


Chofer con 2,13 g/l manejaba en Maipú
Periodistas CuyoNoticias


Un chofer de colectivo de larga distancia fue detenido este viernes a las 5.10 en Maipú, Mendoza, tras conducir con 2,13 gramos de alcohol por litro de sangre. El vehículo circulaba sin pasajeros y fue interceptado en Acceso Este y San Pedro, luego de un llamado al 911 que alertó sobre maniobras peligrosas.
Un llamado que evitó un posible desastre
El procedimiento comenzó cuando otro conductor advirtió que el colectivo se desplazaba en zigzag por el Acceso Este. La situación generó preocupación inmediata. No era un horario cualquiera: a esa hora, muchos trabajadores se dirigen a sus empleos y otros regresan a sus casas. La alerta ingresó al 911 y permitió activar un operativo rápido.
Personal policial localizó el micro en la intersección de Acceso Este y calle San Pedro del departamento Metropolitano de Maipú. Se trata de una zona de tránsito constante, una de las principales vías de conexión del Gran Mendoza. Allí detuvieron la marcha del vehículo y procedieron a identificar al conductor, un hombre de 38 años, identificado por sus iniciales J.C.


El colectivo pertenece a un servicio de larga distancia y, según la información oficial, no transportaba pasajeros al momento del control. Esa circunstancia fue clave. De haber estado ocupado, el riesgo se habría multiplicado. Los uniformados realizaron el test de alcoholemia en el lugar. El resultado fue contundente: 2,13 gramos de alcohol por litro de sangre. Más de cuatro veces el límite permitido para conductores particulares y muy por encima de la tolerancia cero que rige para choferes profesionales en Mendoza.
Resultado del test y detención
El valor registrado en el dosaje sorprendió incluso a los efectivos intervinientes. En la provincia de Mendoza, la ley establece tolerancia cero de alcohol para quienes conducen transporte público o de carga. Esto significa que cualquier registro positivo ya constituye una infracción grave. En este caso, la cifra superó ampliamente ese umbral.
Tras confirmarse el resultado, el conductor fue detenido de inmediato. Quedó alojado en la Subcomisaría Lara y a disposición del Juzgado Contravencional de turno. Además de la causa judicial, podría enfrentar sanciones administrativas, como la inhabilitación para conducir y multas económicas.
El colectivo fue retirado del lugar y quedó bajo custodia, mientras se avanzaba con las actuaciones correspondientes. Las autoridades policiales no informaron si el chofer se dirigía a iniciar un viaje o regresaba de otro recorrido. Tampoco se detalló si la empresa propietaria del micro adoptará medidas internas.
Conducir con 2,13 g/l implica una alteración marcada de los reflejos, pérdida de coordinación y disminución del campo visual. Especialistas en seguridad vial explican que, con esos niveles, la capacidad de reacción se reduce de manera significativa. En un vehículo de gran porte, como un colectivo de larga distancia, el riesgo es aún mayor debido al peso y la distancia de frenado.
Antecedentes en Mendoza
No es la primera vez que un chofer profesional es detectado con alcohol en sangre en la provincia. En los últimos años se registraron distintos casos que encendieron la alarma sobre los controles en el transporte de pasajeros. En 2023, por ejemplo, un conductor de colectivo urbano fue separado de su cargo tras arrojar resultado positivo en un control preventivo. En otra ocasión, un micro que salía de la Terminal de Ómnibus fue demorado por la misma razón antes de iniciar viaje.
Si bien estos episodios no son frecuentes en comparación con la cantidad total de servicios que circulan a diario, generan fuerte impacto social. El transporte público implica una responsabilidad directa sobre decenas de personas. Por eso, las normas son más estrictas y los controles, permanentes.
Desde el Ministerio de Seguridad provincial se vienen realizando operativos sorpresivos en rutas, accesos y terminales. Los procedimientos incluyen test de alcoholemia y verificación de documentación. El objetivo es prevenir antes que lamentar. Cada caso detectado refuerza la necesidad de sostener estos controles.
En Mendoza rige la Ley de Seguridad Vial que establece sanciones severas para quienes conduzcan bajo los efectos del alcohol. Para particulares, el límite es bajo. Para profesionales, es cero. La diferencia no es casual. Se busca garantizar estándares más altos de cuidado cuando hay terceros involucrados.
El rol de la denuncia y la prevención
Este episodio tuvo un punto clave: la intervención de un ciudadano que decidió llamar al 911. Esa acción permitió actuar a tiempo. La participación de la comunidad es fundamental en materia de seguridad vial. Muchas veces, un aviso oportuno evita consecuencias mayores.
Las autoridades recordaron que ante maniobras peligrosas o conducción temeraria, cualquier persona puede comunicarse con el 911. La información rápida facilita la localización del vehículo y reduce los tiempos de respuesta. En rutas y accesos, cada minuto cuenta.
El hecho también vuelve a poner sobre la mesa la importancia de la responsabilidad individual. Manejar un colectivo no es solo un trabajo. Es una tarea que implica confianza pública. Cada pasajero que sube a un micro deposita su seguridad en manos del conductor. Esa confianza exige compromiso y cumplimiento estricto de las normas.
Mientras avanza la causa judicial, el caso abre interrogantes sobre los controles internos en las empresas de transporte. Algunas compañías realizan testeos propios antes de cada salida. Otras dependen exclusivamente de los operativos oficiales. La discusión vuelve cada vez que surge un episodio de este tipo.
Por ahora, el dato central es claro: un conductor profesional fue detenido con 2,13 g/l de alcohol en sangre en Maipú. No llevaba pasajeros. Fue interceptado a tiempo. La intervención policial y el aviso ciudadano evitaron un escenario incierto. La investigación seguirá su curso y la Justicia determinará las responsabilidades correspondientes.
























