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Por el caso Ciccone, Vandebroele busca la figura del arrepentido

Foto Pedro Lázaro Fernández

Alejandro Vanderbroele negocia con el gobierno convertirse en arrepentido por la causa Ciccone Calcográfica. Los abogados del testaferro de Boudou piden que sea incluido en el programa de protección de testigos y que tenga acceso a una reducción de penas.

Así lo aseguran fuentes extraoficiales: Vandenbroele comenzó a negociar en reserva con la Justicia y el Gobierno la posibilidad de acogerse a la ley del arrepentido en la causa Ciccone.
Los abogados del operador de la compra de la que era la única imprenta privada -antes de su polémica estatización por parte de Cristina Kirchner- con capacidad para imprimir billetes inició hace dos semanas consultas informales con la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, para saber si su cliente podía ser incluido en el programa de protección de testigos e imputados de su cartera porque teme por su vida.

En las conversaciones, Vandenbroele quería estricas medidas de seguridad, una casa segura y “facilidades económicas” mientras esté en el programa de protección. Bullrich le garantizó las primeras dos condiciones y la tercera debería ser “la misma asignación dineraria” que reciben otros arrepentidos. Las tratativas continuarán la semana próxima para intentar explicar el alcance del programa de protección de testigos e imputados en el que, por ejemplo, ya está incluído Leonardo Fariña, el arrepentido de la causa de la ruta del dinero K.

El ex testaferro de Boudou estaría asustado porque recibe amenazas y prácticamente todos los días lo llaman por teléfono distintas personas para “garantizar que no se doble”, explicaron las fuentes. Sospechan que “un empresario” estaría financiando a testigos e imputados para que no se quiebren.

Además, del temor y desprestigio que está sufriendo Vandenbroele sabe tiene que decidirse antes de que comience el juicio oral del caso Ciccone en octubre como para llegar con un acuerdo elaborado por el fiscal Di Lello y homologado por el juez Lijo a fin de que el tribunal oral tenga una base legal en que basarse cuando dicte la condena. Vanderbroele está procesado por cohecho y negociaciones incompatibles con la función pública, delitos que cada uno tienen una mínima de 2 años de prisión y una máxima, de 6 años.En el peor de los escenarios, los jueces sumarían las dos penas máximas y por no tener antecedentes podrían darle una pena de hasta 10 años, estimaron fuentes judiciales. Por esta razón, es que Vanderbroele no quiere quedar como el “pato de la boda” con pena mayor de todos.

Fuente: Clarín