Paso Cristo Redentor Habilitado

Galileo Galilei, vida y legado del gran astrónomo

El científico italiano nació en Pisa en 1564 y murió a los 77 años. Su historia marcó la ciencia moderna y cambió la forma en que entendemos el universo.Un nacimiento que marcaría la historia
Sociedad13/02/2026Periodistas CuyoNoticiasPeriodistas CuyoNoticias
Justus_Sustermans_-_Portrait_of_Galileo_Galilei,_1636
Galileo Galilei, 1636

Galileo Galilei nació el 15 de febrero de 1564 en la ciudad italiana de Pisa. Se convertiría en uno de los científicos más influyentes de la historia. Murió el 8 de enero de 1642, a los 77 años, dejando un legado que transformó la astronomía, la física y la manera en que la humanidad observa el universo.

Infancia entre arte, música y curiosidad

Galileo llegó al mundo en una Pisa que combinaba tradición, comercio y cultura. Las calles estrechas, los edificios de piedra y la vida universitaria generaban un ambiente donde el conocimiento circulaba con intensidad. Su padre, Vincenzo Galilei, era músico y teórico musical. Desde pequeño, el niño convivió con discusiones sobre ciencia, arte y filosofía. Ese entorno despertó su curiosidad natural. No era un alumno convencional. Prefería observar fenómenos cotidianos antes que memorizar textos. Mientras otros niños jugaban en plazas o mercados, él se detenía a mirar cómo caían los objetos o cómo oscilaban los candelabros dentro de iglesias. Esos detalles simples alimentaron una mente inquieta. Su familia valoraba la educación, pero también esperaba que siguiera un camino profesional estable. Esa tensión entre lo esperado y su interés científico lo acompañó durante muchos años.

De estudiante de medicina a investigador apasionado

A los 17 años ingresó a la Universidad de Pisa para estudiar medicina. Era la decisión que su familia consideraba más segura. Sin embargo, su atención se desvió rápidamente hacia las matemáticas y la física. Las aulas universitarias, con profesores que discutían teorías antiguas, se transformaron en un espacio donde Galileo comenzó a cuestionar conocimientos aceptados durante siglos. Observaba experimentos con detenimiento. Tomaba notas extensas. Analizaba el movimiento de objetos con una precisión poco habitual para la época. Con el tiempo abandonó la medicina y decidió dedicarse por completo a la investigación científica. Fue una elección arriesgada. La ciencia no garantizaba ingresos estables ni reconocimiento inmediato. Aun así, siguió adelante. Empezó a enseñar matemáticas, primero en Pisa y luego en Padua. Allí encontró un ambiente intelectual más dinámico, rodeado de estudiantes interesados y colegas que discutían nuevas ideas sobre el funcionamiento del mundo.

Observaciones que cambiaron la astronomía

Durante el siglo XVII, la visión del universo todavía estaba dominada por teorías que colocaban a la Tierra en el centro. Galileo comenzó a observar el cielo con instrumentos ópticos que él mismo perfeccionó. Las noches de observación eran largas. Desde terrazas y torres, registraba cada detalle visible en el firmamento. Descubrió montañas y cráteres en la Luna, demostrando que no era una superficie lisa como se creía. Observó fases en el planeta Venus y detectó satélites girando alrededor de Júpiter. Estas observaciones aportaron pruebas a la teoría que sostenía que la Tierra no era el centro del universo. Sus trabajos generaron entusiasmo entre algunos científicos, pero también provocaron fuertes debates. Las ideas nuevas cuestionaban creencias profundamente arraigadas. Galileo defendía la observación directa y la experimentación como herramientas fundamentales para entender la naturaleza. Su método marcaría el desarrollo posterior de la ciencia moderna.

Conflictos con las autoridades religiosas

El avance de sus teorías lo llevó a enfrentamientos con sectores influyentes de su época. Las autoridades religiosas consideraban que ciertas conclusiones científicas contradecían interpretaciones tradicionales de textos sagrados. Galileo fue convocado a defender sus ideas. En salas solemnes, rodeado de jueces y representantes eclesiásticos, explicó sus observaciones con argumentos técnicos y demostraciones. La situación se volvió cada vez más tensa. Finalmente fue sometido a un juicio que marcó su vida personal y profesional. Fue obligado a retractarse públicamente de algunas de sus afirmaciones. Como consecuencia, quedó bajo arresto domiciliario. A pesar de esa restricción, continuó trabajando. En su residencia, rodeado de manuscritos, instrumentos científicos y cuadernos llenos de cálculos, siguió investigando sobre movimiento, mecánica y resistencia de materiales. Su producción científica no se detuvo. Ese período, aunque limitado, resultó decisivo para su legado.

Los últimos años entre estudios y silencios

Con el paso del tiempo, Galileo sufrió problemas de salud que afectaron su vista hasta dejarlo casi ciego. Aun así, continuó dictando textos y revisando investigaciones con la ayuda de discípulos. Su casa se transformó en un espacio de trabajo permanente. Allí se reunían estudiantes y colaboradores que registraban sus ideas. Los paisajes que lo rodeaban, con colinas suaves, jardines y cielos abiertos, contrastaban con la restricción de movimientos que enfrentaba. En ese ambiente, mantuvo su pasión por comprender las leyes naturales. Escribió obras fundamentales que serían publicadas en Europa y que circularon entre científicos de distintas regiones. Sus textos abordaban temas complejos, pero estaban organizados con claridad y precisión. Con el tiempo, su influencia creció incluso fuera de Italia. Su nombre empezó a asociarse con la defensa del pensamiento basado en pruebas y observación.

Una muerte que consolidó su legado científico

Galileo Galilei murió el 8 de enero de 1642, en su residencia cercana a Florencia. Tenía 77 años. Había atravesado enfermedades, conflictos y limitaciones, pero dejó una obra científica extensa. Su fallecimiento ocurrió pocas semanas antes de cumplir 78 años. Tras su muerte, sus investigaciones continuaron circulando y ganaron reconocimiento progresivo. Con el paso de los siglos, sus aportes fueron considerados pilares del método científico moderno. Hoy su figura aparece en libros escolares, universidades y centros de investigación. Su historia muestra cómo la curiosidad, la observación detallada y la perseverancia pueden modificar la comprensión del mundo. Desde los primeros instrumentos ópticos hasta las exploraciones espaciales actuales, muchos avances se apoyan en principios que Galileo ayudó a establecer. Su vida, marcada por desafíos y descubrimientos, sigue siendo una referencia clave para entender el desarrollo de la ciencia.

Te puede interesar
Lo más visto
Suscríbete al newsletter para recibir periódicamente las novedades en tu email