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El peor 12/12 para los hinchas de Boca

Nació el 12/12/12 y terminó en escándalo por los incidentes. Es el día del hincha de Boca, tal vez éste del 2018 el peor de todos, ya que viene de perder ante su archirival el superclásico más importante de la historia. Pero por qué el 12/12? se lo contamos …..

A la hinchada de Boca se le dice el jugador número 12… porque su aliento se siente y parece un jugador más. El apodo a la hinchada xeneize surge en la década del 30, cuando el periodista del Diario Crítica, Pablo Rojas Paz, relató en una de sus crónicas que “la hinchada es el jugador n° 12 de Boca”, haciendo referencia a que ésta era otro jugador más del equipo, que con su espíritu triunfalista y sus fervorosos cánticos le daba un apoyo incondicional al equipo. La hinchada de Boca tenía un desempeño destacado, era la leal compañera de los jugadores que defendía los colores auriazules cuando el árbitro no hacía lo correcto. Fue así que en aquellos tiempos se comenzó a decir que Boca salía siempre a la cancha con un jugador más: su hinchada.

Pero sabían de donde viene la historia? De un personaje real que le dio vida al mito, en la página de la entidad de la ribera aparece la historia de Toto Caffarena… quien realmente fue “el jugador número 12″.En febrero de ese año, el joven Boca Juniors (el club tenía apenas dos décadas de existencia) emprendió la primera gira europea de un equipo de fútbol argentino. Una multitud los despidió en respuesta a la convocatoria del diario Crítica:

“Los aficionados están en el deber de despedir dignamente la primera embajada deportiva argentina que surcará el océano para hacer conocer en la vieja Europa la potencialidad de nuestro más popular deporte… Saludemos a los bravos footballers que llevan tan alta misión deportiva y patriótica al extranjero; no debe faltar uno solo de los que aman el deporte porque este saludo que se les brindará en la Dársena Sud será un recuerdo para que en los momentos de gran apremio en los campos deportivos europeos, hagan el último y grande esfuerzo en obsequio a estos aficionados, en cuyos corazones palpita el sentimiento argentino y que a través de la gran distancia vivirán con la incertidumbre del éxito de sus bravos y aguerridos representantes”.
Y allá fueron, hinchas de Boca, pero también de otros clubes, que incluso cedieron gratuitamente jugadores para reforzar la escuadra xeneize. Desde la cubierta del vapor Ciudad de Buenos Aires –con trasbordo al buque Formosa, en Montevideo–, junto al equipo en el que brillaban el legendario arquero Américo Tesorieri y el goleador Antonio Cerrotti, saludaba sombrero en mano “Toto” Caffarena, único y privilegiado hincha en la aventura. Como siempre, impecablemente vestido, traje y moñito.
Llevaba un carnet de enviado especial del periódico El Telégrafo. Pero lo cierto es que Caffarena era un fanático que venció la oposición familiar al viaje. Y consiguió de su padre, titular de una prestigiosa escribanía y dueño de varios campos bonaerenses, los recursos para financiar no sólo su pasaje, sino también muchos de los gastos que la gira demandó. El “Toto” hizo de todo: fue utilero, masajista, técnico y delegado. Se ponía los cortos y posaba en la foto como uno más.
Boca ganó 15 de los 19 partidos, con un empate y apenas tres derrotas, marcando 40 goles y venciendo a equipos de la talla del Real Madrid y el Bayern Munich. La prensa alemana los apodó “Los malabaristas del fútbol”. Fueron cinco meses inolvidables, incluyendo los 22 días que tardaba el barco en cada cruce del Atlántico. Al regreso, habían nacido dos leyendas: la de Boca como potencia futbolística y la del “Jugador número 12″. Así bautizaron los propios footballers a Caffarena en reconocimiento a su rol tan decisivo como influyente.
Si Boca tiene un himno, también se lo debe a Caffarena, quien recomendó a Italo Goyeneche como compositor. La marcha fue oída, por primera vez, en la casa del Toto y ejecutada al piano por una de sus hermanas. Luego, el escritor Jesús Fernández Blanco le puso versos: “Boca Juniors, Boca Juniors / gran campeón del balompié / que despierta en nuestro pecho / entusiasmo, amor y fe / Tu bandera azul y oro / en Europa tremoló / como enseña vendedora / donde quiera que luchó”.
Victoriano Agustín Caffarena murió en 1972, consciente de que su leyenda había saltado de lo individual a lo colectivo. Desde la columna “El negro de la Tribuna”, que publicaba en Crítica el poeta tucumano Pablo Rojas Paz, transfirió al conjunto de la hinchada el mote de “Jugador Número 12″, por su aliento, fervor, pasión y amor incondicional al azul y oro. Exactamente eso que distinguió al “Toto”.