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Caso Romina Aguilar: “Todo esto es por culpa de la maldita herencia”

Fue lo que afirmó Diego Lorrenzetti, actualmente procesado por la muerte de su esposa, cuando ingresaba, ayer al mediodia, al Juzgado de Crimen N°1 para ampliar su declaración indagatoria. En la misma siguió apuntando a Alberto Leyes como autor intelectual del crimen aunque ahora Lorrenzetti cambio el móvil político por el de una posible diputa económica, ya que la joven pretendía averiguar si era hija de leyes y reclamar su herencia.

El suspendido Intendente de La Calera, amplió su indagatoria con la presentación de un escrito. Lorenzetti afirmó en el mismo que la primera vez que declaró estaba aturdido por la muerte de su esposa y sus abogados le dijeron que no contara todo por su hijo estaba en riesgo. Ahora me siento un poco recuperado y tengo que decir la verdad de lo que pienso”. (Ver abajo texto de indagatoria completa).

Por otra parte, el abogado de Lorenzetti, Carlos Salomón, se mostró muy molesto con la actuación del Juez de la causa, Eduardo Sebastián Cadelago Filippi. El magistrado decidió separar por el momento de la investigación a Alberto Leyes, porque considera que es prematuro investigarlo por ahora.

Salomón considera que la declaración del taxista Carlos Luis Blatter, que afirma que Leyes habría pagado por el crimen, es muy importante en la causa y que el Juez no la toma en cuenta. “La declaración de Blatter cambio totalmente la causa. El único que no ve esto es el Juez. Blatter es invisible, no existe. La declaración de Lorenzetti tampoco va a existir”.

“Estamos viendo una justicia inoperante, pero no inoperante por casualidad, yo veo que evidentemente están actuando en favor de Leyes. Yo no digo que sea el culpable pero que sea investigado” afirmó Salomón.

En cuanto a la posibilidad de presentar una reacusación al Juez Cadelago Filippi, Salomón sostuvo “Debiera recusarlo, pero tengo que pensar que si estoy en el fuego y puedo caer en el infierno”, haciendo referencia al enfrentamiento que existe con el Juez Sabaini Zapata, en cuyo juzgado debería caer indefectiblemente la causa si es recusado el actual juez.

 

AMPLIACIÓN DE DECLARACIÓN INDAGATORIA DE DIEGO HERNAN LORENZETTI EN LA CAUSA “DE OLIVEIRA PEREIRA EDIVALDO -LORENZETTI DIEGO- AV. HOMICIDIO CALIFICADO

Reitero que soy totalmente inocente de los hechos que se me atribuyen.

Cuando preste declaración indagatoria me preguntaron sobre lo ¿Qué dijo el “Brasilero”? y yo dije: “pienso que me involucró a mí porque lo mandaron”. Me preguntaron quien lo mando, respondí: Que no tenía ni idea, porque mis defensores me habían prohibido decir lo que les había contado, porque decían que era gente muy peligrosa, y que debía pensar en mi hijo. Me di cuenta que tenían miedo de que yo declarara la verdad sobre esta situación. Aturdido como estaba, porque aún no concibo la muerte de Romina y como la mataron, así conteste: No tengo ni idea. Ahora me siento un poco recuperado y tengo que decir la verdad de lo que pienso.

Más aún, si alguien quería la muerte de Romina era Alberto Leyes. Romina desde que la conozco siempre tenía en su cabeza el hecho que estaba segura que su padre era Alberto Leyes y solía mostrarme un acta de nacimiento que tenía dobladita donde no figuraba el padre. Su madre no decía ni sí ni no, solía pedirle que no anduviera diciendo estas cosas porque era gente muy peligrosa. Ella era muy amiga de Ivana Leyes -hija de Alberto Leyes- y siempre esta le decía que eran hermanas y a mí me decía “cuñado”. Entre ellas se hablaban de hacer un ADN.

Cuando yo me presento como candidato en La Calera, Ivana deja de ser su amiga y ante la forma despreciativa como nos ignoraba Alberto Leyes cuando nos encontrábamos en algún lugar o se cruzaba con ella, solía llegar mal anímicamente a casa y con mi oposición empezó a averiguar para hacer un ADN e inclusive para hacerle un juicio de Daños y Perjuicios.

Ella estaba muy enojada por la forma en que Leyes nos ignoraba o despreciaba en público e insultaba y amenazaba cuando no había testigos, lo que fuera moneda corriente, tratando de ganar las elecciones internas y se había dispuesto a aclarar si era el padre. A tal punto había llegado la situación, que su madre, sabiendo la peligrosidad de esta gente, le juraba que él no era el padre siempre diciéndole que era gente muy peligrosa, pero Romina estaba segura de eso interiormente. Esta situación causaba serios problemas entre nosotros porque yo, como la madre de ella, temíamos lo que podría llegar a ocurrir si se enteraba de esa decisión de hacer el ADN, y si fuera positivo demandarlo.

Para mí todo tomo aún más sentido y advertí la gravedad de los hechos que podían suceder, cuando en una ocasión después de las elecciones internas, me encuentro en ésta ciudad con Alberto Leyes, y con su hijo Fernando, quien se me acerco transfigurado, yo me imagine que era porque le había ganado las elecciones, y me dijo, decile a tu mujer “que no joda más conmigo porque no le va a sacar un mango a mi familia”. Quede tan sorprendido y realmente asustado, que no dije nada y jamás le comente a Romina salvo reiterarle que se olvidara de ese tema, sin lograrlo, por el contrario en los últimos tiempos ella me daba la impresión que había hablado o se había asesorado con alguien, inclusive que había averiguado sobre los bienes que tenía esta persona. Supongo de Leyes se debe haber enterado y por eso estaba así.

El día que le dieron muerte a Romina, en el inmenso dolor que sentía, la situación de mi hijo solo atine a decir “que esto estaba relacionado con la política”, aunque en mi mente claramente estaba pensando en que la única persona que podría haber mandado a matarla era Leyes, porque temía que sus bienes resultaran afectados si su ADN fuera positivo. Y había perdido su posibilidad de seguir haciendo negocios como Intendente de La Calera. Pero no podía decir esto por respeto a la madre de Romina y abuela de su hijo, aunque calaba muy hondo en mí la manera en que ella percibía la situación, diciendo que él “la despreciaba”.

Reitero en el primer momento dije “persecución política”, que para mí tenia nombre y apellido Alberto Leyes. Esto se consolido más aun, cuando en la Penitenciaria “El Brasilero” me pidió perdón y me dijo que todo estaba armado y que no podía fallarle a Sandra. Se refería a Sandra Becerra -su pareja- pariente y gente muy amiga de Leyes. Pido se haga un ADN para verificar o descartar la paternidad de Alberto Leyes, aunque la duda de su paternidad era evidente, inclusive para su propia hija Ivana, no me puedo sacar de la cabeza que quiso decir cuando dijo “que Romina no le iba a sacar ni un peso a su familia”, y “El Brasilero” “que todo estaba armado y no le podía fallar a Sandra”.

Asimismo se investigue a su hijo Fernando Leyes, que iba con el nombrado en esa oportunidad.

Leyes tenía dos motivos para matar a Romina:

1) El odio terrible ante la pérdida de la posibilidad de ser Intendente de La Calera, lo que en mano de malas personas permite negociados en perjuicio de la gente. Se adueña de La Calera y del Dpto. Belgrano metiéndome preso.

2) Seguramente había tomado conocimiento de la decisión de Romina de pedir un ADN y demandarlo por daños y perjuicios si era positivo, porque a partir de la ruptura del vínculo de amistad con Ivana Leyes, Romina era su peor enemiga ya que estarían en juegos sus bienes. Conociéndolo el hecho de que pudiera salir positivo, hubiera sido terrible social, política y económicamente.

Habiendo conocido el testimonio del Sr. Carlos Blatter -taxista- a quien el “Brasilero” le había dicho que debían echarme la culpa a mi si salía mal y que quien tiene la plata es Alberto Leyes, confirma que los policías me tendieron una cama.

Aclaro esta situación -sobre la presunta paternidad- era comentario “Temeroso” de todo el pueblo. Ninguno de nosotros, de la familia le hemos preguntado a la mama de Romina, después de lo sucedido, respetamos y respetaremos su silencio. Pero también quiero que se haga Justicia. Es todo cuanto tengo que decir, previa lectura ratifica esta declaración en todas sus partes, que suscribe en presencia de V.S, solicitando se deje constancia en el Acta ordenando su incorporación a la causa.-