

La salud cerebral ya preocupa a la economía
Redacción CuyoNoticias


Más de 1.500 especialistas de 45 países participaron en el 2nd Meeting of the International Alliance on Brain Health, realizado en Buenos Aires. Durante el encuentro, científicos y organismos internacionales advirtieron sobre el crecimiento de los trastornos neurológicos y mentales, que ya afectan a una de cada tres personas en el mundo y generan fuertes consecuencias sociales y económicas.
Una crisis global que ya impacta en Argentina
El encuentro, organizado en la Fundación INECO, reunió a referentes de organismos como la Organización Mundial de la Salud, la World Federation of Neurology y la Alzheimer's Association. Allí se compartieron cifras que muestran la magnitud del problema. Según los especialistas, las enfermedades cerebrales representan actualmente más casos de discapacidad que el cáncer y generan un gasto directo anual de 1,7 billones de dólares a nivel mundial. Además, entre 1990 y 2023 los trastornos mentales y neurológicos aumentaron de manera sostenida. El Parkinson creció un 44%, el Alzheimer un 185% y los trastornos de ansiedad un 160%.
En el caso argentino, el neurólogo Facundo Manes aseguró que “un trastorno cerebral le cuesta a Argentina el 1,4% del PBI cada año”. Sin embargo, remarcó que invertir en prevención y salud cerebral podría generar el mismo porcentaje de crecimiento económico anual. “Ya no es solo un tema de neurociencia; es un tema de economía, productividad, coherencia social y democracia”, afirmó. Durante la cumbre también se destacó el avance legislativo del proyecto para crear el Programa Nacional de Lucha contra el Alzheimer y otras Demencias, que ya obtuvo media sanción y espera tratamiento en el Senado.


Prevención, diagnóstico temprano y hábitos saludables
Uno de los principales consensos del encuentro fue que muchas enfermedades neurológicas pueden prevenirse o retrasarse mediante cambios en el estilo de vida. Los especialistas señalaron factores de riesgo modificables como hipertensión, diabetes, obesidad, tabaquismo, sedentarismo, depresión, aislamiento social y pérdida auditiva no tratada. En América Latina, casi el 56% de los casos de demencia está relacionado con estas condiciones.
La presidenta de la Alzheimer's Association, Joanne Pike, presentó resultados de estudios que muestran que la combinación de ejercicio físico, alimentación saludable, control cardiovascular, estimulación cognitiva y vida social activa puede mejorar la salud cerebral y retrasar el deterioro cognitivo. También se habló de la importancia del sueño. Investigadores europeos explicaron que la inteligencia artificial ya permite detectar riesgos de demencia y accidentes cerebrovasculares a partir del análisis de una sola noche de descanso.
El desafío de convertir la ciencia en políticas públicas
Los referentes internacionales coincidieron en que el mayor problema ya no es la falta de conocimiento científico, sino la dificultad para transformar esa evidencia en políticas concretas. Desde la Organización Panamericana de la Salud advirtieron que solo cinco países de América tienen planes nacionales de demencia, mientras que la brecha de atención en salud mental sigue siendo muy alta en regiones de ingresos bajos y medios.
Otro de los ejes centrales fue la necesidad de fortalecer la atención primaria y acercar los tratamientos a la población. “Seguir así ya no es aceptable”, afirmó Devora Kestel, referente de salud mental de la OMS, al señalar que gran parte de las personas con epilepsia, psicosis o trastornos mentales no recibe atención adecuada. Los especialistas remarcaron además que pequeños cambios sostenidos pueden marcar la diferencia. “No le digas a la gente que haga ocho cosas al mismo tiempo. Que elija una y empiece por ahí”, resumió Diego Aguilar, representante de Alzheimer's Disease International.
Acuerdos globales que fijan la base del cambio
Los expertos participantes llegaron a un consenso sobre intervenciones para mantener la mente en forma, respaldados por evidencia científica sólida.
1. Dormir bien salva neuronas. Dormir entre 7 y 9 horas con horarios regulares no es un lujo: es una necesidad biológica. La Dra. Caroline Lustenberger presentó evidencia contundente: con inteligencia artificial aplicada a datos de una sola noche de sueño, ya se pueden predecir más de 130 condiciones de salud, incluyendo demencia, ACV y riesgos de mortalidad.
2. Mover el cuerpo protege el cerebro. El ejercicio físico reduce el riesgo de demencia, depresión y ACV. No hace falta correr maratones: caminar entre 20 y 30 minutos diarios tiene efectos mensurables. "El ejercicio físico es el mejor ansiolítico y antidepresivo natural", resumió Manes. "Lo que es bueno para el corazón también lo es para el cerebro."
3. Controlar la presión arterial es urgente. El Dr. Mitchell Elkind fue categórico: "La hipertensión causa accidentes cerebrovasculares y demencia. Eso lo podemos revertir." El dato más impactante: el Alzheimer comienza 20 o 30 años antes de que aparezcan los primeros síntomas visibles.
4. Los vínculos sociales no son opcionales. El aislamiento social tiene efectos biológicos medibles sobre el envejecimiento cerebral. Joanne Pike fue directa: la exposición acumulada a factores sociales adversos puede acelerar el envejecimiento cerebral entre 3 y 9 veces. "El riesgo social no es una metáfora: tiene una firma biológica medible."
5. Mantener el cerebro activo: aprender siempre. El cerebro es plástico durante toda la vida. Las actividades mentales que más benefician son aquellas que requieren esfuerzo, son novedosas y resultan placenteras (aprender un idioma, tocar un instrumento, tomar un curso sobre algo desconocido).
6. Manejo del estrés: no es opcional. Maria Roca presentó datos de estudios en empresas de gran escala: el 50% de los empleados sufre burnout. "Con voluntad no se cambia una conducta. Necesitamos la ciencia conductual. Si cambiamos la arquitectura del entorno en que se toman las decisiones, cambiamos las decisiones."
7. Alimentación saludable. La dieta mediterránea protege el cerebro: frutas, verduras, legumbres, pescado, aceite de oliva, frutos secos. Tan importante como lo que hay que incorporar es lo que hay que limitar: azúcar, sal, colesterol, alimentos ultraprocesados y grasas saturadas.
8. La regla de oro: elegir UNA cosa. Diego Aguilar, director regional para las Américas de Alzheimer's Disease International, fue directo: "No le digas a la gente 'estas son las ocho cosas que tiene que hacer'. Eso es sobrecogedor y contraproducente. Decile que elija una. Que trabaje sobre esa. Si tiene éxito, pasamos a la siguiente. Psicológicamente, así es como se cambia un comportamiento."
Factores de riesgo médicos adicionales: no fumar (o dejar de fumar), limitar el consumo de alcohol (máximo 2 tragos por día), controlar la glucemia, controlar el colesterol, tratar la pérdida auditiva con audífonos, y proteger la cabeza de lesiones.



























