


Cuyo cerró un invierno con fuerte impulso turístico
Redacción CuyoNoticias


Las vacaciones de invierno dejaron un balance positivo para el turismo argentino y las provincias de Cuyo tuvieron un desempeño destacado.
Según el relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), viajaron 4,6 millones de turistas por el país, un 5,9% más que en 2025, con un impacto económico de $2,12 billones.
Aunque la temporada estuvo condicionada por el Mundial de Fútbol, un contexto económico más ajustado y el retraso de las nevadas, Mendoza volvió a posicionarse entre los destinos más elegidos del país, mientras que San Juan y San Luis lograron sostener el flujo de visitantes gracias a una intensa agenda de actividades culturales, gastronómicas y de naturaleza.


Mendoza volvió a ser el motor turístico de Cuyo
La provincia fue una de las grandes protagonistas del invierno. Recibió 400.725 turistas, alcanzó una ocupación hotelera promedio del 74% y registró una estadía media de 4,7 noches, por encima del promedio nacional, que fue de cuatro días. El impacto económico fue estimado en $194.189 millones y el gasto promedio diario alcanzó los $103.105 por visitante.
Los mejores niveles de ocupación se registraron en Potrerillos (85%), Ruta 82 y Cacheuta (83%), Malargüe (82%) y Uspallata (80%), impulsados por la nieve, la alta montaña y el enoturismo. También sobresalieron las Villas de San Rafael (78%), la Ciudad de San Rafael (73%) y el Gran Mendoza (72%), que concentró más de la mitad de los visitantes de la temporada.
A nivel nacional, además, Mendoza encabezó las preferencias de los viajeros según un relevamiento de Despegar, que destacó el creciente interés por las escapadas vinculadas con la gastronomía, el vino, la naturaleza y la nieve.
El escalonamiento de las vacaciones escolares entre Argentina, Chile y Brasil también permitió extender el ingreso de turistas durante varias semanas, fortaleciendo la actividad del sector.
San Juan apostó a diversificar su oferta y San Luis consolidó el turismo interno
San Juan centró su estrategia en una programación con más de 400 actividades distribuidas en los 19 departamentos. La propuesta combinó espectáculos, visitas guiadas, experiencias de enoturismo, turismo aventura y circuitos patrimoniales con el objetivo de distribuir el movimiento turístico en todo el territorio.
Entre los destinos más visitados se destacaron el Parque Provincial Ischigualasto, el Parque Nacional El Leoncito, el Dique Punta Negra, la Ruta del Vino, Calingasta, Iglesia y Valle Fértil. Aunque la provincia no difundió cifras oficiales de ocupación, el informe de CAME señala que la amplia agenda permitió sostener el flujo de visitantes durante todo el receso.
En San Luis, en tanto, la ocupación hotelera promedió el 53%, con un claro predominio del turismo nacional. Los destinos más elegidos fueron San Gerónimo, Balde, Cortaderas, La Carolina y Villa de Merlo, acompañados por propuestas de senderismo, turismo religioso, ferias gastronómicas y espectáculos. Una de las acciones más llamativas fue el sorteo de oro organizado en La Carolina entre los turistas alojados en la localidad, una iniciativa que ayudó a fortalecer su atractivo durante la temporada.
Un invierno que confirmó el atractivo de la región
El desempeño de Cuyo acompañó la recuperación del turismo nacional, luego de un 2025 marcado por la caída de los viajes internos. A nivel país, el crecimiento fue impulsado por el turismo receptivo, con unos 400.000 visitantes extranjeros que ayudaron a compensar la menor demanda local.
Las intensas nevadas registradas en la segunda mitad de julio también mejoraron el funcionamiento de los centros de esquí y favorecieron especialmente a los destinos de montaña. En este escenario, Mendoza volvió a consolidarse como uno de los polos turísticos más fuertes de la Argentina, mientras que San Juan y San Luis reforzaron su posicionamiento a través de propuestas culturales, naturales y gastronómicas.
Los resultados muestran que la región mantiene una oferta diversa y competitiva, capaz de atraer visitantes incluso en un contexto económico desafiante y con factores extraordinarios, como la coincidencia de las vacaciones con la Copa del Mundo.

























