


La Punilla: recibió su casa tras 31 años de espera
Periodistas CuyoNoticias


Marina Alaya recibió este viernes las llaves de su casa en La Punilla, San Luis, y no pudo contener las lágrimas. El gobernador Claudio Poggi la abrazó al ingresar a su vivienda, en uno de los momentos más emocionantes de la mañana. Su hija cumple 31 años mañana, y ese, contó, es el tiempo que esperó.
“Un sueño cumplido” en La Punilla
“Mi nombre es Rosa Marina Alaya y estamos en mi casa, un sueño cumplido, aquí en La Punilla”, dijo entre lágrimas la flamante propietaria. Agradeció a todos los que hicieron posible el momento, “principalmente a Dios”, y a todo el equipo de Gobierno. Explicó que esto es lo que esperó para darles un techo a sus hijos y que, por eso, la felicidad es muy grande. Sus dos hijas mayores ya formaron su propia familia y viven en Justo Daract, por lo que se mudará junto a su hijo menor, que ya eligió su habitación. La mudanza está en marcha, aunque el clima la frenó un poco. Apenas termine el acto, la familia empezará a organizar la casa para instalarse. Es una escena cotidiana, la de elegir un cuarto y juntar las cosas, que cobra otro peso después de tantos años de espera. Para la familia, ese primer día en casa propia marca el comienzo de una etapa nueva.
Los vecinos de la casa 14
Junto a su hogar, en la casa 14, comienza otra historia de esperanza. Iris Reich también planea mudarse este mismo viernes, junto a su hijo. “Nos inscribimos hace un año y hoy muy contenta de que se haya logrado. Quién no desea tener para los hijos una casa propia ¿no?”, se preguntó, conociendo de antemano la respuesta. En su caso, fue ella quien se adelantó a elegir la habitación que hoy mismo comenzará a convertir en su hogar. Su relato resume un camino conocido por muchas familias: inscribirse, esperar la adjudicación y, por fin, mudarse. Para Iris, el plazo fue de un año, un tiempo bastante más corto que el de su vecina, pero la emoción es la misma: la de abrir la puerta de una casa propia y empezar a ponerle su impronta. Dos vecinas, dos tiempos de espera. La escena se repitió así en dos puertas contiguas, con el mismo trasfondo: el valor de tener un lugar propio para los hijos.


“Nunca se debe perder la esperanza”
Con la emoción todavía a flor de piel, Marina Alaya dejó un mensaje para quienes aún aguardan su vivienda. “Nunca pierdan la esperanza. Nunca se debe perder la esperanza. Dios siempre nos escucha y siempre hay una mano que está ahí dispuesta a ayudarnos a cumplir ese sueño”, afirmó. Iris Reich, su vecina de la casa 14, coincidió en el mismo sentido. “Mientras uno sienta y sueñe con la casa propia en algún momento llega. Nosotros salimos adjudicados, juntamos todos los papeles y acá estamos. Así que para todos puede llegar en cualquier momento”, cerró. Ambos testimonios, recogidos esta mañana en la localidad sanluiseña de La Punilla, hablan de paciencia, de trámites cumplidos y de la convicción de que el sueño de la casa propia puede concretarse. En una jornada en la que el clima complicó un poco los planes de mudanza, al menos dos familias ya preparaban su traslado. Detrás de cada vivienda entregada hay una historia y una espera que, por fin, terminó.



















