

Un día en bici por Mendoza, día de aventuras
Periodista María Inés Aimale


Hay días que se convierten en pequeñas aventuras y hacen de un día cualquiera el mejor de las vacaciones. Con mi hija y una de mis hermanas que llegó a Mendoza de paso por unas horas, decidimos salir, apenas puso un pie en tierras mendocinas, en bicicleta de compras a la feria en búsqueda de un poco de frutas y verduras, sin apuro y aprovechando las ciclovías de la ciudad pedaleamos felices hacia el mercado.
No fueron muchos kilómetros, pero la compañía hacía valer cada metro del recorrido, cargué la mochila con exquisitas frutas y verduras de estación y en el regreso una parada para comprar chocolates de regalo que atravesarían Los Andes y luego la más pequeña quería mostrar una tienda de moda que por supuesto fuimos.
Cada pedaleo era una excusa para conversar, mirar la ciudad con otros ojos y sentir que la rutina se transformaba en experiencia.


"Un día en bici por Mendoza, una día de aventuras"
Todo se hace más fácil en Mendoza con la posibilidad de guardar las bicicletas en los estacionamientos o cocheras ya que aquí la legislación municipal así lo prevee.
La bicicleta se ha convertido en mucho más que un medio de transporte, para nosotros es un nuevo estilo de vida y Mendoza con su paisaje único por la arboleda y clima amable, invita a descubrirla sobre dos ruedas y como no hacerlo con las visitas que tan sólo pasan por un rato o un par de días por la ciudad.
Así fue que luego de un almuerzo ligero la tarde nos deparaba un par de aventuras, ahora ya éramos cuatro se sumó mi marido y necesitábamos otra movilidad que rápidamente resolvimos buscando una biciTRAN, excelente atención de los operadores tanto para sacar la unidad como así también para dejarla.
Otra vez sobre dos ruedas y por ciclovías fuimos a tomar un helado, elegimos una famosa heladeria de calle Lavalle entre San Martín y San Juan en el corazón de la ciudad de Mendoza donde cada helado es un arte, Basta mirar las fotos.
Con el crepúsculo en puerta tomamos las bicis nuevamente y partimos hacia el parque general San Martín, con la idea de ver los artesanos tomar un café y volver a casa para esperar la hora y despedir la visita, pero, el destino era otro, foto en Fuente de los Continentes, caminata por los artesanos y sandwich de milanesa en El Roble.
Mientras tanto una tormenta avanzaba rápidamente desde el Sur y aquí el momento épico del día, al bajar del parque nos sorprendió una lluvia torrencial, mojadas y entre carcajadas, seguimos pedaleando, desafiando el agua y celebrando la aventura. Fue un instante de libertad pura, de esos que quedan grabados en la memoria.
Un día en bici por Mendoza no fue sólo un recorrido, fue un viaje emocional, un encuentro familiar y una manera de redescubrir la ciudad. La bicicleta nos regaló tiempo compartido, adrenalina, historias nuevas y la certeza de que la vida se disfruta plena sobre dos ruedas.
Además, el auge de las ciclovías y las iniciativas locales refuerzan la idea de que pedalear es apostar por una ciudad más humana y solidaria.
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Camino en bici a la capilla de San Carlo Acutis en Mendoza




Primer bicitour para descubrir Guaymallén en el atardecer





















