Tres caballos se retiran y dejan huella profunda
Afortunada, Villano y Curaca se despidieron de la Policía Montada del Sur tras años de servicio en Mendoza. Los tres caballos formaron parte de operativos, eventos y tareas rurales. Su retiro marca el cierre de una etapa clave para la unidad y deja un legado ligado al trabajo, la disciplina y la cercanía con la comunidad.
Un adiós con historia
No es un retiro más. Es el final de una etapa que se construyó durante años. Afortunada, Villano y Curaca no solo fueron parte de la fuerza. Fueron compañeros de trabajo. Estuvieron presentes en calles, parques y zonas rurales, acompañando a los efectivos en distintas tareas. Su figura es conocida en el Sur mendocino. Muchas personas los vieron en operativos preventivos o en eventos masivos. Otros los recuerdan en festivales o cabalgatas. Su presencia no pasaba desapercibida. Generaban cercanía. También orden. Hoy, su despedida tiene un valor simbólico. Representa el paso del tiempo y el reconocimiento a su rol dentro de la seguridad pública. Cada uno tuvo su historia. Y cada uno dejó su marca en la unidad.
Trayectorias que dejaron huella
Los tres caballos se retiraron por razones de salud y edad. Afortunada, de 24 años, dejó el servicio en 2019. El motivo fue una ceguera en su ojo derecho. Villano, también de 24, se retiró en 2021 por una condición similar. Curaca, el más longevo con 28 años, fue desafectado en 2022 por artrosis severa. Su edad lo convirtió en el equino más antiguo de la unidad. Estos datos no son menores. Reflejan años de actividad constante. Jornadas largas. Exigencias físicas. Adaptación a distintos entornos. Desde zonas urbanas hasta terrenos rurales complejos. Cada caballo cumplió funciones clave. Acompañaron operativos, participaron en maniobras preventivas y estuvieron presentes en eventos con gran cantidad de público. Su trabajo fue sostenido en el tiempo. No fue ocasional. Por eso, su retiro también es un reconocimiento.
La Montada hoy
Actualmente, la Policía Montada del Sur sigue en actividad. Cuenta con 14 efectivos y una estructura adaptada para el trabajo con equinos. Dispone de dos camionetas preparadas para el traslado y dos tráilers, uno con capacidad para dos caballos y otro para seis. En servicio activo hay varios animales que continúan con las tareas. Entre ellos se encuentran Aymará, Bagual, Bienvenida, Carina, Pimienta, Pucará, Taimado y Yancanelo. Todos están entrenados para operativos preventivos, patrullajes y presencia en eventos públicos. La unidad mantiene su dinámica. Se adapta a nuevas necesidades, pero conserva su esencia. El trabajo con caballos sigue siendo clave en ciertos contextos. Especialmente en zonas rurales o de difícil acceso, donde otros medios no llegan con la misma facilidad.
Una unidad con tradición
La Policía Montada Zona Sur fue creada el 11 de febrero de 1995. Nació con el objetivo de ampliar la cobertura de seguridad en la región. Su formación fue oficializada mediante la Resolución 169/94. En sus inicios, contaba con 12 efectivos y 12 caballos. La mitad de los equinos fueron aportados por el Estado y el resto por particulares. También disponían de una camioneta Chevrolet y un Jeep doble tracción. Con el tiempo, la unidad creció. Se consolidó como una referencia en el Sur mendocino. Su presencia se volvió habitual en distintos escenarios. No solo en operativos. También en actividades comunitarias. Esa combinación fortaleció el vínculo con la población. La Montada no es solo una fuerza de seguridad. También es parte de la identidad local.
Presencia en eventos y territorio
A lo largo de los años, los caballos de la Montada participaron en múltiples eventos. Estuvieron en festivales, recitales y celebraciones tradicionales. Entre ellas, la Fiesta de la Ganadería en General Alvear y la Fiesta Nacional del Chivo en Malargüe. También formaron parte de cabalgatas importantes. Como la Cabalgata de la Fe y la Cabalgata Punta del Agua. En estos espacios, su rol es doble. Por un lado, aportan seguridad. Por otro, generan cercanía con el público. Además, la unidad es convocada en búsquedas de personas en zonas rurales. Allí, la movilidad de los caballos resulta fundamental. Pueden acceder a lugares donde otros vehículos no llegan. Esa capacidad marca una diferencia operativa. Y refuerza su valor dentro del sistema de seguridad.
Un legado que continúa
El retiro de Afortunada, Villano y Curaca no implica un cierre para la Montada. Es una transición. La unidad sigue activa. Nuevos caballos ocupan su lugar. Nuevos efectivos continúan las tareas. Pero el legado queda. Se construyó con años de trabajo, constancia y presencia en la comunidad. Cada operativo, cada evento y cada recorrido sumó experiencia. También dejó recuerdos. La historia de estos tres caballos forma parte de ese recorrido. Su despedida es un momento de reconocimiento. No solo para ellos, sino para toda la unidad. En el Sur mendocino, la Montada sigue siendo un símbolo de cercanía, tradición y servicio. Y ese vínculo se sostiene con cada generación que continúa el trabajo.