Dique Soldano: refuerzan su defensa clave en Zonda

El Gobierno de San Juan ejecuta tareas de limpieza, descolmatación, encauzamiento y protección de márgenes para afrontar la temporada de crecientes.

El Gobierno de San Juan ejecuta obras de limpieza, descolmatación, encauzamiento y protección de márgenes en el Dique Soldano, ubicado en la Quebrada de Zonda, con el objetivo de mejorar la conducción de los caudales y reducir posibles impactos de crecientes sobre zonas pobladas, productivas y caminos durante los próximos meses. 

Una defensa histórica que vuelve a ser intervenida

El Dique Soldano, una de las obras hidráulicas históricas de la provincia, atraviesa una intervención de fondo destinada a recuperar condiciones de funcionamiento y reforzar su capacidad frente a los mayores caudales que pueden registrarse durante la temporada de crecientes. Los trabajos son desarrollados por el Ministerio de Infraestructura, Agua y Energía en el marco de las acciones preventivas de COPRE, con intervención sobre sectores estratégicos de la estructura y de su entorno inmediato. La obra se encuentra en la Quebrada de Zonda, un sector estrechamente vinculado con el comportamiento de los aportes hídricos provenientes de la zona de montaña. Allí, el manejo de los caudales resulta determinante para disminuir los riesgos asociados al arrastre de sedimentos, materiales y agua durante episodios de creciente. El objetivo de la intervención no es eliminar el riesgo hídrico, sino reducirlo y mejorar la capacidad de respuesta del sistema.

En particular, las tareas buscan recuperar capacidad hidráulica y favorecer un escurrimiento más controlado. La intervención adquiere además un valor especial por la antigüedad del dique. Los antecedentes de la obra se remontan a 1869, cuando en ese mismo emplazamiento se construyó una primera defensa de mampostería destinada a contener las aguas provenientes de la zona de Los Colorados. Aquella estructura fue destruida por un aluvión en 1895, una muestra de la histórica exposición de la zona a los fenómenos de creciente. Con posterioridad, entre 1904 y 1905, se construyó el dique que actualmente se identifica como Dique Soldano, bajo el diseño del ingeniero civil Ferruccio A. Soldano.

Su apellido quedó asociado desde entonces a una infraestructura que pasó a ocupar un lugar relevante dentro del sistema hídrico provincial. Décadas más tarde, en 1979, se incorporaron obras complementarias de seguridad para mejorar su comportamiento ante crecientes extraordinarias. Entre ellas se incluyeron un dique lateral, un túnel de descarga y la canalización del Estero de Zonda. Es decir, el sistema actual no responde únicamente a una obra construida a comienzos del siglo XX, sino a una infraestructura que fue ampliada y adaptada con el paso del tiempo para enfrentar distintos escenarios hidráulicos. Ahora, después de un período prolongado sin un mantenimiento integral, el Gobierno provincial retomó una intervención destinada a fortalecer ese conjunto. 

La decisión se inscribe en una estrategia preventiva frente a la posibilidad de mayores caudales y apunta a evitar que la acumulación de material, el deterioro de sectores del cauce o las dificultades en el manejo de la infraestructura terminen agravando una situación de creciente. En una provincia donde los aluviones forman parte de la historia y de la planificación territorial, el mantenimiento de estas obras constituye una herramienta de prevención concreta.

Limpieza, encauzamiento y protección de márgenes

Los trabajos que se desarrollan actualmente abarcan diferentes puntos vinculados con el ingreso y conducción del agua. Una de las tareas centrales es la limpieza y descolmatación de sectores del cauce, con el propósito de recuperar condiciones que permitan una circulación más segura de los caudales. La acumulación de sedimentos y otros materiales puede modificar las condiciones originales de escurrimiento, por lo que su retiro permite mejorar la capacidad hidráulica del sistema. También se intervienen sectores por donde ingresa el agua proveniente de la montaña. Allí se busca favorecer un comportamiento más controlado del caudal y reducir la velocidad y la presión que pueden generarse durante una creciente. El manejo de esos aportes resulta importante porque el agua puede transportar sedimentos y otros materiales capaces de modificar rápidamente las condiciones del cauce. Otro componente de la intervención está relacionado con las márgenes.

El Gobierno trabaja en su fortalecimiento y corrección para favorecer el encauzamiento del agua y disminuir la posibilidad de afectaciones sobre sectores próximos. La protección de las márgenes cumple una función preventiva, especialmente cuando se registran aumentos significativos del caudal. La intención es que el agua permanezca dentro de los sectores previstos para su conducción y que el sistema pueda responder de una manera más segura ante un episodio de creciente. A estas tareas se suma el mantenimiento de la compuerta del dique. La intervención sobre este componente busca mejorar su funcionamiento y las condiciones de manejo del recurso hídrico.

En una infraestructura destinada a regular y conducir agua, el estado de los elementos de control resulta determinante para poder operar de manera adecuada cuando las condiciones cambian. La intervención también debe analizarse dentro de un sistema hidráulico más amplio. El Dique Soldano está relacionado con la conducción de los aportes hacia el Estero de Zonda y, posteriormente, con la integración de esos caudales al sistema hídrico que abastece al Gran San Juan. El canal del Estero de Zonda forma parte de la red administrada por el Departamento de Hidráulica y se encuentra vinculado al sistema que conduce agua hacia el Dique Partidor San Emiliano.

Por ese motivo, el estado de la infraestructura ubicada en la Quebrada de Zonda no representa solamente una cuestión puntual de mantenimiento. Su funcionamiento está relacionado con otros componentes de la red hídrica provincial. Una intervención localizada puede, por lo tanto, contribuir a mejorar las condiciones generales de conducción. El trabajo sobre el Dique Soldano se concentra en recuperar condiciones hidráulicas y de seguridad antes de la etapa del año en la que pueden producirse mayores aportes de agua desde las zonas montañosas. 

La limpieza, el encauzamiento y la protección de márgenes forman parte de una misma estrategia: disminuir las condiciones que puedan favorecer desbordes o daños y mantener operativo un sistema que tiene más de un siglo de historia.

Prevención frente a las crecientes en Zonda

La intervención en el Dique Soldano forma parte del esquema preventivo que lleva adelante el Gobierno provincial a través de COPRE, organismo que articula el trabajo de diferentes áreas ante escenarios que pueden generar riesgos. En este caso, el foco está puesto en anticiparse a la temporada de mayores caudales y mejorar las condiciones de infraestructura antes de que se produzcan eventuales emergencias. La lógica de estas obras es preventiva. No se trata de esperar una creciente para actuar, sino de realizar tareas de mantenimiento y adecuación mientras las condiciones permiten trabajar sobre los cauces y las estructuras.

La limpieza de sectores acumulados, la corrección de márgenes y el mantenimiento de los elementos de control forman parte de ese esquema. La ubicación del Dique Soldano explica buena parte de la importancia de estas tareas. La Quebrada de Zonda concentra aportes provenientes de sectores de montaña y constituye un espacio donde las variaciones de caudal pueden modificar rápidamente las condiciones de escurrimiento. En episodios de precipitaciones intensas o fenómenos que generen aportes extraordinarios, la presencia de sedimentos y materiales arrastrados puede incrementar las dificultades para conducir el agua. Por eso, contar con cauces despejados y márgenes protegidas es una condición relevante para reducir el impacto de una creciente.

El antecedente histórico de la estructura también funciona como referencia. La primera defensa construida en el lugar en 1869 fue destruida por un aluvión en 1895. La posterior construcción del dique, a comienzos del siglo XX, y las ampliaciones realizadas en 1979 muestran que la necesidad de reforzar las defensas hidráulicas no es nueva. La provincia ha desarrollado durante décadas distintas obras para enfrentar un fenómeno que forma parte de sus características geográficas y climáticas. La actual intervención retoma esa lógica y busca adecuar una infraestructura histórica a las necesidades actuales. En ese contexto, la obra tiene una dimensión que excede el propio dique. La reducción del riesgo beneficia también a sectores ubicados aguas abajo, donde una creciente puede afectar caminos, áreas productivas y zonas pobladas. El propósito declarado es disminuir la exposición de esos sectores y mejorar la capacidad de conducción del sistema. Sin embargo, desde el Gobierno remarcan que una obra de mitigación no elimina por completo el riesgo hídrico.

Los fenómenos de creciente pueden superar las previsiones y generar escenarios extraordinarios. Por eso, el mantenimiento de la infraestructura debe complementarse con monitoreo, planificación y capacidad de respuesta. La intervención sobre el Dique Soldano constituye, en ese sentido, una de las herramientas destinadas a reducir la vulnerabilidad. El trabajo sobre una obra con más de un siglo de historia también plantea una cuestión central para San Juan: mantener en condiciones las estructuras que cumplen funciones estratégicas frente a fenómenos naturales recurrentes. La prevención requiere continuidad y no solamente acciones de emergencia.

En la Quebrada de Zonda, esa tarea se concentra ahora en recuperar capacidad hidráulica, proteger márgenes y mejorar el funcionamiento de una infraestructura que continúa formando parte del sistema hídrico provincial.

Una obra histórica preparada para una nueva temporada

Las tareas que se ejecutan en el Dique Soldano apuntan a llegar a la temporada de mayores caudales con una infraestructura en mejores condiciones de operación. La limpieza, descolmatación, encauzamiento y protección de márgenes permitirán recuperar parte de la capacidad hidráulica y ordenar el comportamiento del agua en sectores considerados estratégicos. El mantenimiento de la compuerta completa el conjunto de trabajos previstos sobre la estructura.

El desafío será sostener esas condiciones durante los próximos meses y responder de manera coordinada ante eventuales crecientes. La obra representa una intervención concreta sobre un punto histórico de la infraestructura hidráulica sanjuanina. Desde aquella primera defensa construida en 1869 hasta el dique levantado entre 1904 y 1905 y las obras complementarias incorporadas en 1979, el lugar ha sido modificado en distintas etapas para responder a las necesidades de una provincia acostumbrada a convivir con el riesgo aluvional. Ahora, el Gobierno provincial vuelve a intervenirlo con una mirada preventiva. El Dique Soldano continúa cumpliendo una función dentro del sistema de conducción de agua y su conexión con el Estero de Zonda y el Dique Partidor San Emiliano le otorga una importancia que trasciende los límites de la Quebrada de Zonda.

Mantener sus cauces y estructuras en condiciones adecuadas significa fortalecer una parte de la red que permite manejar los aportes provenientes de la montaña. La intervención no garantiza que no puedan producirse daños frente a una creciente extraordinaria. Sí busca reducir las condiciones que pueden agravar sus consecuencias y mejorar la capacidad del sistema para conducir los caudales. En ese punto se encuentra la importancia principal de los trabajos: anticiparse al problema. Para San Juan, donde la memoria de los aluviones forma parte de la historia provincial, las obras de prevención tienen un impacto directo sobre la seguridad de las comunidades y de la infraestructura ubicada en las zonas expuestas. El Dique Soldano es una pieza más dentro de esa estrategia, pero una pieza de relevancia por su ubicación, su antigüedad y su función hidráulica.

La intervención actual busca devolverle condiciones adecuadas de funcionamiento antes de que los mayores caudales vuelvan a poner a prueba el sistema. Con más de cien años de historia, la estructura ubicada en la Quebrada de Zonda enfrenta una nueva etapa de mantenimiento. Esta vez, el objetivo es claro: mejorar la conducción del agua, proteger las márgenes y disminuir el riesgo frente a las crecientes que puedan llegar desde la montaña. La prevención, en este caso, comienza mucho antes de que el agua aumente.

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