Reactivan talleres del plan antiincendios en San Luis
El Plan de Prevención de Incendios Forestales (PPIF) del corredor Oeste de las Sierras Centrales de la provincia de San Luis retoma esta semana sus talleres participativos. La Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable, junto con la Universidad Nacional de Los Comechingones, encabezará una nueva ronda de encuentros para presentar avances y acordar acciones con vecinos de ocho localidades.
Un trabajo que vuelve al territorio
La iniciativa es impulsada por la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable en conjunto con la Universidad Nacional de Los Comechingones, entidad formuladora del plan. El objetivo es claro: compartir conclusiones, escuchar a las comunidades y ajustar medidas preventivas en zonas con alta recurrencia de incendios.
Los encuentros comenzarán este miércoles 25 en Luján, con participación de representantes locales y de Quines. El jueves 26 será el turno de San Francisco del Monte de Oro, junto a referentes de Leandro N. Alem. El cronograma continuará el 4 de marzo en Nogolí; el 5 en Villa de la Quebrada, con presencia de vecinos de Suyuque-Los Molles; y finalizará el 10 de marzo en La Punta.
La dinámica es participativa. En cada localidad se disponen espacios de intercambio, mapas impresos del territorio y exposiciones técnicas que explican el diagnóstico preliminar. Se analizan zonas críticas, accesos, cortafuegos y puntos de abastecimiento de agua. Los vecinos suman su experiencia cotidiana. Esa combinación de datos técnicos y saber local es el eje del proceso.
Lineamientos técnicos y mirada integral
El plan se enmarca en el Manual de Formulación de Planes de Prevención de Incendios Forestales de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Este documento establece criterios técnicos y participativos para territorios con alta incidencia de incendios.
La metodología propone diagnóstico territorial, planificación de acciones concretas, protocolos de alerta temprana, monitoreo permanente y sostenibilidad en el tiempo. También incorpora una mirada ecosistémica y social del fuego. No se trata solo de apagar incendios, sino de prevenirlos y gestionar el territorio de manera responsable.
Dentro del plan de Gestión Integral del Riesgo de Incendios Forestales se incluyó una evaluación preliminar de áreas de intervención realizada el 28 de noviembre de 2025. Luego se desarrollaron reuniones sectoriales y talleres entre el 9 y el 27 de febrero de 2026 para definir prioridades. Paralelamente, se llevaron adelante relevamientos a campo en áreas críticas, con cierre previsto para el 27 de febrero de 2026. Toda esa información alimenta un mapa de riesgo que integra variables ambientales, sociales y productivas.
Un territorio estratégico bajo cuidado
El área de intervención abarca aproximadamente 177.800 hectáreas. De ese total, cerca de 100.000 corresponden a bosque nativo, gran parte categorizado como zona roja de alta prioridad de conservación. Son ecosistemas serranos que cumplen una función clave.
Más del 85% del agua destinada al consumo humano y productivo en la provincia depende de estos ambientes. Su preservación es estratégica, especialmente en un contexto de cambio climático y eventos extremos más frecuentes. Cada incendio no solo afecta flora y fauna. También impacta en el suelo, en las cuencas y en la disponibilidad de recursos hídricos.
En los talleres se observa esa dimensión. Sobre mapas extendidos en mesas largas, técnicos y vecinos identifican áreas vulnerables, caminos rurales y sectores donde el fuego ha avanzado en temporadas anteriores. La escena combina datos científicos con relatos de quienes viven en el lugar y conocen cada sendero y cada pendiente.
Participación comunitaria como eje
Desde la cartera ambiental señalaron que esta nueva etapa busca consolidar una planificación integral del riesgo basada en evidencia técnica y participación social. La meta es fortalecer la prevención y proteger el patrimonio natural de San Luis.
La propuesta incluye educación ambiental, capacitación en prevención comunitaria y manejo responsable del territorio. La idea es que cada comunidad cuente con herramientas claras para actuar antes, durante y después de un incendio.
La prevención no depende solo del Estado. Requiere compromiso colectivo. Estos encuentros apuntan justamente a eso: construir soluciones compartidas, mejorar la coordinación y reducir el impacto de futuros focos ígneos. En un escenario donde los incendios forestales son cada vez más frecuentes, planificar de manera anticipada se vuelve una necesidad concreta y urgente.