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Educación y Juego: ¿Dos campos en conflicto?

Educación y juego, son campos en conflicto? se pregunta la Lic. Ruth Harf  y nos dice: “La actividad lúdica ha sido y es objeto de discusiones, preocupaciones y diversidad de concepciones. Podría afirmarse que es un tema siempre presente en las reflexiones acerca de la actividad en el ámbito escolar. Gran parte de estas discusiones se basan en el hecho de que se sustentan concepciones diversas y debido a ello se le adjudica espacios diferentes en la actividad lúdica en la escuela.

Ruth Harf disertará sobre este tema en el Congreso de Nivel Inicial que se realizará en Mendoza el próximo 22 y 23 de Marzo en el Centro de Congresos y Exposiciones.

Ruth Harf nos explica que podemos observar el lugar que lo lúdico ocupa en las mismas planificaciones de los docentes; qué relación real se establece entre el juego y el trabajo, entre el juego y el aprendizaje, entre el juego de la calle y el juego de la escuela, etc.

Partimos de la creencia de que el juego y por ende toda manifestación lúdica, está atravesada por la particular relación que puede encontrarse entre el juego y las concepciones de cultura que se sustenten, el juego y el tipo de sociedad en la cual se esté inserto, como así también en la relación que se establezca entre el juego y el ideal de hombre y sociedad.

Queremos decir con ello que el juego no es únicamente “un asunto de chicos”, sino que el juego es una actividad humana en la cual incide la sociedad en su conjunto.

Los gobiernos y los pueblos en general reflejan en las políticas educativas que se adoptan la valoración que dan al fenómeno lúdico

Buscamos comprender la íntima relación entre el juego y los aprendizajes escolares, ello hace necesario considerar las características de los fenómenos lúdicos (ficción, fantasía, imaginación, creatividad, productividad e improductividad, deseo, búsqueda de placer, desafío, etc.)

¿Qué es lo que se espera que suceda en este ámbito? Que el docente enseñe mediante propuestas lúdicas, entre otras propuestas. Y que los alumnos aprendan, en el desarrollo de la actividad lúdica, determinados contenidos escolares.

Los alumnos pueden adscribir mayor o menor grado de potencialidad lúdica a la propuesta efectuada por el docente; a su vez, el docente puede anticipar, suponer, o hipotetizar qué elementos necesita contener su propuesta, a los efectos de que resulte movilizadora y potenciadora del aprendizaje significativo y de la construcción de significados, sostenidos desde lo lúdico.

La situación lúdica requiere de una perspectiva múltiple que posibilite a los alumnos poner a su servicio competencias complejas, aptitudes procesuales para decidir entre diversas estrategias de resolución y, a nivel actitudinal, generar una energía positiva, una actitud favorable hacia la situación escolar.

Ruth Harf: Maestra Normal Nacional. Profesora Normal Nacional de Jardín de Infantes Licenciada/Profesora en Ciencias de la Educación y Licenciada en Psicología de la U.B.A – Post-grados: Teoría y Técnica Psicopedagógica.
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