Estudiar una carrera en Argentina: el desafío económico
Elegir una carrera universitaria es una decisión importante para miles de jóvenes argentinos. La vocación y las oportunidades laborales influyen en esa elección, pero también la posibilidad de afrontar los gastos que implica estudiar.
Un relevamiento de 6.500 estudiantes secundarios revela cuáles son las profesiones más elegidas y expone los desafíos económicos que enfrentan las familias para sostener una formación superior.
Las carreras tradicionales mantienen su protagonismo
Un estudio de Junior Achievement Argentina, realizado entre más de 6.500 alumnos del último año del secundario que participaron del programa Socios, ubicó a Abogacía, Medicina y Administración de Empresas entre las opciones más elegidas.
En cambio, las especialidades vinculadas con inteligencia artificial, ciencia de datos y ciberseguridad reunieron apenas el 3,6% de las preferencias. La diferencia plantea interrogantes sobre cómo los adolescentes conocen las distintas alternativas profesionales y qué factores intervienen en sus decisiones. Las carreras tradicionales suelen resultar más familiares, mientras que algunas actividades tecnológicas tienen funciones menos conocidas.
En paralelo, el sistema universitario argentino registró 2.608.231 estudiantes de pregrado y grado durante 2024, según el adelanto del Anuario de Estadísticas Universitarias. Cerca del 79% cursaba en instituciones estatales y el 21% restante, en privadas.
Cuánto cuesta estudiar una carrera universitaria
Aunque las universidades públicas ofrecen carreras de grado gratuitas para estudiantes argentinos en los términos previstos por la legislación, estudiar también implica pagar transporte, alimentación, materiales y conectividad.
En las instituciones privadas se suman los aranceles, que pueden variar según la carrera y la modalidad de cursada. Como referencia, los valores publicados por la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), vigentes desde septiembre de 2026, ubican la cuota mensual de Administración de Empresas en $487.523, la de Ingeniería Industrial desde $541.874 y la de Abogacía desde $582.256, bajo una modalidad de cinco materias por cuatrimestre.
A estos montos pueden agregarse matrículas y otros gastos. Para quienes deben mudarse a otra ciudad, el alquiler y la manutención representan un esfuerzo adicional. Álvaro Pajon Scocco, CEO y fundador de Red Unisol, recomienda anticipar los gastos y evaluar los recursos disponibles antes de asumir compromisos financieros que puedan afectar la economía familiar.
Endeudamiento juvenil y dificultades para continuar
Las dificultades económicas también aparecen en los datos sobre endeudamiento. Un estudio del Centro de Investigación y Acción Social (CIAS), citado por Chequeado, encontró que el 57% de los jóvenes relevados en el Área Metropolitana de Buenos Aires señaló que sus hogares habían pedido dinero prestado o recurrido al crédito para cubrir gastos cotidianos.
Además, un informe de la consultora Analytica ubicó cerca del 40% la irregularidad en los pagos de préstamos entre personas de 18 a 30 años. Esta cifra corresponde a jóvenes con obligaciones financieras y no exclusivamente a estudiantes. En este contexto, las becas, los programas de asistencia y las facilidades de pago pueden ayudar a sostener los estudios.
Si se considera solicitar un préstamo, es importante conocer la tasa de interés, el costo financiero total y las cuotas, y comprobar que puedan pagarse sin comprometer otros gastos esenciales.
Salida laboral y expectativas salariales
Las perspectivas de empleo también influyen en la elección profesional. Entre las áreas identificadas por Randstad Argentina con oportunidades laborales se encuentran Ingeniería, Programación, Enfermería, Ciencia de Datos, Logística, Finanzas, Biotecnología y Energías Renovables. A su vez, el Index de Bumeran de agosto de 2026 registró una remuneración bruta pretendida promedio de $1.948.059 mensuales.
Para puestos junior, el monto fue de $1.427.593. Estas cifras reflejan las expectativas salariales de quienes buscan trabajo, no necesariamente los sueldos que las empresas pagan. Elegir una carrera requiere, por lo tanto, considerar tanto los intereses personales como las posibilidades laborales y económicas.
El desafío es encontrar una formación que responda a las aspiraciones de cada estudiante y que, al mismo tiempo, pueda sostenerse hasta completar los estudios.