Mendoza prepara farmacias para actuar ante un paro cardiorespiratorio
Mendoza avanza con una iniciativa que busca convertir a sus farmacias en puntos estratégicos frente a emergencias cardiovasculares. El Colegio Farmacéutico de Mendoza (COFAM) y el Instituto Nacional de la Arritmia (INADEA) Mendoza trabajan para fortalecer la cardioprotección mediante capacitación, herramientas y desfibriladores, aprovechando la cercanía cotidiana de estos establecimientos con los vecinos.
Una farmacia también puede ser el primer lugar de auxilio
La propuesta parte de una realidad concreta de la vida cotidiana mendocina: las farmacias están distribuidas en barrios, centros comerciales y zonas de intenso movimiento, y mantienen un contacto permanente con personas de distintas edades. Esa presencia territorial puede adquirir un nuevo valor cuando una emergencia cardiovascular ocurre en la calle, en un comercio cercano o incluso dentro del propio establecimiento.
El objetivo planteado por COFAM e INADEA Mendoza es avanzar progresivamente hacia una red de farmacias cardioprotegidas. La iniciativa contempla incorporar herramientas capaces de permitir una intervención temprana mientras se activa el sistema de emergencias. En un paro cardíaco, los minutos no son un detalle. Pueden marcar la diferencia entre una recuperación y una muerte.
La iniciativa también propone ampliar la mirada sobre el papel del farmacéutico. El profesional que atiende diariamente a vecinos, adultos mayores, trabajadores y familias puede transformarse en un integrante más de una cadena de respuesta frente a una situación crítica. No se trata de reemplazar a médicos, ambulancias ni hospitales, sino de ganar tiempo hasta que llegue la asistencia especializada.
La muerte súbita ocurre muchas veces fuera del hospital
Los datos oficiales argentinos ayudan a dimensionar por qué una red de este tipo puede tener impacto. El Ministerio de Salud de la Nación señala que más del 70% de los episodios de muerte súbita ocurren fuera del ámbito hospitalario. Esto incluye viviendas, lugares de trabajo, espacios deportivos y sitios públicos. En esas circunstancias, la comunidad puede convertirse en la primera línea de atención.
La misma fuente advierte que las estadísticas vitales argentinas no registran la muerte súbita como una causa de defunción independiente. Por eso no existe un número nacional exacto. Sin embargo, a partir de información internacional y reportes nacionales, el Estado estima alrededor de 40.000 casos de muerte súbita por año en Argentina, una magnitud que equivale aproximadamente a un episodio cada 1.000 habitantes.
La cifra no significa que todas esas personas mueran indefectiblemente. Precisamente, el sentido de una estrategia de cardioprotección es intervenir durante los primeros minutos. La muerte súbita puede producirse cuando el corazón deja de bombear sangre de manera eficaz debido a una alteración eléctrica grave. La persona pierde el conocimiento, deja de responder y la respiración puede desaparecer o convertirse en un jadeo anormal.
El DEA puede cambiar el desenlace
En ese escenario aparece una herramienta clave: el desfibrilador externo automático, conocido como DEA. Se trata de un equipo portátil que analiza el ritmo cardíaco y, cuando corresponde, indica y administra una descarga eléctrica para intentar restablecer un ritmo compatible con la vida. Su utilización no reemplaza la reanimación cardiopulmonar, sino que forma parte de una cadena de supervivencia junto con el aviso inmediato al sistema de emergencias y las maniobras de RCP.
La importancia de disponer de estos equipos cerca de la población también surge de la experiencia internacional. En Estados Unidos, los datos más recientes de la American Heart Association registraron 263.711 casos de paro cardíaco extrahospitalario tratados por servicios de emergencia durante 2024. La supervivencia hasta el alta hospitalaria fue del 10,5% en adultos. Cuando el paro se produjo en un lugar público, la supervivencia fue considerablemente mayor que cuando ocurrió en una vivienda: 21,1% frente a 8,9%.
Hay otro dato que resulta especialmente relevante para comprender la importancia de acercar un DEA a la comunidad. En esos casos estadounidenses, solamente el 12,6% de los paros cardíacos ocurridos en espacios públicos recibió la aplicación de un desfibrilador por parte de un ciudadano antes de la llegada de los equipos de emergencia.
La American Heart Association señala además que alrededor de 350.000 adultos sufren cada año un paro cardíaco extrahospitalario en Estados Unidos y que aproximadamente nueve de cada diez personas no sobreviven. La organización sostiene que la RCP realizada por un testigo puede duplicar o incluso triplicar las posibilidades de supervivencia.
La rapidez es parte del tratamiento
La razón por la que la ubicación de un DEA puede ser decisiva es sencilla: una ambulancia necesita tiempo para recibir el llamado, desplazarse y llegar hasta el paciente. Un equipo disponible a pocos metros puede permitir comenzar la respuesta antes. Eso no garantiza la supervivencia, pero sí puede mejorar las posibilidades cuando se combina con una RCP inmediata y la intervención posterior de profesionales.
Un estudio difundido por la American Heart Association encontró que, frente a personas que no recibieron RCP por parte de un testigo, quienes comenzaron a recibirla dentro de los primeros dos minutos tuvieron una probabilidad de supervivencia al alta hospitalaria 81% mayor. Incluso cuando la RCP se inició hasta diez minutos después, se observó una ventaja respecto de quienes no recibieron esas maniobras.
Por eso, la capacitación es tan importante como la presencia física del desfibrilador. Tener un DEA guardado en un establecimiento, pero sin señalización, sin personal que sepa dónde está o sin conocimiento básico sobre cómo activar el sistema de emergencias, reduce el potencial de la herramienta. La cardioprotección necesita equipos disponibles, personas capacitadas y un procedimiento claro para actuar.
Una red pensada desde los barrios
En Mendoza, la particularidad de esta iniciativa está precisamente en la capilaridad de la red farmacéutica. Una farmacia puede estar ubicada a metros de una avenida transitada, en un barrio residencial, cerca de una escuela, frente a una plaza o dentro de una zona comercial. Esa distribución convierte a estos establecimientos en posibles puntos de respuesta próximos a la población.
El proyecto de COFAM e INADEA Mendoza busca aprovechar esa característica territorial para construir progresivamente una provincia más preparada ante este tipo de emergencias. La idea de una “Provincia Cardioprotegida por sus Farmacias” no se limita entonces a colocar un dispositivo. Supone incorporar una cultura de prevención y respuesta rápida en lugares que los vecinos ya conocen y frecuentan.
El desafío será sostener esa red en el tiempo. Los equipos necesitan controles, mantenimiento y disponibilidad permanente. También es necesario actualizar periódicamente los conocimientos de quienes participen de la iniciativa. La respuesta ante un paro cardíaco no puede depender solamente de la tecnología: necesita personas dispuestas y preparadas para intervenir.
Una apuesta que puede salvar vidas
El acto previsto entre las instituciones marcará el comienzo formal de una iniciativa que busca darle un nuevo significado sanitario a las farmacias mendocinas. Para el vecino, la diferencia puede parecer pequeña: una farmacia cercana que, además de medicamentos, cuenta con capacitación y un DEA. Para una persona que acaba de sufrir un paro cardíaco, esa distancia puede ser enorme.
Las enfermedades cardiovasculares constituyen, además, el principal problema de salud cardiovascular a escala mundial. La Organización Mundial de la Salud informó que las enfermedades cardiovasculares provocaron aproximadamente 19,8 millones de muertes en 2022, equivalentes a cerca del 32% de todas las muertes registradas en el mundo. De ese total, el 85% correspondió a infartos y accidentes cerebrovasculares.
Estos números no corresponden exclusivamente a muerte súbita ni a paro cardíaco, por lo que no deben confundirse. Sirven, en cambio, para dimensionar el peso de las enfermedades cardiovasculares y la necesidad de trabajar tanto en prevención como en respuesta inmediata. En Argentina, la estimación oficial de unos 40.000 episodios anuales de muerte súbita muestra además que se trata de un problema que excede los hospitales.
Para Mendoza, el desafío será convertir esta primera decisión institucional en una red efectiva y visible. Que el vecino sepa dónde puede encontrar un DEA, que el personal conozca el procedimiento y que la comunidad pueda iniciar una RCP mientras llega la ambulancia son eslabones de una misma cadena. En una emergencia cardiovascular, cada minuto cuenta. Y una farmacia cercana puede convertirse, literalmente, en el lugar donde comienza la oportunidad de salvar una vida.