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Visión Estratégica de la Vitivicultura Argentina 2019

Es hoy un momento especial para decir la verdad, toda la verdad, con franqueza y coraje. Lo que es cierto para la vitivinicultura, es cierto para COVIAR. La crisis que estamos atravesando destruye, y destruirá, fibras de nuestro sector. Viñedos en ruina, empresas que no seguirán trabajando, daños en la institucionalidad, productores que desaparecieron, consumidores que no volverán a buscar nuestros vinos. La crisis que padecemos dejará serias heridas en el tejido social, productivo e institucional de nuestra vitivinicultura.

Nuevamente, transitamos por una situación de gravedad, cuyos síntomas son la caída de ventas en el mercado interno, la acumulación de stocks que inciden negativamente en el precio de la uva y del vino y la baja rentabilidad de toda la cadena. La explicación sigue siendo la misma de años atrás: la inflación y el estancamiento económico. Sin inflación esta misma vitivinicultura no tenía un litro de excedente, crecían las ventas, fundamentalmente en el exterior y se mantenía el mercado interno.

Desde que el Plan Estratégico Vitivinícola se puso en marcha en 2004, el país experimentó 5 recesiones, ocurrieron al menos 4 devaluaciones importantes del dólar, se registraron cotizaciones paralelas de la  divisa en distintitos mercados, la inflación acumulada superó el 2.000%, experimentamos un cepo cambiario y la política de reintegros y derechos de exportación se modificó sucesivamente, entre otras circunstancias de la economía argentina.

Para una actividad productiva necesitada de seguridad y que busca hacer las cosas bien poniendo recursos para llevar adelante una estrategia, no es compatible la inestabilidad macroeconómica y los cambios en la política agroindustrial cada pocos años. Esto desalienta a las mujeres y hombres de nuestro campo y pone en peligro la ruralidad. Por eso, lo que pedimos en esta situación no es nada en particular para nuestra actividad. Pedimos que el país sea seguro para que podamos producir y generar trabajo genuino.

Desde su origen, la cadena de valor vitivinícola siempre ha tenido la determinación para construir, a partir de las crisis, las bases para continuar. Nuestra organización e institucionalidad no debe ser solo el ejemplo que imitar por otros sectores, sino el motor de nuestra renovación, porque nos encontramos en el grupo de actividades productivas que creen en la institucionalidad y en el trabajo.

Mantener viva la institucionalidad es un reto en este momento histórico, evitando que su fuerza real – la fuerza expresiva de todos los actores de la cadena – sea desplazada ante los intereses egoístas particulares, que la hacen más débil y la trasforman en sistemas de poder al servicio de causas individuales. Estos intereses, que las únicas reglas que conocen son las de generaciones de egoístas, no tienen visión, y cuando la visión falta, las actividades mueren.

Sabemos que los intereses de los actores individuales no son los mismos, y nuestras identidades deben ser consideradas como una fortaleza en lugar de una debilidad. Nuestra institucionalidad debe seguir caracterizándose por la tolerancia y la pluralidad.

Estamos en la última etapa del Plan Estratégico Argentina Vitivinícola 2020 y nos encontramos trabajando interinstitucionalmente, con el liderazgo del INTA, en una nueva estrategia. Necesitamos un acuerdo amplio y tenemos una organización, la COVIAR, creada con el propósito principal de articular la diversidad y gestionar un concepto estratégico general. Debemos asegurarnos de que su trabajo sea fructífero, que sea una realidad y no un espejismo, y que se transforme en fuerza para la acción.

El primer y más destacado desafío que tiene la COVIAR es la definición de una nueva estrategia.

Es momento de atenuar nuestras discrepancias y poner todo al servicio de nuestra vitivinicultura. Queremos enterrar las diferencias pequeñas y sacar a la luz las grandes cosas, las cosas que tenemos en común, las que nos unen.

Debemos nuevamente definir una gran política de estado, en la que será precisa la colaboración de todos, anteponiendo los intereses generales a los particulares.

No podemos claudicar por ser referentes y dirigentes de la actividad que mayor cantidad de mano de obra directa e indirecta genera en la región.

Por supuesto que haremos todo lo que esté a nuestro alcance para superar los problemas y desafíos que hay por delante, con todas las herramientas que tenemos a disposición. Aun así, nos sentimos justificados a creer que las dificultades y retos, son materia de acción de lo privado, pero también de lo público.

Creemos esto porque a pesar de las dificultades, la alianza público-privada se mantuvo y gracias a ello logramos junto con el Gobierno de Mendoza y el Gobierno de San Juan, que el Poder Ejecutivo Nacional reduzca los aportes patronales por la vía de un incremento en el mínimo no imponible. Esta decisión significa para nuestro sector en su conjunto un ahorro en el pago de contribuciones patronales de 1.800 a 2.000 millones de pesos por año.

También fue posible la eliminación del impuesto interno a los vinos espumantes, que se cristalizó tras 14 años de gestiones continuas. Este logro se concretó a la cabeza del Gobernador Alfredo Cornejo y con el apoyo de legisladores nacionales como Luis Borsani, Miguel Pichetto, Luis Petri y Diego Bossio, entre otros.

La, prácticamente, erradicación de la Lobesia Botrana, el desarrollo del enoturismo y el fortalecimiento del Programa de Promoción del “Vino Argentino Bebida Nacional” también son logros que, aún en este escenario difícil, merecen celebrarse.

A nivel provincial las últimas medidas en materia de programas plurianuales, con herramientas crediticias e incentivos fiscales en Mendoza y San Juan, acordados entre los miembros de la cadena de valor, el oficialismo y la oposición, explicitan la madurez y el producto de años de trabajo. Tenemos que profundizar esta articulación.

No nos aferremos a una ilusión nostálgica sobre el papel del vino en el pasado.

Decimos que la vitivinicultura tiene que desarrollar un rol central ahora, en el presente y en el futuro.

Queremos seguir mejorando la productividad, siendo más competitivos e incorporando tecnología con herramientas de financiamiento a largo plazo para los productores.

Pretendemos que al vino se lo siga reconociendo como el embajador cultural más representativo de nuestro país. Un alimento qué firma el trabajo de miles de argentinos. Hoy el vino es conexión, atrayendo año a año a millones de turistas que visitan bodegas y movilizan la gastronomía, la hotelería y el transporte.

Sin embargo, el avance de nuestros competidores amenaza nuestra fuente de ingresos y de empleo, amenaza nuestra forma de vida, amenaza nuestra cultura. No hay dudas de que vienen por nosotros. Ese avance se puede revertir si tomamos ahora las medidas necesarias, pero cuanto más nos demoremos, más duro será alcanzarlos.

Mientras los principales países vitivinícolas del mundo favorecen la actividad, Argentina destina recursos exiguos para la promoción. Tenemos que reforzar la promoción del vino en Argentina y en el mundo porque en Argentina el Vino es “la Bebida Nacional”, y en el mundo, cada botella que sale de nuestras regiones significa 180 millones de mensajes por año que hablan, orgullosamente, de lo que los argentinos somos capaces de hacer.

Por ello es necesario destinar del presupuesto nacional un monto equivalente al que recauda COVIAR a través de los aportes de los establecimientos vitivinícolas, para acciones de promoción, integración de productores e incorporación de tecnología. Necesitamos imperiosamente que el Gobierno Nacional apoye el esfuerzo de la cadena vitivinícola. Esto ya ha sido planteado también en el Congreso Nacional.

En la misma línea, desde 2014 venimos trabajando incasablemente en una alternativa para beneficiar la salud de todos los argentinos, y una oportunidad para la producción de 13 provincias de nuestro país. La ley de uso de jugos naturales en bebidas sin alcohol es una deuda pendiente de nosotros para con la sociedad argentina. Requerimos lo que venimos pidiendo, decisión política.

Comprendemos la situación que atraviesa el país y la necesidad de generar equilibrios, pero al mismo tiempo nos parece ilógica la imposición de retenciones a productos que generan mano de obra y valor agregado como los que nosotros proveemos. El efecto que producen las retenciones y la baja de reintegros no hace más que aumentar la presión impositiva que previo a estas medidas superaba el 60% de nuestros márgenes.

Somos una actividad formalizada que contribuye con sus impuestos al desarrollo de una nación, 18 provincias y 103 municipios distribuidos por todo el país, pero hoy la carga impositiva es inaguantable. La quita de retenciones y la vuelta a los antiguos porcentajes de reintegros es urgente para potenciar el complejo exportador vitivinícola argentino.

Señores Gobernadores, Señores Legisladores, Señores funcionarios nacionales, desde COVIAR solicitamos su apoyo para obtener:

• Eliminación de derechos de exportación y vuelta a los antiguos porcentajes de reintegros.

• Sanción de la ley del uso de jugos naturales en bebidas analcohólicas.

• Estabilidad macroeconómica.

• Políticas diferenciales para la agroindustria.

• Acuerdos comerciales similares a los que poseen nuestros países competidores.

• Financiamiento a largo plazo para aumentar la productividad y eficiencia de los productores.

• Recursos para la promoción del vino en Argentina y en el mundo.

La cadena de valor vitivinícola argentina es, ante todo, una gran cadena productiva, de peso específico en el país y en el mundo, que debe continuar creando su camino y debe reforzar su sentido de dignidad nacional. La naturaleza sigue ofreciéndonos su generosidad, multiplicada por los esfuerzos de nuestros productores, bodegueros y obreros. La vitivinicultura está viva, tiene tradición y es joven. Esto es una fuente de riqueza que hay que aprovechar y canalizar.

No tenemos por qué acobardarnos y dejar de enfrentar las condiciones en que nos encontramos. Esta gran cadena productiva aguantará, como ha aguantado, revivirá y prosperará.

Muchas gracias.

DISCURSO ÁNGEL LEOTTA

PRESIDENTE CORPORACIÓN VITIVINÍCOLA ARGENTINA

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