24 de mayo: Día Nacional de la Olivicultura
Por una parte, el sector debería avanzar hacia esquemas de producción intensivos para incrementar las exportaciones y agregar valor. En Mendoza, cuenta el directivo de Olivícola Laur, los cultivos tradicionales rinden pocos kilos por hectárea. Se trata de plantas grandes que se ubican a seis metros una de la otra, y la cosecha es manual, lo cual representa un problema dada la escasez de mano de obra en los períodos de cosecha (algo similar a lo que sucede con la industria del vino). Se recurre entonces a la cosecha mecánica, pero los olivares no están preparados para ello y se van perdiendo muchas plantas. Por ello, no pocos productores mendocinos comenzaron a vender los olivares para transformarlos paulatinamente en barrios privados.
Teniendo en cuenta el escenario internacional y la atención que genera el AOVE argentino en el mundo, desde Olivícola Laur señalan la importancia de aumentar la capacidad de cultivo, teniendo en cuenta que el aceite de oliva alcanzó valores récord, con un precio que ronda los 6.000 dólares la tonelada a granel.
“Hace muchos años que desde Olivícola Laur venimos tratando de reivindicar la olivicultura mendocina apuntando a que se genere un plan de Estado que ayude a la recuperación del sector. La olivicultura es una gran actividad que bien hecha y bien guiada puede ser una de las actividades económicas más importantes para la Argentina”.