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Se celebró el año nuevo Huarpe en la comunidad Huaquinchai de Cuyo

Desde el 24 al 26 de agosto de 2018 tuvo lugar, en una zona cerca de Encon, pero que pertenece a la provincia de Mendoza (un lugar casi fronterizo entre San Luis, Mendoza y San Juan), el festejo del Año Nuevo Huarpe. Celebró este año nuevo, el cacique huarpe  Miguel Gil HuaquinchaiI, con su señora y sus pequeños hijos. También estaban presentes varias autoridades huarpes.

En CuyoNoticias narraremos en particular nuestra experiencia con ellos en fecha 25 de Agosto de 2018.
Llegamos a las 19 hs, cuando se estaba poniendo el sol. En ese momento, nos pusieron en varias filas. La intención era que las parejas estuvieran en dos filas paralelas pero que coincidieran. Se celebraba la existencia de la pareja, del amor, la familia, y los frutos de la familia, los niños.

Se comenzó despidiendo el sol y realizando cantos que pedían la protección de la tierra, del agua, del viento. Se destacó que en la cosmovisión Huarpe no existen “deidades fijas” pero se pide la protección de los elementos de la naturaleza: Tierra, agua, viento. Justo en ese momento, el sol se ponía, y todo el grupo se dio vuelta y se le cantó una canción especial de despedida, acompañados del ladrido de perros alegres y anhelantes que habían sido atados para no molestar a los recién llegados.

Se repetían mantras de protección, en español y en huarpe. El cacique Gil Huaquinchai destacó que quienes se acercan a su cultura deben hacerlo con mucho respeto. Como quien se acerca a la casa ajena y a los hijos ajenos: siempre hacerlo con mucho respeto por su vida y por su bien. En todo momento, el cacique Gil Huaquinchai tenía consigo uno de sus hijos, junto con su señora. Su señora cantaba sones encantadores que debían ser repetidos por los presentes, uniéndose en un solo momento espiritual.

Se recorrió la zona, por diversas partes: primero, la despedida del sol. Luego la caminata de dos en dos, mujeres de un lado, y hombres del otro. Se llegó a un árbol muy antiguo, y por turnos se los rodeaba y tocaba, buscando y pidiendo protección de las fuerzas de la naturaleza para todos. Luego se pasaba a un momento donde se prendió fuego en un claro (alejado de todos los otros árboles, para impedir el incendio). Allí, se entonaron diversos sones, acompañados con tambores pequeños, y luego se repetían palabras como “teka, teka, teka”, con cada uno de los pasos sobre el piso, con fuerza, y se pedía “protege la vida en la tierra”, “protege la vida en el agua”. Se repetía mucho también la palabra “Cucuyyyyyy”, que según el caso significaría “por favor”, “amigo”, “saludo”, “paz”. Luego se hacía una “danza de alegría”, donde luego de danzar el hombre tiene que quedar en el suelo, arrodillado, y la mujer danzar a su alrededor.

Luego se pasó a una zona de Retamo o Unquillos muy viejos. Se tenía que tocar el retamo y pedir por la salud, y porque nos “limpiara” de enfermedades. Aparentemente la oración en el Retamo implicaba orar por el agua, y la vida en el agua.
En otra parte, la pareja tenía que pasar por pequeñas rotondas, donde el hombre iba a la izquierda y la mujer a la derecha. Cuando se encontraban, debían abrazarse. Luego caminar mirándose los ojos, en una especie de promesa de amor y comprensión para lo futuro.
Posteriormente se terminaba en una zona donde había un corral de cabras que no cesaban de gritar. Sus gritos alegres, interpelantes, se mezclaban con las voces del cacique huaquinchai.

Se dijo allí que el año nuevo Huarpe en realidad terminaba el día posterior, es decir el día 26 de agosto a las 7.30 cuando salía el sol, y todos debían ir hacia el sol, mirando el Este y saludándolo. El cacique Gil Huaquinchai destacó que para ellos lo más importante es considerar a sus niños, a sus hijos, frutos de sus partos en comunidad, donde en los últimos tres pujos se descubre realmente cuál es el nombre del niño. Sus niños son importantes porque son el futuro de los Huarpes, son la prueba clave de su recuperación de identidad. Afirmó enfáticamente que los Huarpes son una realidad, y que se están recuperando y redescubriendo cada vez más.

Cabe destacar que en ese momento, el del año nuevo Huarpe, en la comunidad Huarpe Huaquinchai, en medio de los espinillos, las huellas en el camino de tierra, el polvo, la naturaleza, y las catas ensordecedoras que habían anidado en el único árbol alto de la zona, había muchas carpas de personas que habían venido de San Luis, Mendoza y San Juan.

Se trata de un lugar que queda en el punto medio entre las tres provincias, y allí vive esta comunidad huarpe, Huaquinchai, en el desvío Pinkantan. Un lugar pequeño, desconocido, bautizado en polvo blanco y espinos. Una vez al año, festejan este Año Nuevo Huarpe. Para no perdérselo, el año que viene.

Nota y fotos: Adela Perez del Viso

Versión en inglés

Huarpe New Year was cellebrated during 24 to 26 August 2018.

The Huarpe Community live in Mendoza, San Juan and San Luis, three provinces in Argentina.

Huarpe New Year was cellebrated last 25 August in “Encon”, or let´s say near Encon, a zone which is shared by the three provinces.

Miguel Gil Huaquinchai, the chief (Cacique) of the Huaquinchai Huarpe community, was in charge of the whole meeting, along with his beloved wife. Many other authorities (mostly “ancianos”, elders of the community) were there too.

In fact the cellebration lasted three days.

The meeting took place near some huts built on the sand. Many tents were there, prepared by people who came from Mendoza, San Juan and San Luis. Therefore the cellebrants were Huarpes and other attendants who were quite enthusiastic about the spiritual experience.

The cellebration had some stages: firstly they all greeted the sun who was dissapearing on the west. Amazingly and Unexpectedly, the moon appeared too to accompany the group in the following activities. (Huaquinchay said they did not expect the moon to appear). Some mantras were repeated, such as some sort of repeated scream while agitating the hands towards the sun..

Then they had to walk in pairs. Men at the left and women at the right. A big, old tree was met in the middle, and the group had to touch it for a moment, elevate a prayer and ask for health and good. Then, they had to dance by a fire, while repeating some other mantras, such as “teka, teka tecka”. Men had to kneel and women had to dance over them. It was a joyful momento.

After that, they had to walk in pairs (again), separate, and then be reunited. They had to hug each other and see themselves on their eyes.

Finally they had to touch another tree, “Aromo” or “unquillo”, and ask for health and protection “in the wáter”. “Protect the life in the earth”, “Protect the life in the wáter”, were some of the mantras.

As a final speech, Gil Huaquinchai and her wife repeated that the most important elements for them were their own kids, who represented the way to regain their identity as HUARPES.

They wait for us next year, to cellebrate the new HUARPES NEW YEAR.

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