Jornada de reiki y equinoterapia se vivió en San Luis
La equinoterapia utiliza los movimientos naturales del caballo para estimular respuestas positivas en las personas con discapacidad. Al montar en diversas posiciones, los niños pueden experimentar y controlar movimientos coordinados, gracias al soporte dinámico que ofrece el animal. Este tratamiento promueve el bienestar físico, fortalece aspectos emocionales y sociales en los participantes.
Es un ejemplo claro de cómo la conexión con los animales puede marcar una diferencia significativa en la calidad de vida de quienes enfrentan desafíos de discapacidad. Este enfoque empático no solo transforma vidas, sino que también crea un espacio de esperanza y aprendizaje continuo para todos los involucrados en este loable proyecto.
Luego del recorrido por las caballerizas, comenzó la charla de reiki, a cargo de Osvaldo Luna. “La palabra reiki significa canal de energía, los que practicamos esta actividad, para poder lograr un equilibrio necesitamos un propio equilibrio si no el trabajo que se realiza no sirve, no funciona. Un reikista es una persona que ayuda a otra, para eso necesitan estar bien espiritualmente”, definió Luna.
El experto explicó los fundamentos sobre cómo funciona está técnica, cómo aplicarla y los efectos esperados tras los tratamientos. Es preparar a la persona para que pueda ser un canal de energía, sin que tenga que poner de su propia energía en las sesiones. Desde su experiencia habló detenidamente sobre su salud, su calidad de vida lograda a través de esta actividad. “Todas las enfermedades entran por nuestra cabeza, hay que evitar los problemas y manejar el enojo”, remarcó.
El propósito del reiki es ayudar al otro a través de las herramientas que les da un especialista en la materia, para lograr estabilidad en su vida. Activar cada parte de nuestro cuerpo corazón y alma. Los beneficios de esta práctica japonesa son variados y podrían resumirse en que este reduce el dolor físico y emocional al desbloquear la energía bloqueada.
Estimula las fuerzas de regeneración internas y propias. Ayuda al sistema inmune; mejora las funciones metabólicas; reduce el estrés, la depresión y la falta de vitalidad; genera bienestar y mejora la autoestima; produce equilibrio y aumenta la claridad mental y la concentración.
Al abrazar se segrega oxitocina (hormona relacionada al placer), se libera serotonina y dopamina (encargadas del buen humor), lo que genera una agradable sensación de armonía y plenitud, una dosis cargada de bienestar para el cuerpo y el alma.