Un golpe en el pecho puede provocar un paro cardíaco
El episodio sufrido por Jesús de Miguel, jugador del Tenerife, quien presentó un paro cardiorrespiratorio tras una colisión durante un partido, volvió a poner en primer plano la importancia de contar con protocolos de emergencia en los espacios deportivos. Ante esta situación, la Federación Argentina de Cardiología (FAC) recordó que una respuesta rápida y coordinada puede ser determinante para la supervivencia.
La información pública disponible no permite confirmar qué mecanismo provocó el paro ni establecer la causa de las complicaciones neurológicas comunicadas sobre el jugador. Sin embargo, el caso permite explicar qué puede ocurrir ante un impacto fuerte en el pecho y cuáles son las medidas que deben tomarse frente a una persona que sufre un paro cardíaco.
Qué puede provocar un golpe en el pecho
Una de las posibles consecuencias es la commotio cordis o conmoción cardíaca. Se trata de un fenómeno poco frecuente que ocurre cuando un impacto sobre la región del corazón coincide con un instante especialmente vulnerable de su actividad eléctrica. Esto puede desencadenar una fibrilación ventricular, una arritmia grave que impide que el corazón bombee sangre de manera efectiva y puede provocar un paro cardíaco.
Este fenómeno puede presentarse incluso en personas con un corazón sano. No depende solamente de la fuerza del golpe: también influyen el lugar del impacto y el momento exacto del ciclo cardíaco en que se produce.
De todos modos, no todos los paros cardíacos posteriores a un traumatismo responden a este mecanismo. Un golpe también puede causar lesiones en el músculo cardíaco, alteraciones del ritmo o daños en otras estructuras del corazón. Por eso, establecer el origen del episodio requiere una evaluación médica específica.
Por qué pueden aparecer daños neurológicos
Durante un paro cardíaco, la circulación sanguínea se interrumpe y el cerebro deja de recibir el oxígeno que necesita para funcionar. Esta situación puede provocar una lesión cerebral hipóxico-isquémica.
Aunque se consiga recuperar el pulso, el daño iniciado durante el período sin circulación puede persistir. La gravedad depende de distintos factores, entre ellos el tiempo transcurrido sin flujo sanguíneo, la rapidez con que se inicia la reanimación cardiopulmonar (RCP) y la recuperación de una circulación adecuada.
Las complicaciones neurológicas no son inevitables y tampoco puede atribuirse automáticamente cualquier deterioro a una causa específica. En situaciones que incluyen una colisión, además, los profesionales deben evaluar si existe un traumatismo cerebral asociado.
Cómo actuar ante un paro cardíaco
La respuesta inicial es la misma aunque el episodio haya ocurrido después de un golpe: si una persona no responde y no respira normalmente, o solamente presenta jadeos o boqueadas, hay que iniciar RCP y utilizar un desfibrilador externo automático (DEA) cuanto antes.
El antecedente de un traumatismo no debe retrasar las compresiones torácicas. Las maniobras deben mantenerse hasta que llegue el equipo de emergencias o la persona recupere signos de vida y respiración normal.
Cinco pasos que pueden salvar una vida
1. Comprobar que el lugar sea seguro. Verificar si la persona responde y respira normalmente. Los jadeos aislados no se consideran una respiración normal.
2. Llamar a emergencias. Activar inmediatamente el servicio local y seguir las indicaciones del operador. Si hay otras personas presentes, pedirles que llamen y busquen un DEA.
3. Comenzar las compresiones. Si la persona no responde y no respira normalmente, comprimir el centro del pecho. En adultos, se recomiendan entre 100 y 120 compresiones por minuto, con una profundidad de 5 a 6 centímetros. Hay que permitir que el tórax vuelva a su posición entre una compresión y otra.
4. Usar el desfibrilador. Encender el DEA apenas esté disponible y seguir sus instrucciones. El equipo analiza el ritmo cardíaco e indica una descarga solamente cuando corresponde. Durante el análisis y la descarga nadie debe tocar a la persona. Después, hay que retomar las compresiones.
5. Continuar la reanimación. Mantener las maniobras hasta que llegue el personal de emergencias y tome el relevo o la persona recupere signos de vida y respiración normal. Quienes no sepan realizar ventilaciones pueden hacer compresiones continuas. Las personas capacitadas pueden alternar 30 compresiones con 2 ventilaciones.
Si la persona está consciente o respira normalmente, no corresponde realizar compresiones. Sin embargo, un desmayo después de un golpe, dolor persistente en el pecho, palpitaciones o dificultad para respirar requieren atención médica urgente.
La importancia de estar preparados
La FAC sostiene que los clubes, gimnasios, escuelas y espacios deportivos deben contar con un plan de respuesta ante emergencias, personas capacitadas en RCP y un desfibrilador accesible.
Tener una ambulancia disponible es importante, pero no alcanza. La primera respuesta puede comenzar en el mismo lugar donde ocurre el episodio. Reconocer un paro cardíaco, iniciar las compresiones y utilizar un DEA sin demoras aumenta las posibilidades de supervivencia y puede reducir el riesgo de daño cerebral.