San Luis: La batalla final

Opinión 30 de enero de 2022 Por Eduardo Gastón Mones Ruiz

I.-) Situación

Desde el día 15 de noviembre del año pasado han comenzado los preparativos (o acciones previas), visibles u ocultos, para librar -durante el año 2023- la Batalla Electoral Final  en la provincia de San Luís entre “continuismo” y “cambio”. 

Para llegar a esta situación transcurrieron 38 largos años, en los que -en cada confrontación importante- se impuso el oficialismo gobernante, de una u otra manera. 

Para conseguirlo, se aplicaron distintos métodos que, en su continuidad, fueron creciendo en desprolijidad y en abierta violación de conceptos y fundamentos esenciales de la democracia y el ejercicio de gobierno.

Todo sirve. “El fin justifica los medios”. ¿El resultado?: claramente exitoso para la dinastía gobernante.

“Divide y reinarás”, fue otro de los consejos históricos que siguió. Algunos sectores de la oposición aún no lo entienden. Pero, dejando de lado posibles pactos espurios, tendrán que entender o perderán definitivamente su escaso prestigio. 

Aunque, tal vez, se pretenderá que no ocurre tal cosa; está sucediendo. A nadie le conviene más que al gobierno, evitar que la oposición tome el debido conocimiento de la gravedad de lo que está puesto en juego; y los consiguientes peligros y atroces consecuencias que pueden derivarse de ello.

La primera tarea del oficialismo, como siempre, es tratar de confundir y entretener a la oposición, para que no tenga tiempo de organizar las fuerzas necesarias para ganar.

El peor error de la oposición, sería caer en la trampa, como tantas veces ha hecho.

La biología (conjunto de células) y el mundo (en transición) ya han confirmado lo suficiente para que pueda establecerse, con precisión, que ésta es la batalla final. Se reconozca o no, sabemos que todo termina. El ser humano es finito. Lo que no podemos conocer, con exactitud, es como va ser el final. Y es ahí, donde entra la cuestión a resolver.                

II.-) ¿Que se juega en la batalla final ? 

 -Veamos:

                   1º) El oficialismo (la dinastía autoritaria) pretende pasar al LIBRO DE LA HISTORIA en letras de oro, sin ningún tipo de contratiempos presentes o futuros, como el gobierno más fuerte e invencible de todos las épocas.

 De producirse esto, determinaría la más dura derrota para la Democracia y la Participación Ciudadana. Y podría retrasar décadas el desarrollo y desenvolvimiento de gobiernos republicanos y democráticos. 

        2º) La oposición tiene en sus manos la defensa del BIEN COMÚN y el despliegue de un sistema democrático y republicano pleno, donde “todos seamos artífices del destino común. Y ninguno instrumento de la ambición de nadie”, a través de “la cultura del encuentro”, “la convivencia con concordia” y “el diálogo de iguales”, que den marco a la realización personal, familiar y comunitaria. Tiene, por ende, la mayor responsabilidad.

III.-) Ojetivos inconciliables :

 Son objetivos enfrentados, inconciliables, donde la victoria de uno u otro producirá efectos contrapuestos. Comparemos: a) Para uno, autocracia; para el otro, democracia. b) Para uno, estancamiento; para el otro, progreso. c) Para uno, la voluntad omnímoda; para el otro, la decisión conjunta. d) Para uno,  retraso; para el otro, avance. e) Para uno, el logro personal; para el otro, las conquistas inclusivas. f) Para uno, la prioridad de permanencia (el “continuismo”); para el otro, las prioridades de integración y superación comunitaria (el “bienestar general”).

 De esto trata la batalla final. Puede resultar: *afianzando el pasado de la dinastía autocrática, que cree que todo lo puede en defensa de sus mezquinos intereses. O, *triunfando resueltamente hacia el futuro de la democracia republicana, con libertad, igualdad y fraternidad, donde todos seamos parte imprescindible. 

La descisión la tiene, como siempre, el pueblo de la provincia de San Luis

        Escribano Eduardo Gastón Mones Ruiz

         Villa Mercedes (San Luis)

 

Te puede interesar