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Cuidando el arbolado público del gran Mendoza, cuales son las medidas?

Emblema de la identidad mendocina, el arbolado público reporta múltiples beneficios: purifica, refresca y humidifica el aire, disminuye la temperatura en los centros urbanos, constituyéndose así en un filtro natural que propicia la calidad de vida en ambientes tan áridos como el mendocino.
Esto, además de su valor paisajístico y cultural.

Principales beneficios del arbolado urbano

Específicamente en las ciudades, el arbolado público aporta oxígeno al aire, protege de los rayos
ultravioletas, regula la temperatura y humedad ambiental, filtra la contaminación sonora, disipa la
fuerza de los vientos y mejoran el paisaje urbano. Los árboles otorgan sensación de bienestar,
embellecen las calles y reportan un valor patrimonial para el municipio.

En el plano global, se sabe que las grandes masas arbóreas reducen el calentamiento de la
atmósfera y regulan el clima del planeta. Particularmente en las ciudades, se procura recuperar la
pérdida de árboles ya que ello produce “islas de calor”, las cuales en temporadas estivales pueden
elevar la temperatura por encima de 3º C que la de los espacios verdes metropolitanos.

En cuanto a la contaminación del aire, los árboles son verdaderos agentes depuradores que
atrapan el dióxido de carbono y las emanaciones de la carburación de los vehículos motorizados.

El follaje también absorbe otros contaminantes como el ozono, el monóxido de carbono y el dióxido de sulfuro.

El árbol urbano aporta al ahorro de energía eléctrica que -a escala metropolitana- significa una
gran reducción del gasto de altas cifras de dinero. Los forestales ubicados alrededor de las casas o
edificios, filtran el aire cálido y lo refrescan ya que al dar sombra a paredes, patios, techos y
ventanas, reducen notablemente el uso del aire acondicionado. Respecto a la contaminación
sonora, las cortinas de árboles –alineados en forma de “canopia continua” en calles y avenidas-
reducen entre 6 y 10 decibeles los ruidos urbanos.

El rol de los vecinos en el cuidado

El marco legal de nuestra provincia establece cuáles son las autoridades competentes para podar y
tomar medidas respecto al arbolado público, es decir, el que se encuentra fuera de las
propiedades privadas, incluyendo los forestales de las veredas.

En Mendoza, Ley Provincial 7874 de Preservación y Control de Arbolado Público establece un
marco legal, técnico y financiero para que las autoridades de aplicación y competentes realicen
tareas de investigación, control, conservación, preservación y desarrollo del Arbolado Público de
Mendoza, además de establecer una política de estado permanente en cuanto a la concientización
de la comunidad, de los valores naturales y culturales del arbolado y sus sistemas de riego.

La poda urbana está prohibida para todo particular y es una acción gravemente multada. Los
organismos autorizados a cortar ramas o extraer ejemplares son los municipios y eventualmente
otros organismos públicos autorizados. Por lo tanto, el rol del vecino o frentista se restringe sólo a
dar aviso a su municipio si observa el árbol de su calle o vereda necesita ser supervisado.

Otros cuidados que la ciudadanía puede aportar se refieren al riego, sobre todo en épocas de
sequía o extremo calor. Es importante dar aviso cuando se ve falta de riego que esté dañando el
normal crecimiento del árbol. Es mucho lo que los vecinos pueden hacer por evitar que los
ejemplares se sequen. Y desde la Secretaría de Ambiente también se remarca la toma de
conciencia sobre tres acciones muy nocivas para el arbolado público, por lo que se solicita:

– No atar a los ejemplares cables, alambres o carteles que “estrangulen” el tronco o las ramas de los árboles.
– No arrojar productos de limpieza a las acequias. Los árboles son seres vivos que se intoxican con sustancias químicas.
– No se debe achicar el cantero de los árboles de la vereda: necesitan espacio para su crecimiento.

 

Raíces de la cultura del árbol

Históricamente, Mendoza ha ido consolidando una verdadera “cultura del árbol” y su
configuración socio-territorial de oasis, la ha catapultado como un símbolo de provincia con
ciudades verdes en pleno clima árido. Esta trayectoria se remonta a 1815, cuando -durante la
gobernación intendencia de José de San Martín- este extraordinario gobernante estableció la
extensión de siete cuadras de la Alameda, inaugurando una trayectoria de fomento de la
plantación de ejemplares en la ciudad de Mendoza.

Pero recién en 1897 -año en que se aprobó la Ley 39 de Plantación y Fomento de Bosques- las
políticas públicas respecto al árbol fueron más sistemáticas, estableciendo medidas de defensa del
arbolado urbano para contribuir de esta forma también a la salud pública al mitigar enfermedades causadas por la sequedad extrema del ambiente. Esta norma posicionó a Mendoza como una
provincia adelantada para esa época y le dio un estilo paisajístico distintivo.

Transcurrida la epidemia de cólera –que en el interior del país mayormente se propagó desde
1886- y a partir de la detección de deficiencias sanitarias de Mendoza, el Dr. Emilio Coni propuso
la creación de un gran pulmón verde que generara oxígeno, depurara y refrescara las corrientes de
aire que ingresaban a la ciudad. Así nace el Parque General San Martín diseñado por Carlos Thays.

Sin embargo recién con el plan de forestación integral urbana, la plantación de árboles abarcó
toda la ciudad, otorgando continuidad al flujo de aire purificado. El plan se concluyó en 1923 y le
suministró a Mendoza un alto porcentaje del arbolado público hoy existente.

Actuales medidas de la gestión pública

En la actualidad, en el Área Metropolitana de Mendoza, mediante el impulso que Unicipio
–y mediante la Mesa de Gestión del Arbolado Público- se está llevando adelante el Proyecto de
Recuperación y Refuncionalización del Arbolado Urbano con un financiamiento de U$S 2.500.000.

Los aportes de este trabajo se enfocan a brindar a la calidad y sanidad del arbolado del Área
Metropolitana de Mendoza y en general, a lograr los objetivos de incrementar la masa forestal en
el ámbito urbano, para la calidad de vida de la ciudadanía y el ambiente.

El mismo incluye el llamado a concurso para implementar un completo Censo de Arbolado Urbano
a través de un relevamiento con modernos métodos que incluye GPS, cámaras digitales en tierra y
drones, para que los 7 municipios del Área Metropolitana dispongan de información estandarizada
y actualizada.

También se harán mejoras en los viveros provinciales con una meta de replante de 25.000 plantas
anuales de especies destinadas al Plan Integral de Forestación y Reforestación de todo el
Unicipio. Además, el proyecto engloba la adquisición de equipamiento como destoconadoras
para los municipios y para el Departamento de Forestación de la Dirección de Recursos Naturales
Renovables –de la Secretaría de Ambiente- y 1 tractor viñatero-frutero para Lavalle.

Y por último, propiciará la permeabilización de acequias de riego con el fin de lograr mayor
disponibilidad e infiltración de agua, para paliar problemas históricos de cunetas impermeables
que le generan estrés hídrico al arbolado, deteriorándolo.

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