El nuevo puente del Parque de Mayo ya tiene forma
El puente del Parque de Mayo dejó atrás una de sus etapas más exigentes. En San Juan, el Gobierno provincial confirmó que finalizó el hormigonado de la estructura principal de la obra, en el marco de la remodelación integral del Sector 2. La tarea demandó 425 toneladas de hormigón y el trabajo coordinado de más de 25 operarios.
Con esta etapa completa, el puente ya exhibe gran parte de su forma definitiva. Son más de 70 metros de longitud los que empiezan a delinearse con claridad sobre el espejo de agua, y que en pocos meses recibirán a las primeras familias que crucen de una orilla a la otra del lago. El Ministerio de Infraestructura, Agua y Energía lleva adelante la obra, que forma parte de un plan más amplio para recuperar uno de los espacios públicos más queridos de la provincia. Lo que hasta hace poco era apenas un esqueleto de columnas hoy empieza a leerse como lo que será: un paso peatonal que unirá visualmente todo el parque en torno al lago, y que promete convertirse en uno de los puntos más fotografiados del renovado Sector 2. Para quienes visitan el parque a diario, el cambio de escala es notorio: donde antes solo se veían pilotes aislados, ahora se distingue con claridad el trazado completo de una obra que empieza a dialogar con el paisaje que la rodea.
Dos etapas, una sola estructura
La construcción del puente se dividió en dos grandes momentos de hormigonado, pensados para no comprometer la estabilidad de una obra que se levanta sobre el agua. El primero fue en junio, cuando los equipos levantaron las 16 columnas que hoy sostienen toda la estructura. Aquella instancia fue, en cierto modo, la más silenciosa de las dos: se trabajó columna por columna, en altura, sin que el puente mostrara todavía ningún indicio de lo que terminaría siendo. La segunda etapa, la que acaba de cerrarse, fue la que le dio cuerpo definitivo a la obra. Se hormigonaron la losa, las vigas, las barandas y los cabezales de las columnas, es decir, todos los elementos que sostienen y definen la fisonomía del puente. En otras palabras, quedó completa la superficie por la que, una vez terminada la obra, caminarán los vecinos y las vecinas que visiten el Parque de Mayo. Para esta fase se utilizaron alrededor de 160 metros cúbicos de hormigón H-30, el equivalente a las 425 toneladas mencionadas, un volumen que da una idea del tamaño real de la intervención.
Un trabajo de precisión, metro a metro
Detrás de esa cifra hay una logística que no admite errores ni improvisación. Más de 25 operarios se repartieron tareas simultáneas durante toda la jornada de hormigonado, dentro de un equipo que hoy supera los 70 trabajadores abocados a las distintas intervenciones que se desarrollan en el Sector 2. Mientras un grupo colocaba el hormigón, otro supervisaba los encofrados, un tercero verificaba los niveles y un cuarto controlaba las canalizaciones que en el futuro alojarán la instalación eléctrica del puente. Cada función se cumplió de manera simultánea, como piezas de un mismo mecanismo, para que el proceso no se detuviera en ningún momento de la jornada. La colocación del material se hizo, además, de manera progresiva, avanzando de un extremo al otro de la estructura. No fue un detalle menor: ese método permitió repartir el peso de forma pareja, evitando que la carga se acumulara en un solo sector y poniendo en riesgo la estabilidad de la obra mientras el hormigón todavía estaba fresco. Recién al final, con la estructura ya cargada por completo, los equipos se dedicaron a las terminaciones superficiales y a los controles de calidad que cierran cada etapa constructiva de este tipo.
El Parque de Mayo, en plena transformación
El puente es apenas una pieza de un rompecabezas más grande que el Gobierno de San Juan viene armando en el Parque de Mayo desde hace tiempo. La remodelación del Sector 2 avanza en simultáneo con la recuperación integral del lago, la puesta en valor del histórico trencito, la construcción de nuevos núcleos sanitarios y la renovación de toda la infraestructura de servicios del parque. No es la primera transformación que atraviesa este rincón de la ciudad: meses atrás se completó la renovación total del sector de juegos infantiles, que hoy se convirtió en uno de los rincones más elegidos por las familias sanjuaninas los fines de semana y las tardes de semana. Esa experiencia previa funciona, de algún modo, como un anticipo de lo que se espera para el resto del parque una vez que las obras actuales lleguen a su fin. El lago, en particular, ocupa un lugar central en ese plan: su recuperación integral avanza en paralelo a la del puente, y ambas intervenciones están pensadas para funcionar como un mismo conjunto, con el espejo de agua como escenario y el nuevo cruce peatonal como una de sus postales principales.
Con la estructura principal del puente ya en pie, la obra entra ahora en una etapa donde los cambios empezarán a notarse a simple vista para quienes caminan o pasan cerca del lago. Faltan todavía las terminaciones y los elementos que le darán identidad propia al puente como uno de los grandes atractivos del renovado Parque de Mayo, pero lo más difícil, la estructura que sostiene todo lo demás, ya está resuelto. En paralelo, siguen en marcha los trabajos en los nuevos núcleos sanitarios y en la infraestructura de servicios que acompañará el funcionamiento del parque una vez que todas las intervenciones estén terminadas. Para buena parte de los vecinos que siguen de cerca cada avance, la obra dejó de ser una promesa lejana para convertirse en una postal cada vez más reconocible del paisaje sanjuanino. Y esa transformación, coinciden quienes trabajan a diario en el lugar, recién empieza a mostrar su verdadera