usar medidas de confort, y otras).

Las consecuencias en la vida adulto de los bebés que no reciben correctamente estas rutinas pueden ser obesidad, hipertensión/arterioesclerosis, parálisis cerebral, retraso motor y disminución de cociente intelectual, estado neuropsicológico adverso, disminución del potencial máximo de crecimiento en peso y talla, sordera, enfermedad pulmonar crónica, insuficiencia renal y mortalidad por infecciones en adultos jóvenes que tuvieron bajo peso al nacer y fueron malnutridos.

En tanto, el especialista se refirió expresamente a los horarios de visita, otra práctica que debe desaparecer. “Los terribles horarios de visita, que no permiten que la madre y la familia estén todo el tiempo que ellos desean y pueden con su hijito enfermo, es claramente nocivo para la salud a largo plazo, con clara asociación con retraso motor, disminución de cociente intelectual y alteraciones conductuales y neuropsicológicas”, explicó.
“La relación entre las rutinas en la unidad de Neo y las posibles enfermedades de la adultez se explican en un aumento del riesgo, y nadie desea aumentar el riesgo de desarrollar enfermedades para su paciente y menos para su hijito enfermo”, sostiene.
Ante la pregunta sobre por qué aún no se le presta la atención que debiera a este tema, Sola lo explicó brevemente y a su juicio: “A los agentes de salud nos enseñan a salvar la vida y muchas otras cosas, lo que es imprescindible, pero no nos enseñan muy bien a discriminar cuándo no es necesario usar alguna de esas terapias, ni cómo ejercitar al máximo el sentido común valorando efectos indeseados de administrar tantas de esas cosas cuando no son realmente necesarias. Mucho de algo bueno puede ser malo, o algo bueno usado cuando no se necesita puede ser malo”.
En tanto, agregó que otra razón obedece a los paradigmas y la cultura en la unidad de cuidados intensivos y la resistencia al cambio. “El `Así lo hacemos aquí y todo va bien` es muy común todavía”, agregó.
Y para finalizar compartió tres frases que siempre recuerda. Una es de Moliere “Casi todos los hombres mueren de sus remedios, no de sus enfermedades”; la otra de Benjamín Franklin: “El mejor médico es el que conoce la inutilidad de la mayor parte de las medicinas”; y la última de Voltaire: “Los médicos son seres humanos que prescriben medicinas de las que conocen poco, que curan enfermedades que conocen menos, y se la dan a seres humanos de los que no saben nada”.