

Cronoterapia: la clave para cuidar el corazón
Redacción CuyoNoticias


Dormir ocho horas ya no es suficiente para cuidar el corazón. La evidencia actual muestra que también importa cuándo se duerme, a qué hora se come y cuánta luz se recibe. Especialistas advierten que desajustes en estas rutinas pueden aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Un reloj interno que marca la salud
El cuerpo humano funciona con un reloj biológico de 24 horas, conocido como ritmo circadiano. Este sistema regula funciones clave como la frecuencia cardíaca, la presión arterial, el metabolismo y hasta la liberación de hormonas. Su correcto funcionamiento depende, en gran parte, de la exposición a la luz natural durante el día y la oscuridad por la noche.
Desde la Federación Argentina de Cardiología (FAC), la médica Lorena Brocal explicó que “hay actividades que desajustan nuestro reloj biológico, sumado al ritmo de vida actual donde el estrés es constante. Esto produce cambios y afecciones en la salud cardiovascular”. El reloj central, ubicado en el cerebro, se sincroniza principalmente con la luz que entra por los ojos y coordina el resto de los sistemas del organismo.


Cuando este equilibrio se rompe —por trabajo nocturno, uso excesivo de pantallas o hábitos irregulares— el cuerpo entra en un estado de desorden interno. Esto puede derivar en problemas metabólicos y aumentar el riesgo de enfermedades cardíacas.
Hábitos modernos que afectan al corazón
El llamado “jet lag social”, que ocurre cuando las personas cambian sus horarios de sueño entre semana y fines de semana, es uno de los factores más comunes. Según datos difundidos por la FAC, esta alteración se asocia con un 23% más de riesgo de sobrepeso u obesidad.
A su vez, acostarse a diferentes horas cada día puede incrementar en un 25% la obesidad abdominal. Comer durante la noche biológica, cuando el cuerpo está preparado para descansar, también eleva el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.
En personas con diabetes, un descanso irregular puede duplicar o incluso triplicar el riesgo de enfermedad cardiovascular. Además, el trabajo por turnos nocturnos presenta consecuencias significativas: se vincula con un 17% más de probabilidades de padecer enfermedades del corazón, un 26% más de enfermedad coronaria y un 20% más de mortalidad cardiovascular cada cinco años de exposición.
En contraposición, quienes mantienen rutinas más estables pueden reducir hasta un 62% la prevalencia de enfermedades cardiovasculares, lo que refuerza la importancia de la regularidad diaria.
Cronoterapia: pequeños cambios, grandes beneficios
Frente a este escenario, la cronoterapia surge como una estrategia preventiva basada en alinear los hábitos cotidianos con el reloj biológico. No se trata de cambios drásticos, sino de ajustes simples pero sostenidos en el tiempo.
Uno de los pilares es respetar horarios regulares de sueño. Acostarse y levantarse a la misma hora todos los días ayuda a estabilizar el sistema circadiano. También se recomienda aumentar la exposición a la luz natural por la mañana, ya que esto “reinicia” el reloj interno.
Por la noche, en cambio, es clave reducir la exposición a la luz artificial, especialmente la luz azul de pantallas. Para quienes no pueden evitarla, existen opciones como filtros o anteojos especiales que atenúan su impacto.
La alimentación también juega un rol central. Comer más temprano y limitar la ingesta a una ventana de entre 8 y 10 horas diarias puede mejorar la sensibilidad a la insulina. Algunos estudios indican que desayunar antes de las 8 y mantener un ayuno nocturno mayor a 13 horas podría reducir hasta un 53% el riesgo metabólico.
El rol del ejercicio y la vida cotidiana
La actividad física, otro pilar de la salud cardiovascular, también tiene su momento ideal. En general, se sugiere realizar ejercicio por la mañana en mujeres y por la tarde en hombres, aunque esto puede variar según cada persona y debe ser evaluado por un profesional.
Más allá de las recomendaciones específicas, el concepto central es la coherencia en la rutina diaria. Comer, dormir y moverse en horarios previsibles permite que el organismo funcione de manera más eficiente.
En una vida atravesada por el estrés, la hiperconectividad y las exigencias laborales, sostener estos hábitos puede parecer difícil. Sin embargo, los especialistas insisten en que pequeños cambios pueden generar grandes impactos en la salud a largo plazo.
“Prevenir no es solo dormir más horas. El reloj biológico y el corazón necesitan más sol por la mañana, ejercicio y alimentación temprana, y oscuridad por la noche”, concluye Brocal. La cronoterapia, así, se posiciona como una herramienta clave para reducir riesgos y mejorar la calidad de vida.















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